Una de las naves de Unipost en Madrid

La trampa de los Raventós para seguir ‘cazando’ dinero público con Unipost

stop

La familia deja una de las filiales de Unipost fuera del concurso de acreedores para poder optar a contratos públicos

Barcelona, 10 de agosto de 2017 (05:55 CET)

Unipost no está dispuesta a renunciar a los contratos públicos. La empresa postal de la familia Raventós cayó en concurso de acreedores el pasado julio y arrastra una deuda de 50 millones de euros. Con la viabilidad en entredicho, el grupo postal ha encontrado el modo para poder seguir presentándose a concursos convocados por los distintos gobiernos sin incumplir el Real Decreto 6/2010.

El texto marca que las administraciones públicas tienen prohibido trabajar con sociedades en quiebra. Sin embargo, la compañía se escuda en su estructura empresarial para sortear la ley. Si la saga catalana ha declarado la quiebra a la matriz del conglomerado, Unipost Servicios Generales, y una de las filiales, Unipost SA, ha dejado fuera del concurso a Suresa, sólo activa en Asturias y tres pueblos de la provincia de Barcelona.

Los Raventós han encontrado en esta pequeña sucursal el modo para presentarse a concursos públicos sin impedimentos regulatorias. Así lo han hecho en la licitación del servicio postal de la Gerencia Municipal de Urbanismo de Córdoba, abierta por un montante de 239.753 euros, explican fuentes vinculadas a la firma.

Los Raventós se presentaron al 'macroconcurso' de la Generalitat bajo una empresa en concurso

“Existen más licitaciones a las que han recurrido a esta estrategia”, defienden las mismas voces. En el aire está el ‘macrocontrato’ de la Generalitat por 51,8 millones de euros. En un primer momento, la empresa se presentó a través de una de las la filiales en concurso, por lo que su candidatura quedaría descartada. No obstante, el convenio se encuentra ahora mismo en revisión. De reabrirse la fase para presentar ofertas, podría recurrir al mismo truco que en la ciudad andaluza.

Hasta el momento, Suresa había escapado del descalabro económico del grupo postal. En julio, los empleados de las otras dos sociedades acumulaban impagos por valor de cinco millones de euros mientras los pocos trabajadores de la filial mantenían sus cobros al día.

Con la declaración del concurso de acreedores –que impide a la compañía fraccionar el pago del salario–, los impagos se han extendido. Según fuentes sindicales, ha dividido en dos plazos el salario del mes agosto. El primer ingreso será el día 16. El segundo todavía es una incógnita.

La intención de los Raventós es la de presentar un plan de viabilidad para salver Unipost

De este modo, los Raventós buscan oxigeno con tal de salvar Unipost. La intención de la familia, según la empresa, no pasa por venderla, sino que aseguran contar con un plan de viabilidad para salvarla de la quiebra técnica. Otras voces cercanas al grupo, no obstante, mantienen que los Raventós han buscado, y siguen buscando, comprador. El problema es que éste no aparece.

El grupo postal privado cerró el ejercicio 2015, el último disponible en el Registro Mercantil, con una facturación de 93,9 millones de euros y unas pérdidas de 2,2 millones, la mitad que en 2014. No obstante, en 2016 la pérdida del contrato de Iberdrola empeoró estas cifras y elevó los números rojos a más de cuatro millones de euros. La auditoría de 2015 ya ponía en evidencia la delicada situación patrimonial de la sociedad, que se encontraba en causa de disolución.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad