Asesores fiscales niegan los “datos manipulados” del Gobierno: las empresas pagan un 22,6% por Sociedades

La Aedaf estima que las empresas que no forman grupo pagan un tipo del 23,2 por Sociedades, mientras que las grandes empresas un 21,7%

La portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. EFE

La portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero. EFE

En los últimos años el Gobierno de Pedro Sánchez ha ido deslizando su intención de abordar una reforma del Impuesto de Sociedades al considerar que en muchos casos las compañías pagaban un tipo efectivo reducido en comparación a pymes y empresas medianas.

Precisamente en las últimas semanas se ha abierto el debate sobre la pretendida reforma fiscal tras la constitución del grupo de expertos para la reforma fiscal, cuyas recomendaciones deberá presentar antes del 28 de abril, y sobre todo tras la intención mostrada por la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, de subir Sociedades y los impuestos a la riqueza (Sucesiones, Donaciones y Patrimonio) a medio plazo.

Esto ha despertado el rechazo de las empresas que siempre han defendido que pagan un tipo efectivo por Sociedades próximo al 20%, según cálculos de CEOE, frente a las cifras aportadas por la Agencia Tributaria que lo situaban incluso por debajo del 10% en algunos casos, y ha provocado que la vicepresidenta segunda, Nadia Calviño, y la propia Montero hayan tenido que aclarar que no se subirán los impuestos en el corto plazo. Incluso Montero ya ha hablado de bajadas e incentivos.

La Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf) reclamado este jueves a evitar lanzar “globos sonda” sobre señalar el reducido tipo de tributación efectiva de las empresas españolas y ha negado los “datos manipulados” del Ejecutivo sobre este asunto, al calcular que las empresas españolas abonan un tipo efectivo en el Impuesto sobre Sociedades del 22,6%, con datos del ejercicio 2018, y muy próximo al 25% del tipo nominal.

Este tipo está calculado sobre la base imponible y no sobre el resultado contable global (en el que están incluidos dividendos y
rentas de fuente externa que según Aedaf distorsionan el cálculo y que ya han tributado previamente en otras jurisdicciones), siendo dicho tipo muy similar al tipo nominal vigente en 2018 (25%).

Los tipos bajan en los últimos años

Así se desprende del estudio realizado por la Aedaf, que refleja que las empresa que no forman grupo tuvieron un tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades en 2018 igual al 23,2%, mientras que las empresas que forman grupo, en este caso la mayoría grandes empresas tributaron a un tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades del 21,7%, apenas un punto por debajo del tipo efectivo aplicable al resto de contribuyentes (23,2%).

En cualquier caso, en un estudio realizado también por la Aedaf en el año 2017 se concluía que el tipo efectivo del Impuesto sobre Sociedades en 2014 era igual al 26,8%, muy próximo al tipo nominal (30%), por lo que se constata que el tipo que pagan las empresas tanto por el tipo efectivo como por el nominal en este tributo ha disminuido con el paso de los años. En concreto,4,2 puntos menos a nivel general.

De hecho, el tipo efectivo abonado por los no grupos (23,2%) se habría reducido en 3,4 puntos porcentuales respecto al año 2014,
debido a la reducción en los tipos nominales. En el caso de las empresas que forman grupo (grandes empresas). en 2018 el tipo efectivo se habría reducido en 4,8 puntos porcentuales respecto al ejercicio de 2014, pasando a ser del 21,7%, por los mismos
motivos
.

La presidenta de Aedaf, Stella Raventós, ha criticado la utilización de los datos por parte del Gobierno y ha defendido que “o se puede hacer llegar a la opinión pública unos datos manipulados que no reflejan la realidad de las empresas”, al mostrar los datos de la Agencia Tributaria unas cifras de los tipos por Sociedades muy inferiores a las calculadas por la asociación, lo que “desincentiva a las empresas y aleja las inversiones”.

El coordinador del Grupo de Expertos Asesores Internos de Aedaf, Daniel Gómez Olano, ha acusado incluso de “desinformación” a la Administración, al considerar que los cálculos realizados suponen “un insulto a la inteligencia”, y ha defendido que “no se pueden mezclar peras con manzanas”, frente a los mensajes “habituales” respecto a que los grupos empresariales pagan solo un 5%, un 6% o un 7% de tributación efectiva.

Diferentes cálculos de los tipos

En este sentido, Gómez ha explicado que para conocer la tributación efectiva más aproximada se debe comparar la tributación de las compañías conforme a los resultados en España y no respecto a los obtenidos en el mundo como realiza la AEAT, ya que lo contrario lleva a generar una imagen distorsionada de lo que pagan en realidad y se “desincentiva” a las empresas en un contexto de crisis.

Según han explicado desde la Aedaf, la Agencia Tributaria utiliza dos metodologías de cálculo, una que considera que el tipo efectivo es el cociente entre la cuota líquida y el resultado contable y la segunda considera como tipo efectivo el cociente entre la cuota líquida y la base imponible. Con la primera metodología, el tipo efectivo resultante de los grupos de empresas, generalmente grandes empresas, resulta ser del 5,7%, mientras que con la segunda metodología es el 19,3%.

El motivo por el que según la Aedaf el primer tipo efectivo de los grupos de empresas así calculado resulta tan extraordinariamente bajo se debe a que en el numerador del ratio se incluye solo la cuota del Impuesto sobre Sociedades satisfecha en España, mientras que en el denominador se incluyen los resultados positivos obtenidos por las empresas a nivel mundial, a pesar de que “los beneficios de las grandes empresas españolas proceden en su mayor parte de la actividad desarrollada fuera”.

Para evitar estas distorsiones, Aedaf considera que si bien resulta aceptable calcular el tipo efectivo como el cociente entre la cuota líquida y la base imponible, a la cuota líquida deben sumarse las deducciones por doble imposición, tal y como tradicionalmente vienen defendiendo instituciones como la Dirección General de Tributos o la OCDE.

En cualquier caso, cree que no procede en modo alguno calcular la cuota líquida del Impuesto sobre Sociedades en España y dividir tal importe entre los resultados positivos agregados de este grupo, obtenidos a nivel mundial, dado que el tipo efectivo así calculado “nunca puede ser una medida representativa ni de la tributación efectiva satisfecha por el grupo a nivel mundial, ni de la tributación efectiva del grupo en el país”.

“No se puede dar por dogma todo lo que dice la AEAT”, han apostillado.

“No es verdad que en España los impuestos sean bajos”

Además, sobre la propuesta de un tipo mínimo global de EEUU, respaldada por el FMI y Bruselas, en el Impuesto de Sociedades, Raventós ha indicado que el porcentaje del tipo que se paga en España ya se sitúa por encima del 21%, por lo que a no ser que se fijase un tipo global del 30% no afectaría en exceso, algo que además no entra dentro de “lo razonable”. 

Además, sobre la propuesta de la Administración Biden ha añadido que no se puede comparar el sistema fiscal estadounidense, que presenta impuestos federales y estatales (Biden propone aumento en el impuesto federal), con el español. 

La presidenta de Aedaf ha insistido en el perjuicio que supone trasladar datos erróneos sobre la tributación de las empresas y ha considerado que sería “incoherente” que la comisión de expertos para la armonización fiscal nombrada por el Gobierno partiera de la base de que en España los impuestos son bajos, ya que “no es así”.

Según Raventós, España tiene impuestos bajos en relación con el IVA y los Impuestos Especiales, pero no en Sociedades, IRPF y en otros impuestos que no existen de modo generalizado, como Patrimonio, que solo lo tienen España, Noruega y Suecia, ya que Francia e Italia lo contemplan sobre determinados activos no sobre todos, o Sucesiones, que solo se abona en Noruega y Liechtenstein. 

En este sentido, Raventós ha apuntado que España se encuentra en el lugar 28 en cuanto a competitividad del Impuesto sobre Sociedades, lo cual significa que “hay 27 países de nuestro entorno que son mucho más competitivos”.

Sobre la pretendida armonización fiscal, Gómez Taboada ha indicado que hay “más preguntas que certezas” y por ahora son “mensajes con un poco de humo”, ante las dudas sobre si subirán o bajarán los impuestos, sobre una posible confiscatoriedad fiscal (prohibida por la Constitución) si además de pagar por IRPF se paga por lo heredado o sobre la corresponsabilidad fiscal de las CCAA.