Los beneficios de las empresas no financieras caen un 44,6% con respecto a 2019

El repunte de la actividad empresarial no ha sido suficiente para recuperar todavía los beneficios, la rentabilidad y el empleo previos a la pandemia

Un establecimiento de hostelería de Navarra cierra la persiana durante la crisis del coronavirus. EFE/Jesús Diges

Un establecimiento de hostelería de Navarra cierra la persiana durante la crisis del coronavirus. EFE/Jesús Diges

Las empresas no financieras han logrado un fuerte impulso en el primer semestre del año pero no han logrado recuperar la fuerza económica anterior a la pandemia. Sus beneficios han caído un 44,6% entre los meses de enero y junio en comparación con el balance del curso 2019. Todavía están lejos de alcanzar una auténtica reactivación.

A pesar de la brecha que separa al tejido empresarial de su realidad anterior a la Covid-19, su actividad sí que ha ido notando una recuperación progresiva. Los beneficios del primer semestre se han colocado ya un 70,5% por encima de los de 2020, cuando el país estaba inmerso en el confinamiento domiciliario que hundió el consumo a mínimos históricos.

El Banco de España ha identificado esta mejoría con la recuperación de la actividad empresarial, algo que queda reflejado en un incremento de las ventas de hasta un 13,1% con respecto al año anterior. El retroceso de las amortizaciones y de las provisiones de explotación también han contribuido al crecimiento del tejido empresarial.

Las empresas se encuentran ahora en una situación más holgada de liquidez, en un contexto de progresiva recuperación de la actividad económica”, han explicado los analistas del Banco de España en su informe.

La recuperación económica eleva la rentabilidad de las empresas

El aumento de los beneficios ordinarios de las empresas se ha traducido en un importante aumento de los niveles de rentabilidad con respecto al año 2020, aunque tampoco se han alcanzado los niveles anteriores al estallido de la pandemia. El sector industrial es el que ha logrado un crecimiento más intenso, mientras que la recuperación de los servicios ha sido más lenta.

La rentabilidad ordinaria del activo neto subió un 2,4% en el primer semestre, lo que supone seis décimas más que el año anterior. Mientras que la relativa a los recursos propios de las compañías se incrementó un 3%, frente al 1,9% del primer tramo del 2020.

Otro de los indicadores clave de esta recuperación es el valor añadido bruto (VAB) que se elevó un 10,3% a lo largo del primer semestre, fundamentalmente gracias al avance protagonizado a partir del mes de abril. Las cifras contrastan con la contracción del 22,6% del año anterior.

El empleo se mantiene un 3,8% por debajo de 2019

La recuperación de los beneficios empresariales y el aumento de la rentabilidad también han tenido una traslación directa en el mercado laboral. El primer semestre se ha saldado con un crecimiento del 1,3% del empleo efectivo. Los datos han permitido cambiar la tendencia del año anterior, cuando se produjo una caída del 5,3% como consecuencia de la crisis económica.

A pesar de este repunte, las cifras de nuevo siguen alejadas de la vieja normalidad. Las plantillas medias de las empresas se han quedado un 3,8% por debajo del nivel existente hace dos años después del impacto que ha tenido la pandemia. Aunque dentro de este bloque no se contabilizan a los trabajadores que siguen bajo un ERTE porque no generan costes laborales.

Las nuevas altas se han traducido fundamentalmente en contratos fijos, que han experimentado un aumento del 2,2% en comparación con el primer semestre de 2020. Por el contrario, la contratación de personal con carácter eventual continúa en tasas negativas, aunque ha moderado sus resultados.

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