Luca de Meo, presidente de Seat, junto a otros directivos en la presentación de los resultados de 2017, en Madrid. EFE/Luca Piergiovanni
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En la primera presentación de resultados fuera de Cataluña de su historia, Seat llena el evento de guiños a Barcelona

Carles Huguet

Economía Digital

Luca de Meo, presidente de Seat, junto a otros directivos en la presentación de los resultados de 2017, en Madrid. EFE/Luca Piergiovanni

Madrid, 23 de marzo de 2018 (04:55 CET)

Era uno de los eventos empresariales más esperados de lo que llevamos de 2018: Seat presentaba sus resultados en Madrid a pesar de ser de las pocas grandes empresas que no sacó la sede social de Cataluña en las semanas posteriores al referéndum del 1 de octubre. “Estaba previsto desde el año pasado”, despejaron en un acto repleto de recuerdos para la ciudad mediterránea.

El escenario escogido era bien gato: la antigua fábrica de Mahou y actual Museo ABC, en la calle de Amaniel. No obstante, el presidente del fabricante, Luca de Meo, no tardó en reivindicar la barcelonidad de la empresa: “Un saludo a todo el equipo de Barcelona, que hoy nos sigue por streaming”.

En la información entregada a los periodistas, otro guiño. Un folleto con la flor de Barcelona en la portada que imitaba las clásicas baldosas de las calles del Eixample de la capital catalana. En su interior, la marca destacaba su compromiso con la urbe: “Colaboramos con el Mobile World Congress, el Smart City Expo, universidades y escuelas de negocio”.

El mensaje de Seat: "We are from Barcelona"

“We are from Barcelona”, sentenció el primer ejecutivo tras un vídeo corporativo realizado de la mano de artistas locales. La misión del equipo de comunicación era evidente: destacar los vínculos entre el fabricante y la ciudad.

Pero con el turno de preguntas, de Meo tuvo que defender tanto el nuevo decorado escogido para la presentación de resultados como la decisión de mantener su sede social en Barcelona. La respuesta: una mezcla de un guion bien estudiado y un par de despejes al tercer anfiteatro.

“Hacer este acto en Madrid se decidió hace un año, cuando presentamos los resultados de 2016 en el Hospital de Sant Pau”, justificó. Mucho antes de que explotase el clima político catalán. Ya la pasada primavera fue la primera ocasión en la que el evento se desplazó de la fábrica de Martorell hacia el centro de la ciudad catalana.

La presentación de resultados del año que viene: de la vuelta a BCN a la necesidad de tomar un avión

¿Y en 2019, qué? No quedó claro. “El año pasado cogimos el coche, este año hemos cogido el tren y quizás el año que viene cogemos el avión”, explicó en primera instancia para luego jugar al despiste. “El año que viene nos vemos todos en Casa Seat –el espacio que el fabricante erige en la antigua sede del Deutsche Bank, en el mismo Paseo de Gràcia-“.

Sobre la decisión de quedarse en Martorell y no unirse a la oleada de firmas que se marcharon, rechazó el centro con elegancia: “Somos una empresa y no tenemos la arrogancia de ponernos al mismo nivel que la política. Mientras la discusión no impacte a nuestra operativo no creo que tengamos que manifestarnos”.

Martorell se mantiene en lo alto de prioridades

Excursión madrileña al margen, la localidad del Baix Llobregat se mantendrá como el corazón del fabricante. Con 455.000 vehículos producidos en 2017, la planta espera a 2019 para comenzar a ensamblar los primeros coches híbridos de su historia. “Invertiremos lo que sea necesario en tecnología”, avanzó el ejecutivo . Sobre la voluntad de aportar recursos no existen dudas: en 2017 destinó hasta 962 millones a inversiones e investigación y desarrollo (I+D). Más del 10% del total de los ingresos.

Todavía es pronto para hacer un coche eléctrico en la planta catalana, asumen en la cúpula. “El híbrido es sólo el principio, pero está claro que parte de la producción eléctrica de Seat debe estar aquí”, dijo de Meo. Y pidió: “Dennos tiempo. Ahora comenzamos a aportar híbridos, quizás el año que viene ya podamos hablar de aportar productos eléctricos a las fábricas españolas”.

A la espera de lo híbridos y con los pájaros del coche eléctrico todavía lejos en el horizonte, el 2018 será mucho mejor de lo esperado en la planta. La marcha del Audi Q3 y su sustitución por el Audi A1 hacía augurar un valle en la producción, pero la fábrica está al 95% de su capacidad. "Lo que parecía una bañera ahora es un plato de ducha", bromean en el comité de empresa.

Las ventas del León y el Ibiza no sólo matizarán la caída sino que obligarán a captar más personal. "En las próximas semanas se anunciarán más de un centenar de contrataciones", celebran las mismas fuentes. La tanda se unirá a los 115 trabajadores que ya pasaron de un contrato temporal a fijo en el mes de enero.

Mientras, el comité de dirección de la sociedad ya debate el plan de inversiones del periodo 2020-2024 en las instalaciones del Baix Llobregat. "Entre las opciones está la de ampliar la planta", concluyó el ejecutivo.

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