Los influencers, en el punto de mira de Hacienda junto al comercio digital y los neobancos

La Agencia Tributaria reforzará el control del negocio digital, los neobancos y los ingresos de creadores de contenido en redes sociales

La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

La Agencia Tributaria ha definido sus priridades de vigilancia fiscal de cara a 2026 con el objetivo de intensificar el contro sobre algunos nuevos modelos de negocio digital. Pretenden aprovechas la cantidad de información financiera disponible para detectar irrgularidades y combatir asi la economía sumergida.

Las directrices de esta actuación aparecen recogidas en el Plan Anual de Control Tributario publicado en el Boletín Oficial del Estado. Este documento marca las líneas de inspección que el organismo aplicará durante el año vigente para reforzar asi la lucha contra el fraude fiscal. Los ámbitos que recibirán una mayor atención serán el comercio electrónico, las operaciones realizadas a través de entidades financieras digitales y la actividad económica de creadores de contenido en redes sociales.

El auge de estas nuevas formas de negocio ha llevado a la administración a intensificar su vigilancia para garantizar que las rentas generadas tributen correctamente. Además, el plan también contempla reforzar los controles sobre grandes empresas, patrimonios elevados y sectores tradicionalmente sensibles al fraude. Con ello, la administración busca aumentar la eficacia de sus herramientas de detección y mejorar el cumplimiento fiscal.

Más información financiera para detectar irregularidades

Uno de los principales cambios que van a marcar la estrategia de Hacienda en 2026 será el acceso a nuevas fuentes de información financiera. A partir de este año, las entidades bancarias deben remitir datos mensuales sobre los cobros realizados con tarjetas y los movimientos en cuentas financieras.

Esta nueva información va a permitir a los inspectores analizar con una mayor precisión la actividad económica de empresas y profesionales, con el objetivo de detectar posibles discrepancias entre los ingresos reales y los declarados ante la administración.

Con estos datos, la Agencia Tributaria podrá identificar casos en los que se ocultan actividades empresariales o se utilizan estructuras societarias para reducir la carga fiscal. Estas prácticas se encuentran en algunas ocasiones detrás de tramas aún más complejas relacionadas con el fraude del IVA.

Hacienda considera que el uso intensivo de estos datos financieros supondrá un avance en la detección de irregularidades. La digitalización de la información permite analizar grandes volúmenes de operaciones y detectar patrones sospechosos con una mayor rapidez.

Vigilancia sobre la neobanca y los pagos internacionales

Otro de los focos de atención será el uso de cuentas en entidades financieras digitales, conocidas como neobancos. Estas plataformas han ganado popularidad en los últimos años gracias a su facilidad de uso y a su operativa internacional. Sin embargo, la administración fiscal considera que también pueden utilizarse para ocultar rentas o patrimonios fuera del país. Por ello, el plan de control pretende intensificar el seguimiento de las operaciones realizadas a través de este tipo de entidades bancarias.

El análisis se centrará especialmente en contribuyentes que presenten indicios de haber utilizado cuentas digitales para trasladar fondos al extranjero sin declararlos correctamente. La combinación de datos financieros y pagos transfronterizos permitirá detectar estas posibles irregularidades.

El incremento de la cooperación internacional en materia fiscal también facilita estas investigaciones, puesto que las autoridades tributarias intercambian cada vez más información para combatir la evasión de impuestos en un contexto de economía globalizada.

El comercio electrónico, prioridad para Hacienda

El crecimiento del comercio electrónico también figura entre las principales preocupaciones dela Agencia Tributaria. Las ventas realizadas a través de plataformas digitales se han multiplicado en los últimos años, generando tanto nuevas oportunidades económicas como retos en materia de fiscalidad.

Para tener un mayor control de estas operaciones, la Agencia Tributaria contará con información facilitada por las propias plataformas de venta online. Este intercambio de datos se enmarca dentro de la normativa europea conocida como DAC7, que obliga a las plataformas a comunicar determinadas transacciones.

Gracias a estos datos, los inspectores podrán verificar si los vendedores declaran correctamente los ingresos que han ido obteniendo. El objetivo es evitar que se utilicen estructuras societarias o domicilios fiscales ficticios para reducir la tributación del IVA. También se prestará especial atención a empresas que aparentan estar establecidas dentro de la Unión Europea pero que en realidad operan desde otros países.

Hacienda / Agencia Tributaria
Foto: Carlos Luján / Europa Press

Control sobre los ‘influencers’ y creadores de contenido

Uno de los ámbitos que ha cnseguido una mayor relevancia en los últimos años es el negocio de los creadores de contenido e ‘influencers’ en redes sociales. Su popularidad ha generado nuevas fuentes de ingresos vinculadas principalmente a publicidad, patrocinios o colaboraciones con marcas.

La Agencia Tributaria quiere asegurarse de que estas actividades tributen correctamente y para ello, el plan de control incluye actuaciones específicas para analizar las declaraciones fiscales de estos profesionales. Además de revisar los ingresos generados, también se examinará la residencia fiscal de algunos creadores de contenido, debido a los casos registrados en los últimos años de influencers que trasladan su domicilio a otros países con menor presión fiscal, como es el caso de Andorra.

El objetivo de Hacienda es comprobar si estos cambios de residencia responden a una actividad real en el extranjero o si se trata de estrategias destinadas a reducir el pago de impuestos. Para ello se analizarán factores como la actividad económica efectiva o el lugar donde se desarrolla la vida personal y profesional de estos creadores de contenido.

Criptomonedas y nuevas tecnologías bajo vigilancia

Las operaciones con monedas virtuales siguen siendo otro de los frentes prioritarios para la inspección fiscal en este año. El creciente uso de activos digitales ha abierto nuevas posibilidades de inversión, pero también plantea algunos retos en materia de control tributario. La Agencia Tributaria intensificará las actuaciones dirigidas a detectar contribuyentes que hayan obtenido ganancias con criptomonedas sin declararlas. Las inspecciones van a centrarse especialmente en operaciones de compra, venta o intercambio de este tipo de activos.

Para ello, Hacienda utilizará herramientas tecnológicas que permiten rastrear movimientos en las redes blockchain. Estas tecnologías facilitan el seguimiento de estas transacciones y ayudan a identificar posibles patrimonios no justificados. El objetivo es evitar que las criptomonedas se utilicen como instrumento para ocultar ingresos o capitales. A medida que el mercado de activos digitales crece, la administración busca adaptarse a esta nueva realidad financiera.

Sectores tradicionales también bajo control

Aunque la economía digital ocupa un lugar destacado en el plan de control, Hacienda no descuidará otros sectores con riesgo de fraude. Entre ellos se encuentra el mercado inmobiliario, que ha recuperado su actividad tras varios años de ralentización. Las inspección en estos casos se centrará en aspectos como la correcta valoración de los inmuebles en las operaciones de compraventa, así como la utilización de estructuras societarias en estas transacciones.

Otro ámbito que recibirá especial atención será el alquiler de viviendas, especialmente aquellos que son gestionados a través de plataformas digitales. La administración quiere verificar que los propietarios declaran adecuadamente los ingresos obtenidos por arrendamientos, ya sean turísticos o temporales.

Asimismo, el plan contempla continuar con la vigilancia sobre grandes patrimonios, multinacionales y grupos empresariales complejos. En estos casos se analizarán posibles discrepancias entre el nivel de vida o la actividad económica y los ingresos declarados a Hacienda.

Con estas nuevas medidas, la Agencia Tributaria pretende reforzar su capacidad para detectar fraude en un entorno económico que está cada vez más digitalizado. El uso de nuevas herramientas tecnológicas y el acceso a más información financiera por parte de entidades y plataformas marcarán la estrategia de control fiscal durante los próximos años.

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Alba Carbajal

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