Bruselas revisa al alza la previsión de crecimiento de la economía española hasta el 2,4%

La Comisión Europea (CE) empeora su previsión de cara al próximo año, cuando vaticina que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentará un 1,7%

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

La presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen. EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

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La Comisión Europea (CE) ha mejorado su previsión de crecimiento de la economía española para este 2023 hasta el 2,4%, lo que arroja un incremento de dos décimas respecto sus últimas estimaciones. A la vez, ha empeorado sus expectativas de cara al próximo año, al vaticinar que tendrá lugar una desaceleración de la economía española, con un crecimiento del 1,7%, dos décimas menos.

La previsión macroeconómica del Ejecutivo comunitario, que están basadas en la prórroga presupuestaria que envió en octubre el Gobierno en funciones, también ponen el foco en el déficit público. Según las estimaciones de la Comisión Europea (CE) superará el umbral del 3% tanto este año, con un 4,1 %, como el siguiente, con un 3,2 %, cuando las reglas activas se aplicarán de nuevo.

Con respecto a la inflación, Bruselas estima que cerrará este año en una tasa media del 3,6% que se moderará hasta el 3,2% doce meses después, una décima menos que su cálculo anterior. El documento de los servicios económicos de la Comisión incluye por primera vez proyecciones hasta 2025, año en el que creen que la economía se acelerará hasta el 2%, la inflación caerá al 2,1% y el déficit aumentará ligeramente hasta el 3,4%.

Ralentización de la economía

«Tras un fuerte inicio del año, la actividad económica se desacelerará en la segunda mitad de 2023 y en 2024″, dijo sobre España, en una rueda de prensa, el comisario de Economía, Paolo Gentiloni.

En el informe, Bruselas atribuye la «ligera desaceleración» a una demanda externa «débil» por el menor impulso del turismo y la ralentización de sus principales socios comerciales. Sin embargo, el buen arranque del año explica que Bruselas mejore dos décimas, hasta el 2,4%, su previsión para este año.

Por contra, los servicios económicos de la Comisión recortan al 1,7%, dos décimas menos de lo que calculaban en septiembre, la actividad en 2024, ejercicio en el que el «factor clave» será una demanda doméstica apoyada en la mayor renta de los hogares y unas presiones de precios que se irán disipando.

El impacto del plan de recuperación también contribuirá a sostener las inversiones, pero su efecto será más significativo en 2025, cuando los préstamos que el Gobierno ha solicitado aportarán un «nuevo estímulo» al crecimiento, lo que elevará el PIB ese año al 2%.

Por otro lado, Bruselas prevé que la tasa de desempleo baje al 12,1% en 2023 por la creación sostenida de empleo y la reducción de contratos temporales en el sector privado, y que mejore hasta el 11,6% en 2024 y el 11,1% 2025.

Asimismo, espera que el repunte de los salarios sea moderado y se ajuste al acuerdo plurianual firmado el pasado mayo entre sindicatos y la patronal, y considera que esta subida no afectará «significativamente» a la competitividad de los costes.

Control del déficit público

Sobre las cuentas públicas, el Ejecutivo comunitario subraya que el déficit se mantendrá por encima del límite del 3% que establece el Pacto de Estabilidad, con un 4,1% este año y un 3,2% el que viene que incluso empeorará hasta el 3,4% si el horizonte se amplía hasta 2025.

Con estos datos, España se arriesga a la apertura de un expediente por déficit excesivo, puesto que las reglas fiscales, que llevan desactivadas desde la pandemia, se aplicarán desde el próximo año, ya sea con su formato anterior o con la reforma que los Estados miembros siguen negociando.

El desfase entre gastos e ingresos se moderará este año, pero a un menor ritmo debido a la moderación de la recaudación, especialmente de los impuestos indirectos, y al mayor gasto que supone la actualización de las pensiones con el IPC.

La Comisión Europea trabaja en el escenario en el que todas las medidas de apoyo en el marco de la crisis energética expiran el 31 de diciembre de este año y, por tanto, su desaparición será el factor principal de la reducción del déficit al cierre de 2024, aunque a la espera de un nuevo proyecto presupuestario que tendrá que enviar el nuevo Gobierno.

Con respecto a la deuda pública, la Comisión proyecta que seguirá con su senda descendente y pasará del 107,5% al cierre de este año a estabilizarse en el entorno del 106,5% en los dos siguientes ejercicios, gracias al crecimiento nominal del PIB y al menor coste por intereses.

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