Seat aprueba el segundo ERTE por la falta de microchips

El ajuste laboral de la automovilística abarcará a toda la plantilla ligada a la producción, pero está previsto que afecte a un máximo de 1.000 personas por día en el peor de los escenarios

Una operaria trabaja en el Seat León, en el taller número 10 de la planta de SEAT. EFE/Marta Pérez

Seat y los sindicatos alcanzan un acuerdo para aprobar el expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que la compañía presentó la semana pasada para hacer frente a la crisis de los microchips. El ajuste laboral se aplicará sobre los 11.00 trabajadores vinculados de forma directa a la producción, pero afectará a un máximo de 1.276 empleados al día.

La compañía firmó este miércoles el acuerdo con CCOO y UGT en la tercera reunión del proceso de negociación. La duración de los despidos se mantuvo intacta: comenzarán a aplicarse a partir del 27 de septiembre de septiembre y se prolongarán hasta el 30 de junio de 2022.

Por el momento, solamente se definió la afectación de los meses de octubre y noviembre, cuando el golpe será menor por las vacaciones pendientes de disfrutar por parte de la plantilla. El ajuste se aplicará tanto en la fábrica de Martorell (Barcelona) como en los centros satélites de Barcelona y El Prat de Llobregat (Barcelona).

Seat iniciará la aplicación del ERTE con el escenario más optimista y solo suspenderá medio turno de la línea 1, la encargada producir el Seat Arona y el Seat Ibiza. De este modo, solamente serán 482 personas las afectadas en esta primera tanda del ajuste.

La empresa no obstante abre la posibilidad de suspender también un turno de la línea dos, que ensambla el Seat Ateca y el Cupra Formentor, y que elevaría la factura de los despidos temporales hasta los 1.276. Existe también un escenario intermedio en el que la filial de Volkswagen AG –el conglomerado que engloba a Volkswagen, Audi, Seat, Skoda y Porsche— elimine medio turno de la línea 2 y el impacto sea de 702 personas.

La compañía terminó así por aprobar un ERTE parecido al que ya tuvo en marcha durante la primera mitad del año por la escasez de semiconductores. Entonces también se cubrió las espaldas y lo aplicó a las 11.000 personas ligadas a la producción, pero el ajuste rondó siempre una afectación que rondaba los 500 asalariados

La crisis de los semiconductores durará hasta junio de 2022

A pesar de los grandes esfuerzos realizados, en las últimas semanas la compañía se ha visto obligada a cancelar turnos de producción y a interrumpir la producción en distintas ocasiones. El vicepresidente de Recursos Humanos, Xavier Ros, lamentó que “la escasez global de suministros de semiconductores obligue a adoptar nuevas medidas de flexibilidad” en un contexto en el que la demanda ya es similar a la de antes de la pandemia.

El consejero delegado de la compañía, Wayne Griffiths, ya había pedido “flexibilidad” a la plantilla en un encuentro con periodistas celebrado la semana pasada en Múnich. Seat ha perdido aproximadamente 20 jornadas de producción desde el pasado mes de julio y, ahora mismo, están ya agotadas las medidas de flexibilidad previstas en el convenio colectivo. Incluso se le adeudan horas a algunos trabajadores.

La compañía cierra así un segundo ERTE por la crisis de los microchips después de creer que la escasez se solventaría a lo largo de 2021 y se podrían llegar a cumplir las expectativas de producción de 483.000 vehículos de Martorell. Hoy el dato es una quimera: los últimos meses del año podrían ser incluso más complicados que los precedentes.

Como ya explicó este medio, Seat admite que la normalidad no volverá hasta junio de 2022. “La situación seguirá siendo difícil en la segunda mitad de 2021 y la primera de 2022, pero no puedo decir cuando está previsto que esto pase”, señaló Griffiths en el mismo encuentro.

Carles Huguet