ACS y Ferrovial, ante las grandes obras del 2026: Aeropuerto de Varsovia, AVE Lisboa-Oporto y ¿reconstrucción de Ucrania?

Las dos grandes constructoras españolas afinan su estrategia para captar los mayores contratos de infraestructuras en Europa del Este y la Península Ibérica, con Varsovia y Ucrania como apuestas clave y Portugal aún en revisión

Polonia ACS

Contrato en juego en Polonia

El calendario de las grandes infraestructuras europeas señala 2026 como el año en el que varios megaproyectos largamente aplazados pasarán del papel a la obra. Y en todos ellos aparecen dos nombres propios: ACS y Ferrovial.

El nuevo aeropuerto de Varsovia —el mayor proyecto de obra civil del continente—, la alta velocidad entre Lisboa y Oporto y los primeros contratos de reconstrucción en Ucrania configuran un triángulo de oportunidades que pondrá a prueba el músculo financiero, la capacidad técnica y la estrategia internacional de los dos gigantes españoles de la construcción.

El Centralny Port Komunikacyjny (CPK) de Varsovia se ha convertido en el gran objeto de deseo del sector. Con una inversión total estimada de 31.000 millones de euros hasta 2030, el proyecto aspira a transformar a Polonia en el gran nodo logístico del este de Europa.

Para 2026, el foco está puesto en contratos clave por más de 8.000 millones, especialmente en la obra civil de la terminal y en los túneles ferroviarios que articularán el sistema de alta velocidad.

Así será el nuevo aeropuerto de Varsovia.

Aquí, ACS y Ferrovial juegan en casa, aunque con estrategias distintas. El grupo presidido por Florentino Pérez se apoya en Hochtief —su filial alemana— y en la polaca Polaqua para dominar la parte más técnica: túneles, grandes estructuras y obra civil compleja.

Ferrovial, por su parte, parte de una posición singular. Su filial Budimex, la mayor constructora de Polonia, es prácticamente «dueña del terreno». No solo conoce el mercado y la administración, sino que participa en el diseño de la terminal y, sobre todo, en las líneas ferroviarias que conectarán el aeropuerto con el resto del país.

El pulso no será sencillo. Vinci, el gigante francés, aspira a un papel relevante tanto en construcción como en gestión aeroportuaria. Webuild, desde Italia, presiona con fuerza en los túneles ferroviarios, mientras que consorcios coreanos liderados por Incheon International Airport Corp aportan experiencia operativa.

El Gobierno polaco, no obstante, ha fijado una hoja de ruta clara: en 2026 deben comenzar las obras de la terminal principal y adjudicarse el estratégico túnel de Łódź, pieza clave del futuro AVE polaco.

ACS y Ferrovial se vuelven a encontrar en Portugal

En el AVE Lisboa-Oporto, la historia no es quién ha ganado, sino quién decidió no jugar. En julio de 2025, el consorcio LusoLAV, liderado por Mota-Engil y con participación de la gestora española Serena Industrial Partners, se adjudicó el primer tramo (Oporto-Oiã) por unos 2.850 millones de euros. Fue el desenlace de un proceso marcado por una retirada masiva de los grandes grupos españoles.

ACS, Ferrovial, Acciona y FCC habían formado consorcios de primer nivel en 2024, pero optaron por no presentar oferta final en los tramos 1 y 2. El motivo fue común y explícito: consideraron que el presupuesto del Gobierno portugués no reflejaba el aumento de los costes de los materiales ni el encarecimiento de la financiación. En otras palabras, el riesgo ya no compensaba.

Estación de trenes de Lisboa.

Lejos de suponer una renuncia definitiva, la decisión responde a una estrategia de espera. En 2026 se lanzará el concurso de la Fase 2, correspondiente al tramo Soure-Carregado, con una inversión estimada superior a los 2.000 millones de euros. Tras el «plantón» de 2025, Lisboa está bajo presión para mejorar las condiciones económicas y evitar un nuevo desierto competitivo.

ACS y Ferrovial observan ahora los pliegos —previstos para comienzos de 2026— antes de decidir si regresan a la puja. El mensaje al regulador ha sido claro: sin un reparto de riesgos más equilibrado en los contratos, no habrá grandes nombres sobre la mesa.

Ucrania: el mercado que todos miran con cautela

Más incierto, pero potencialmente colosal, es el frente de la reconstrucción de Ucrania. El Banco Mundial cifra el esfuerzo total en más de 411.000 millones de dólares, aunque para 2026 los contratos inmediatos financiados por la UE —puentes, carreteras, energía y logística— rondarán los 50.000 millones.

No se trata de licitaciones convencionales. Son contratos de «vía rápida», bajo la supervisión de la Comisión Europea y el BEI, que exigen una capacidad de movilización inmediata que solo unos pocos gigantes pueden ofrecer.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski

Durante 2025, la Comisión Europea mantuvo reuniones con las principales constructoras del continente para anticipar el diseño de la futura reconstrucción de Ucrania.

En el caso español, ACS, Ferrovial y Acciona, junto a otros grupos de menor tamaño, participaron en encuentros con los líderes comunitarios para conocer de primera mano los planes preliminares, según pudo saber este medio. Sin embargo, el proceso permanece en stand by, a la espera del final del conflicto y de que se active formalmente la fase de reconstrucción.

En 2026, Varsovia, Lisboa y Kiev serán el escaparate.

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