La tasa a Shein, Temu y AliExpress costará 540 millones a los consumidores españoles en 2026
Según ha informado el Diario ABC, la decisión de la Unión Europea de establecer un gravamen a los marketplaces chinos tendrá un alto coste económico para España
La ‘pop up’ de Shein en Madrid
La gran guerra de los aranceles va camino de convertirse en un grave problema a nivel global no solo contra las propias empresas, sino también contra los consumidores. Y es que, tal y como ha informado el Diario ABC, la ofensiva de la Comisión Europea contra los marketplaces chinos tendrá un impacto económico directo y cuantificable en los bolsillos de los consumidores españoles.
Asimismo lo aseguran los datos conocidos, que revelan que los españoles asumirán un sobrecoste total de 540 millones de euros como consecuencia del nuevo gravamen comunitario que entrará en vigor a partir del próximo mes de julio y que afectará a los envíos procedentes de terceros países, especialmente de China.
El impacto que el gravamen de tres euros por paquete tendrá sobre los consumidores españoles
La medida impulsada desde Bruselas, de la que ya os hablamos recientemente, establece un impuesto de tres euros a los paquetes de menos de 150 euros que entren en la Unión Europea desde fuera de sus fronteras. De acuerdo con cifras de la Agencia Tributaria, España recibe cada año unos 180 millones de envíos de este tipo, lo que explica que la factura total para los consumidores alcance esos 540 millones de euros anuales.
A escala comunitaria, el impacto será todavía mayor, ya que en 2024 llegaron a Europa 4.600 millones de pedidos extracomunitarios, elevando el coste global hasta 13.800 millones de euros en el conjunto de los Veintisiete. Unas cifras que, lejos de afectar únicamente a las empresas implicadas, tendrá un enorme impacto también para los clientes.
Esta gran ofensiva, además, tiene unos destinatarios claros: Shein, Temu y AliExpress. Estas plataformas han aprovechado durante años la exención arancelaria de la paquetería de bajo valor para expandirse de forma masiva en el mercado europeo, llegando a hacerse con un hueco muy importante en el mercado a nivel internacional.
El resultado es que más del 91% de los pedidos que llegan actualmente a Europa proceden de China, una situación que Bruselas considera insostenible desde el punto de vista regulatorio, fiscal y de protección al consumidor. Sin embargo, son ahora las propias medidas las que ponen el foco sobre el propio consumidor y no sobre las empresas.
Y es que este problema no es únicamente económico, tal y como demuestra un informe reciente de asociaciones de consumidores europeas reveló que el 65% de los productos anunciados en Shein y Temu no cumple la normativa comunitaria en materia de calidad y seguridad, y que uno de cada cuatro artículos es potencialmente peligroso.
Estos datos refuerzan el argumento de la Comisión sobre la existencia de competencia desleal y riesgos para los consumidores europeos, lo cual, desde un primer momento, se reveló como el aspecto fundamental por el que comenzaron a tomarse medidas contra las mencionadas empresas.
La patronal señala al mercado español como uno de los más afectados por las medidas
Una situación que, por otro lado, resulta especialmente delicada en el caso español. Según un estudio de la consultora NIQ, las plataformas chinas ya concentran el 34% de la cuota de mercado del comercio electrónico en España, una cifra muy superior a la de otros grandes países europeos como Italia (14%), Francia (9%) o Alemania (8%). Este fenómeno se ha acelerado de forma notable tras la pandemia.
Un sentir que es respaldado por los datos oficiales, ya que, desde 2019, las transacciones abonadas a empresas del área Asia/Pacífico se han triplicado, según la CNMC, y desde 2021 la entrada de paquetes de menos de 150 euros se ha multiplicado por cuatro, de acuerdo con la Agencia Tributaria, siendo esto un fiel reflejo del impacto para el mercado español.
En este este contexto, la sede de las instituciones europeas en España acogió un debate en el que participaron representantes del Ministerio de Consumo, de la Comisión Europea y de la patronal de la distribución. El consenso fue total en la identificación del problema, pero no así en las soluciones.
Desde Bruselas, el plan pasa no solo por el nuevo gravamen, sino también por la creación de una Oficina Aduanera de la UE, el refuerzo del control fronterizo, la aplicación estricta de la Directiva de Servicios Digitales y medidas coercitivas como las investigaciones abiertas contra Shein y Temu: “No podemos permitir que esta situación siga sin control”, defendió el portavoz comunitario Nikos Tsaris.
Sin embargo, la principal crítica contra este sistema impulsado por la Unión Europea llegó desde la patronal de la distribución, Anged. Su presidenta, Matilde García Duarte, respaldó el endurecimiento de los controles, pero fue tajante respecto al nuevo impuesto. A su juicio, la tasa de tres euros no la pagarán las plataformas chinas, sino exclusivamente los consumidores.
Más alá de esto, García Duarte exigió al Gobierno español un papel más activo, reclamando que no se limite a pedir medidas a Bruselas. Anged demanda igualdad de trato y control efectivo en las fronteras, recordando que si el 60% de los productos de una empresa española fueran ilegales, su actividad estaría clausurada de inmediato.
Para la patronal, el problema no es solo europeo, sino también de vigilancia, aduanas y exceso de burocracia a nivel nacional, ámbitos en los que el Ejecutivo tiene competencias directas, y que, a su modo de verlo, representa un aspecto más importante que el gravamen que se impondrá en los próximos meses.
De momento, sin embargo, en plena guerra regulatoria contra los gigantes chinos del ecommerce, el debate sigue abierto, pero con una certeza clara: el coste económico inmediato recaerá sobre el consumidor español, que verá encarecerse millones de compras online a partir de este verano.