La batalla entre Indra y Santa Bárbara de 7.000 millones se recrudece a pesar de la salida de Escribano
Santa Bárbara mantiene su batalla judicial contra Indra y EM&E a pesar de la dimisión de Ángel Escribano como presidente de Indra.
Archivo – Fachada de la sede de Indra, a 25 de noviembre de 2025, en Alcobendas, Madrid (España).
La batalla judicial de 7.240 millones de euros entre Indra y Santa Bárbara, filial en España del gigante estadounidense General Dynamics, se recrudece a pesar de la salida de la presidencia de Indra de Ángel Escribano.
Santa Bárbara comunicó el jueves, después de que el Ministerio de Defensa rechazara su recurso contra contratos multimillonarios otorgados a Indra y EM&E (la empresa de los hermanos Ángel y Javier Escribano), que acudirá a la Audiencia Nacional iniciando la vía contencioso-administrativo.
La filial en España de General Dynamics ya anunció a principios de año su intención de recurrir ante el Tribunal Supremo los dos contratos adjudicados el 22 de diciembre de 2025 al consorcio formado por Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), por un importe conjunto de 7.240 millones de euros.
La tecnología de Santa Bárbara «la hemos pagado los españoles con nuestro dinero», dijo Escribano en el Congreso
El enfrentamiento judicial entre Indra y Santa Bárbara se produce a pesar de la dimisión de Ángel Escribano como presidente de la multinacional española de Defensa, sustituido por Ángel Simón. Un movimiento impulsado por la Sepi, primer accionista de Indra con el 28% del capital, que ha frustrado también la fusión proyectada entre Indra y EM&E.
Como presidente de Indra, Ángel Escribano fue muy crítico con Santa Bárbara y General Dynamics, lo que aparentemente dificultaba la posibilidad de una negociación entre las dos compañías que evitara el enfrentamiento en los juzgados.
El 13 de marzo de 2025, dos meses después de ser nombrado presidente de Indra, Ángel Escribano acudió al Congreso para explicar sus objetivos como presidente de la mayor compañía española de Defensa.
Aunque en un principio trató de ser comedido cuando fue preguntado por Santa Bárbara y General Dynamics, acabó por calentarse y llegar a sugerir que se nacionalizara Santa Bárbara.

«Desde luego, no seré yo quien pueda enjuiciar por qué se vendió [bajo el Gobierno de José María Aznar se vendió Santa Bárbara a General Dynamics] o no, yo era suficientemente joven en aquella época para no tener que saber la razón, pero está claro que es un gran anhelo de nuestro ministerio, de nuestras Fuerzas Armadas, de nuestro Ejército de Tierra, poder tener una fábrica nacional«, dijo Escribano.
«No voy a hacer ninguna crítica a General Dynamics, salvo que es cierto que, por lo que leo en la prensa como ciudadano, no como presidente de Indra, es cristalino que es real», continuó. «No ha habido inversión, no ha crecido, más bien ha destruido casi todo el tejido industrial que tuvo la que fue en su día la gran empresa Santa Bárbara«.
Escribano reveló que, desde Indra, se había lanzado una opción para comprar Santa Bárbara. «Es una compra muy pero que muy exitosa para el vendedor, más que nada porque lo que vamos a hacer es traer otras tecnologías y desarrollar las nuestras propias», aseguró.
Santa Bárbara asegura que ni Indra ni EM&E tienen capacidad para llevar a cabo los contratos adjudicados
«Este país se merece tener esas tecnologías, porque además son nuestras«, aseveró. «La tecnología del blindado de cadenas Pizarro es una tecnología que los españoles hemos pagado con nuestro dinero y con nuestros impuestos a lo largo de los últimos veinte o veinticinco años, y esa tecnología es propiedad de los españoles, no de nadie en particular, y creo que tiene todo el sentido que eso vuelva a estar en nuestras manos«, subrayó.
«También podríamos no hacerlo, seguir esperando y lamentarnos en otra próxima sesión como esta dentro de equis años, pero esa no es una decisión que me gustaría tomar», terminó diciendo.

El pasado mes de enero Alejandro Page, vicepresidente de General Dynamics European Land Systems (GDELS) y director general de su filial española, advirtió que ni Indra ni EM&E tenían capacidad para llevar a cabo los contratos adjudicados por el Ministerio de Defensa.
«Santa Bárbara tiene ya la capacidad para desarrollar el programa; Indra y Escribano la podrán tener en el futuro, pero ahora no«, aseguró en un encuentro organizado en la sede de la empresa en Madrid con medios de prensa.
Page insistió en que Santa Bárbara Sistemas «es una empresa española, con todas sus patentes españolas, la tecnología es española». General Dynamics, destacó, es un grupo muy «descentralizado», y reiteró que Santa Bárbara «no importa tecnología, todo el desarrollo y fabricación se hace en España».
El enfrentamiento judicial entre Santa Bárbara e Indra, la frustrada fusión de Indra con EM&E, el enfrentamiento entre Escribano y Sapa… muestran las profundas diferencias existentes en la industria española de Defensa, en el momento de mayor tensión bélica del siglo, y a pesar de la insistencia del Gobierno de Pedro Sánchez por crear un ‘campeón español’ en el sector.