Por qué el suministro de gas está garantizado este invierno: “Estamos mejor que el año pasado”

Naturgy, Iberdrola y el resto de empresas están llenando las plantas de regasificación de Enagás, que ha ampliado la oferta ante el fin del gasoducto de Magreb

Planta regasificadora que almacena el gas en estado licuado (GNL). Foto: Enagás

El temor a que España se quede sin gas es infundado. Y por ende, que se quede sin luz también es harto improbable, pues el gas es una de las materias primas que se usan para producir electricidad, por lo que mientras haya de lo primero, se podrá hacer de lo segundo. Si no ocurre nada extraordinario, este invierno podremos poner la calefacción sin problema.

Fuentes del sector explican que el cierre del gasoducto de Magreb, que se producirá este 1 de noviembre por los conflictos diplomáticos entre Argelia y Marruecos, no supondrá que se termine el gas en España porque las comercializadoras se están preparando para ellas y, de hecho, ya están acumulando gas en las plantas disponibles.

“Estamos mucho mejor que el año pasado”, explica una fuente conocedora del estado de las plantas y la actividad de las empresas del sector del gas. Se refiere a que las reservas de este hidrocarburo, sea en estado gaseoso o líquido (GNL), están mejor que hace un año porque las empresas energéticas se han cubierto ante una potencial escasez.

El gas llega a España mayoritariamente por dos gasoductos. El de Medgaz, que viene directamente de Argelia pasando por el mar, y el de Magreb, que de Argelia pasa a Marruecos, desde donde cruza el estrecho y va para Almería y Portugal –tiene dos ramales–. Ambos los gestiona Naturgy; el segundo de ellos, con la lusa Agip.

El de Magreb es el que dejará de funcionar, pero hay alternativas. Por un lado, la compañía que preside Francisco Reynés pactó con la empresa publica argelina Sonatrach la ampliación de Medgaz, cuyas obras se acaban de iniciar. Por el otro, hay otras maneras de transportarlo, que son las que se están maximizando.

Se trata de los barcos metaneros, que traen el gas en estado líquido, en el que ocupa menos espacio, por lo que pueden llevar mayor cantidad. Eso supone que tiene que pasar por un proceso para cambiar de estado, sometido a presión hasta que alcanza una temperatura de 160 grados bajo cero.

Protesta de ecologistas contra la llegada de un barco metanero con gas natural licuado (GNL) a Sagunto. EFE

Una vez está cargado en el metanero, el gas se lleva a alguna de las plantas regasificadoras que hay en España, donde se guarda también en estado líquido. Antes de salir para ser distribuido, se convierte a gas con un proceso más sencillo, usando agua de mar.

En España hay seis de estas plantas: en Barcelona, Cartagena, Huelva, Gijón, Bilbao y Sagunto. Las cuatro primeras son de Enagás, mientras que en las otras dos, el gestor público de la infraestructura gasística es socio de empresas de la región. Las plantas funcionan como un aeropuerto, con slots, es decir, permiso de entrada de un número determinado de barcos al mes.

Enagás anunció este mes la asignación de 23 slots adicionales, con lo que ya son 45 los slots extra asignados este año. Para el periodo invernal, que arranca en noviembre y va hasta marzo de 2022, ya hay adjudicados 136 slots.

Las energéticas ya ha contratado barcos para traer el mismo gas que entraría por el gasoducto de Magreb

¿Esto qué significa? Que las empresas comercializadoras de gas, desde Naturgy hasta Iberdrola pasando por Endesa, BP y Exxon, están fletando más barcos que nunca para traer el gas de Argelia y de hecho, las reservas en las plantas de regasificación son muy superiores a las de hace un año. Ahora están al 78% pero para noviembre, cuando se corta el gasoducto, está ya todo completo, como los hoteles en agosto antes de la pandemia.

“Con los slots que hay contratados, se cubrirá todo el gas que dejará de venir por el gasoducto de Magreb”, explican las fuentes consultadas. Los hándicaps son que es más caro transportarlo por barco y menos seguro, pues un metanero puede tener más problemas, o pueden tenerlos las empresas para conseguirlos si hay una gran demanda mundial.

Por tanto, se presenta un invierno en España con gas aunque siga siendo caro y el transporte suba todavía más su precio. Sin embargo, las fuentes consultadas no descartan que el gasoducto de Magreb vuelva a funcionar. No se desmonta, solo se corta el suministro, por lo que restablecerlo es relativamente sencillo.

Es una cuestión de que Argelia y Marruecos se pongan de acuerdo. A ambos les interesa, pero la infraestructura es una baza en este conflicto, por lo que también es posible que tarde años en volver a funcionar, si es que lo hace algún día.

Con respecto al precio, ya ha empezado a bajar después de que esta semana, Vladimir Putin ordenara a Gazprom que haga llegar gas a Alemania y Austria cuando tenga sus tanques llenos. Pero el presidente ruso siempre tiende a usar como arma el hecho de ser el primer proveedor del centro de Europa y es imprevisible.

¿Cómo influye que haya gas en el suministro de luz?

El suministro de gas afecta de alguna manera el de luz. Hay muchas fuentes de energía eléctrica, pero una de ellas, la que completa la demanda cuando todo el resto –renovable, nuclear y térmica– no llega, es el ciclo combinado, que usa gas para generar corriente.

El abastecimiento de gas garantizaría el de luz, pues, aunque en el caso de una demanda especialmente alta, con una situación climatológica desfavorable (sin viento y embalses con pocas reservas) puede llegar a generar tensiones. Pero, a priori, tampoco debería de ser una preocupación.

Xavier Alegret