Spanair, la compañía de bandera que nunca fue

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El cierre de la línea aérea deja sin trabajo a unas 4.000 personas, medio centenar de rutas vacías y el sueño político de hacer de El Prat un 'hub' intercontinental

27 de enero de 2012 (21:52 CET)

El cierre de Spanair, que pretendió durante los últimos tres años ser la línea de bandera catalana, afectará al empleo de 4.000 personas (unos 2.400 directos), dejará medio centenar de rutas vacías y el sueño político y comercial de hacer de Barcelona un hub internacional en punto muerto.

La compañía fue fundada en 1986 por la escandinava SAS para crear vuelos charter entre España y tres países escandinavos: Noruega, Suecia y Dinamarca. Sus problemas financieros la obligaron en el 2008 a presentar un Expediente de Regulación de Empleo (ERO) que afectó a unos 1.000 trabajadores. Un año después, fue vendida a 1 euro al grupo empresarial que encabezaba la Generalitat, el Ayuntamiento de Barccelona, laa Fira y un grupo de compañías privadas catalanas.

Spanair contaba con una flota de 35 aparatos. La mayoría, 19 de ellos, son A320 y están alquilados a la estadounidense ILFC, que ahora deberá recolocar las aeronaves.

Desde que en 2009, Spanair ha recibido 140 millones de euros en recursos propios. En 2010 perdió más de 116 millones de euros.

Su operativa se ha ido replegando a Barcelona. En 2011 logró transportar 4,2 millones de pasajeros el año pasado desde la Ciudad Condal, una buena cifra de mercado, aunque globalmente la empresa había perdido pasajeros.

Spanair era el segundo operador en El Prat y obtuvo el año pasado el 17% del tráfico del aeropuerto, sólo superada por Vueling.
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