Roures pierde el control sobre el futuro de su negocio televisivo

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Lara y Alierta tienen en sus manos la continuidad de Gol T, la cadena deportiva de Mediapro, que se queda sin opciones técnicas para seguir emitiendo

Jaume Roures, máximo responsable de MediaPro

07 de mayo de 2014 (19:01 CET)

El principal accionista de Mediapro, Jaume Roures, ha perdido el control estratégico sobre el futuro de su negocio televisivo, que acumula todas las papeletas para desparecer en 2016. En apenas 48 horas, se han producido dos hechos diferenciados que han convergido para poner en serio riesgo la continuidad de Gol T, cadena deportiva especializada en la emisión de fútbol.

De un lado, Mediaset y Atresmedia TV han tenido que apagar nueve canales para cumplir con una sentencia del Supremo, que obliga a liberar el espacio técnico que ocupaban esas señales a favor del 4G; del otro, César Alierta decidía este martes poner 725 millones sobre la mesa de Juan Luis Cebrián y comprar la participación de control de Canal Plus. La operación sólo ha tardado 24 horas en confirmarse.

Absorción de Canal Plus

Telefónica se ha asegurado con la absorción derechos deportivos --especialmente los futbolísticos-- y los pocos contenidos premium que aún faltan a Movistar TV, la plataforma que se ofrece a los clientes de fibra óptica. Hasta la fecha, Telefónica ha jugado a dos bandas para brindar a sus clientes los partidos de fútbol más relevantes.

Para completar la escasez de los permisos de emisión, paga a Canal Plus y a Mediapro un canon anual que le da derecho a incorporar a Movistar TV las señales de Canal Plus Liga, Canal Plus Liga de Campeones, Gol T 2 y Gol T Internacional.

Simplificación de derechos

La fusión entre las televisiones de pago de Prisa y de Telefónica simplifica los derechos deportivos, que pasan a estar bajo control del grupo de Alierta. Este cambio de titularidad pondrá fin al doble acuerdo y las cadenas de Roures y Tatxo Benet serán expulsadas, según los especialistas en gestión televisiva, de la fibra óptica al ser prescindibles.

El panorama es aún más inestable en la TDT, la cuna y principal mercado de Gol T. La marca de Mediapro emite gracias a un acuerdo que Roures firmó consigo mismo.

Cuando en 2010 eclosionó la cadena deportiva de pago, el empresario catalán parecía asegurarse la frecuencia, y por tanto la independencia, auto arrendándose una de las cuatro cadenas que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) concedió a La Sexta, grupo que constituyó junto a otros productores encabezados por Emilio Aragón.

Lara: primero, Antena 3

El pinchazo económico del proyecto obligó a vender esos activos a José Manuel Lara, que a través de Antena 3 absorbió la actividad. El contrato de arrendamiento se subrogó con fecha de vencimiento en 2016.

Atresmedia TV contempla, desde que el Gobierno hizo irreversible el apagón televisivo de esta semana, la no renovación del arrendamiento para utilizar el espacio de Gol T en beneficio de sus propios proyectos televisivos. La desaparición de tres canales (Nitro, Xplora y La Sexta 3) deja al conglomerado de Lara con menos opciones que su mayor competidor: Mediaset.

Alternativas para subsistir

Los especialistas del sector recuerdan que los fiascos de Roures en este mercado han sido sonados. A la práctica quiebra de La Sexta, cabría añadir la ineficiente explotación de la Fórmula 1. Ahora, la única alternativa para Gol T sería reinventar el producto y hacerlo más atractivo para otras plataformas de fibra o cable, el único resquicio que quedaría.

En todo caso, la rentabilidad del negocio se complicaría. Hasta la fecha, Gol T no ha generado beneficios.
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