El 40% de los puntos de recarga en gasolineras no funciona y lastra el avance del coche eléctrico

La llegada del vehículo eléctrico depende por completo del desarrollo de los puntos de recarga, y por ahora hay pocas facilidades

coche eléctrico

El desarrollo del vehículo eléctrico en España -como en cualquier otro país- tiene un condicionante clave en el acceso a los puntos de recarga. Si no hay una red lo suficientemente densa, los usuarios pueden ser reacios a la hora de comprar estos coches que, además, tienen un alto coste. El problema es que todo avanza demasiado despacio.

Hace unos meses el Gobierno creó un grupo de trabajo focalizado en las infraestructuras de recarga del vehículo eléctrico. El objetivo era recabar información del sector, obtener ideas y compartir propuestas. Por ahora ha habido un par de reuniones, y se espera que próximamente haya más encuentros. Pero la realidad del sector es poco optimista

Un dato aclara la problemática que existe. Según explica a ECONOMÍA DIGITAL el secretario general de Aevecar, Víctor García Nebreda, en España alrededor de un 40% de los postes de recarga que hay instalados en las estaciones de servicio no funcionan, o no están en uso.  

«Hay un cuello de botella muy grande», sentencia García Nebreda. Desde la asociación de estaciones de servicio explican que en muchas gasolineras se pueden ver postes de recarga; de hecho, se fomenta su instalación, pero que en realidad no funcionan. ¿Y cuáles son los motivos? «Puede suceder que no llegue la potencia, resulta que esas gasolineras se van a 200 kW, y entonces en mitad de esa carretera no le llega la potencia, y hay que desarrollar una subestación. Pero claro, quién va a pagar esa inversión».

No obstante, la lista de motivos es larga. Mucho. «También suelen faltar algunos servicios para la instalación definitiva; o a veces también puede pasar que se sobrepasa la potencia de la instalación tiene un reglamento distinto de instalación«, añade García Nebreda.

Una situación extraña 

Estas cuestiones son claramente incompatibles con la idea de fomentar y desarrollar el vehículo eléctrico en España. Y no se trata de algo aislado. «A veces puede pasar un año desde que se pone el poste hasta que empieza a funcionar«, aseguran desde Aevecar. Una situación que no incentiva precisamente la compra de este tipo de coches. 

Pero es que la situación es bastante extraña. En algunos casos los puntos de recarga se están quedando obsoletos. Se instalaron con tecnología de 22 kW de potencia que, en estos momentos, y con la llegada de las recargas ultrarrápidas, apenas tienen ya sentido. Por lo tanto, hay postes que no se han llegado a conectar a la red.  

No obstante, la razón fundamental que explica esta situación se debe a la falta de capacidad de las redes eléctricas en España. Es decir, hasta ahora tenían una dimensión suficiente para cubrir el mercado residencial, así como a empresas e industrias. Pero ahora se ha multiplicado la necesidad de generación. 

Múltiples observaciones 

Esta situación que observa la asociación de estaciones de servicios es solo una más dentro de los sectores afectados. Hace unos meses, la patronal de fabricantes Anfac demandaba definir unos objetivos vinculantes anuales y calendarizados por años y potencias para el despliegue de infraestructura de recarga de acceso público.  

Asimismo, la patronal propuso el desarrollo urgente de una plataforma de información sobre los puntos de recarga de acceso público. Unos datos en los que España está a la cola de Europa, ya que al cierre del primer trimestre del año -últimos datos disponibles- había un total de 14.244 puntos de recarga, de los que el 85% tienen potencias de hasta 22 kW, es decir, carga lenta. 

Desde Anfac también proponían establecer acciones específicas como un listado de zonas objetivo mínimas para impulsar la infraestructura de recarga de alta potencia en vías interurbanas en todo el país. Y es que actualmente solo hay 133 puntos de entre 150 y 250 kW (36 puntos) y de más de 250 kW (97 puntos), el 0,9% del total de los puntos instalados. También se plantea crear un nuevo plan de carácter nacional destinado a incentivar el despliegue en zonas sombra.