La UE aprieta el cerco a Shein y Temu con una nueva reforma aduanera

Bruselas impulsa un nuevo modelo de control para frenar el aluvión de paquetes low cost y exigir a las plataformas online que asuman responsabilidades en el mercado europeo

Archivo – El comisario de Comercio, Maros Sefcovic, en una rueda de prensa en Bruselas.

La Unión Europea ha dado un paso decisivo para reforzar el control sobre el comercio electrónico internacional con una reforma aduanera que apunta directamente a gigantes del bajo coste como Shein y Temu. El nuevo marco, todavía pendiente de su aprobación definitiva, busca modernizar el sistema, pero también poner fin a lo que Bruselas considera un vacío de responsabilidad en las ventas digitales.

El crecimiento explosivo de las compras online en los últimos años ha desbordado a las autoridades europeas, que han tenido que gestionar millones de envíos diarios con recursos limitados. Solo en 2025, entraron en el mercado comunitario cerca de 5.900 millones de paquetes de bajo valor, la mayoría procedentes de Asia, lo que ha puesto en evidencia las debilidades del sistema actual.

Con esta reforma, la UE pretende equilibrar la balanza entre comercio digital y comercio tradicional, reforzando los controles y trasladando nuevas obligaciones a las plataformas. El objetivo es claro: evitar que productos que no cumplen la normativa europea lleguen a los consumidores y garantizar una competencia más justa para las empresas que sí respetan las reglas.

Un sistema aduanero más centralizado y digital

Uno de los pilares de la reforma es la creación de una gran plataforma europea de datos aduaneros, que permitirá centralizar toda la información sobre mercancías que entran en la Unión. Este sistema, gestionado por la futura Autoridad Aduanera europea, aspira a convertirse en el núcleo de un modelo más ágil y coordinado entre los Estados miembros.

La idea es que las autoridades puedan anticiparse a los riesgos incluso antes de que los productos lleguen físicamente a las fronteras, gracias a la información que deberán proporcionar las empresas en tiempo real. Esto supone un cambio profundo respecto al modelo actual, donde muchos controles se realizan una vez que el paquete ya está en territorio europeo.

El calendario de implantación será progresivo, con un primer despliegue previsto para 2028 en el ámbito del comercio electrónico. Posteriormente, el sistema se ampliará al conjunto de actividades empresariales hasta estar completamente operativo en 2031, con la ambición de convertirse en el único punto de entrada aduanero de la UE en 2034.

Más presión fiscal y nuevas tasas para frenar el aluvión de paquetes

La reforma no solo introduce cambios tecnológicos, sino también medidas económicas para contener el volumen de envíos, especialmente aquellos de bajo valor que hasta ahora gozaban de ventajas fiscales. Uno de los primeros pasos será la eliminación de la exención de aranceles para paquetes inferiores a 150 euros.

A partir de este verano, estos envíos estarán sujetos a un recargo fijo de tres euros, una medida transitoria que busca aliviar la presión sobre las aduanas mientras se implementa el nuevo sistema. Esta tasa pretende corregir una situación que, según Bruselas, generaba una competencia desleal frente al comercio local.

Además, se prevé la introducción de una tasa de gestión adicional, que recaerá sobre las plataformas y no sobre los consumidores. Este recargo, cuya cuantía aún está por definir, servirá para cubrir los costes derivados del procesamiento de millones de paquetes, incluyendo recursos tecnológicos y humanos necesarios para su control.

Las plataformas, en el centro de la responsabilidad

Uno de los cambios más relevantes es que las plataformas pasarán a ser responsables directas de los productos que venden, algo que hasta ahora recaía en gran medida sobre los consumidores o intermediarios. Esto implica que deberán garantizar que los artículos cumplen con todas las normativas europeas antes de su envío.

En la práctica, esto convierte a empresas como Shein o Temu en importadores a todos los efectos, obligándolas a proporcionar información detallada sobre cada venta, asumir los costes aduaneros y responder ante posibles incumplimientos. El objetivo es evitar lagunas legales que permitían operar con menor control.

Las sanciones por incumplimientos reiterados serán significativas, con multas que podrían alcanzar hasta el 6% del valor total de las mercancías importadas en un año. Además, las autoridades podrán retirarles el estatus de operador fiable, lo que limitaría gravemente su actividad en el mercado europeo.

Temu y Shein con problemas
Temu y Shein

Competencia, seguridad y fin de la “impunidad”

Desde el ámbito de los consumidores, la reforma ha sido recibida como un cambio necesario, especialmente ante el aumento de productos que no cumplen estándares de seguridad o calidad. La BEUC ha considerado el acuerdo como un avance hacia un mercado más justo y seguro.

Durante años, las autoridades han advertido de la dificultad para controlar el enorme volumen de envíos, lo que ha permitido la entrada de artículos potencialmente peligrosos o que no respetan la normativa comunitaria. Esta situación, según las asociaciones de consumidores, generaba una sensación de impunidad entre algunos operadores.

Al mismo tiempo, la reforma busca proteger a las empresas europeas, que deben cumplir con requisitos más estrictos y asumir mayores costes. Con estas nuevas reglas, Bruselas quiere garantizar que todos los actores compitan en igualdad de condiciones, evitando ventajas derivadas del incumplimiento de la normativa.

Un cambio estructural con retos por delante

Pese al respaldo general, la implementación de esta reforma no estará exenta de desafíos, especialmente en lo que respecta a la capacidad de las autoridades para gestionar el nuevo sistema. La modernización tecnológica requerirá inversiones importantes y una coordinación efectiva entre países.

También será clave asegurar que las plataformas cumplen con sus nuevas obligaciones, algo que dependerá tanto de los mecanismos de control como de la voluntad de cooperación de las propias empresas. La UE confía en que las sanciones y la presión regulatoria actúen como incentivo suficiente.

En cualquier caso, el movimiento marca un antes y un después en la regulación del comercio electrónico en Europa, en un momento en el que el consumo digital sigue creciendo a gran velocidad. Con esta reforma, la Unión Europea busca adaptarse a una nueva realidad y recuperar el control sobre un mercado cada vez más globalizado.

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Alba Carbajal

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