El tope del gas provoca el caos en las ofertas de las eléctricas y bloquea la plataforma de la CNMC

La 'excepción ibérica' provocará problemas comerciales para las compañías durante los próximos meses

Teresa Ribera

La puesta en marcha de la ‘excepción ibérica’ para generar un tope al gas que se usa en los ciclos combinados con el objetivo de abaratar la factura de la luz ha tenido mal inicio. En primer lugar, porque no está consiguiendo dicho objetivo; y, por otra parte, ha provocado un caos dentro de las empresas eléctricas para configurar los precios de sus tarifas en el mercado libre

Lo primero que ha saltado por los aires ha sido el comparador de precios de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Esta herramienta, que debe estar en uso para que los consumidores tengan un lugar oficial donde poder ver todas las tarifas, se encuentra fuera de servicio. Según ha podido confirmar ECONOMÍA DIGITAL en fuentes del regulador, el comparador de ofertas se encuentra en mantenimiento hasta que las eléctricas reformulen sus tarifas

Y es que las empresas están teniendo serios problemas para establecer las nuevas tarifas del mercado libre. Unos problemas a los que se suma el anuncio de la rebaja del IVA en el recibo de la luz del 10% al 5%, y que provoca ‘de facto’ que las tarifas del mercado regulado (PVPC) vuelvan a ser algo más competitivas. Por lo tanto, hay que tener en cuenta de cara a la agresividad comercial hasta dónde se quieren arriesgar los márgenes. Sobre todo, porque dentro de unos meses -en principio- la ‘excepción ibérica’ impactará a la baja los contratos regulados. 

Ante este escenario, fuentes del sector eléctrico reconoce a ECONOMÍA DIGITAL que «vamos a tener un nuevo mercado con nuevas referencias de precios, pero con una serie de condicionantes». Y aquí es donde radica el problema que ha llevado a la CNMC a tener que suspender su comparador. Las nuevas tarifas son muy complejas de llevar a cabo

Una ecuación de precios muy compleja 

«El comercializador debe tener en cuenta que los primeros meses habrá un tope de 40 euros, que en los siguientes meses va creciendo, y además dependerá de cuándo renueves. No será lo mismo hacerlo ahora en verano, que si los contratos acaban a principio de 2023». Así lo explican las fuentes consultadas, que insisten en que el gran problema será, además, los tramos que se establecen en el mercado diario, así como esa evolución del tope del gas. 

La ecuación para poder ofrecer en estos momentos un precio concreto fijo en el mercado libre es compleja de realizar. Hay que calcular cuál es la demanda del cliente en una determinada expectativa de precios, pero luego ese precio va a ser creciente, y la compensación va a ser decreciente. Y luego, al final de todo, el 31 de mayo se vuelve a una situación normal.  

Otro aspecto clave dependerá del apetito de los consumidores por demandar este tipo de contratos del libre mercado. En la medida que los consumidores busquen precios fijos, aumentará la liquidez y habrá mejores ofertas. 

Con todos estos condicionantes, parece que está siendo un verdadero quebradero de cabeza para las empresas las primeras renegociaciones que tienen que hacer con sus clientes. Otra situación, además, que afecta de manera significativa a Iberdrola y Endesa. 

Las consecuencias del tope 

Desde ahora y hasta el 31 de mayo de 2023, todas las eléctricas están obligadas a renegociar sus contratos del mercado libre para que los usuarios de este tipo de tarifas también paguen el sobrecargo que lleva asociada esta medida. Y lógicamente a quienes más afecta es a Iberdrola y Endesa como grandes líderes del mercado.  

Entre ambas compañías suman más de 11 millones de puntos de suministro del total de 18,9 millones que existen en el sector. Más de la mitad. Esta situación la puede aprovechar la competencia, sobre todo porque los contratos, al no renovarse de manera automática, tendrán condiciones distintas, y no siempre tienen por qué ser iguales o más ventajosas, así lo explican fuentes del sector a ECONOMÍA DIGITAL.  

Es decir, según vayan cumpliendo los usuarios sus contratos, sus comercializadoras deben notificarles que habrá un nuevo sobrecoste en la factura para hacerse cargo de la compensación que se debe pagar por el denominado tope del gas. A priori deberían darse renegociaciones a la baja, pero esto no siempre será así puesto que el mecanismo de cálculo de costes es muy complejo. Y es que la ‘excepción ibérica’, al margen de la volatilidad que ha mostrado estos días, también tiene un «tope» variable según van pasando los meses.  

Por lo tanto, tendrán que ser ofertas dinámicas, porque el mercado de futuros, que es sobre el que se hacen las diferentes tarifas en el mercado libre a tipo fijo, irá variando a lo largo del tiempo. Además, aseguran las fuentes consultadas, cada compañía decidirá hasta qué punto tirar contra sus propios márgenes para mantener los clientes dentro de la cartera.

Raúl Masa