La CNMC vigila los descuentos de Repsol, Moeve, BP, Galp y Disa por la guerra en Irán
El regulador seguirá de cerca la evolución del mercado y advierte de posibles "asimetrías competitivas"
Archivo – La presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cani Fernández
El encarecimiento del petróleo tras la escalada militar en Oriente Medio se lleva viendo reflejado en los precios de las gasolineras españolas desde marzo y ha reactivado la competencia entre las grandes petroleras por captar clientes mediante descuentos y programas de fidelización. En este contexto, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto el foco sobre las estrategias comerciales desplegadas por operadores como Repsol, Moeve, BP, Galp y Disa.
El supervisor acaba de publicar un extenso informe sobre el funcionamiento del mercado de distribución y comercialización de carburantes en España tras el inicio del conflicto con Irán. El documento analiza la evolución de precios, márgenes y descuentos desde febrero y advierte de las posibles “asimetrías competitivas” que generan las grandes compañías integradas frente a las estaciones independientes y de bajo coste.
La CNMC considera que las campañas de descuentos lanzadas por las principales redes recuerdan a las que ya se produjeron durante la crisis energética derivada de la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Entonces, como ahora, las grandes petroleras utilizaron bonificaciones y ventajas comerciales para contener la fuga de clientes hacia operadores low cost.
“La capacidad de desplegar descuentos significativos y sostenidos parece estar correlacionada con el grado de integración vertical y diversificación energética del operador”, señala el organismo presidido por Cani Fernández.
Es decir, cuanto mayor es la capacidad de una compañía para vender conjuntamente carburantes, electricidad, gas o autoconsumo, más margen tiene para ofrecer rebajas agresivas.
La guerra de precios puede generar «asimetrías» entre las grandes y las pequeñas
Repsol aparece como el operador más activo en esta nueva guerra comercial, ya que la petrolera que lidera Josu Jon Imaz ha reforzado los descuentos asociados a Waylet, su aplicación de pago y fidelización, que ya supera los 10 millones de usuarios.
Los clientes de la petrolera pueden llegar a acumular descuentos de hasta 40 céntimos por litro si contratan servicios adicionales como electricidad, gas o autoconsumo.
Moeve —la antigua Cepsa— también ha intensificado su ofensiva junto a Naturgy a través del denominado Plan Multienergy. El esquema permite alcanzar bonificaciones de hasta 60 céntimos por litro en los casos de máxima vinculación comercial. Para la CNMC, este tipo de fórmulas refuerza la integración entre el negocio de carburantes y otros mercados energéticos.
BP, Galp y Disa han seguido una estrategia similar, aunque con menor intensidad. Las tres compañías han reforzado sus programas de fidelización y descuentos vinculados a tarjetas y aplicaciones móviles para contener la presión competitiva en un momento de elevada sensibilidad de los consumidores al precio.
Sin embargo, el regulador subraya que estas políticas no equivalen a una bajada generalizada de precios. Se trata de descuentos “condicionados, limitados en el tiempo y vinculados al uso de aplicaciones, medios de pago específicos o a la contratación de otros servicios energéticos”. Es decir, el ahorro efectivo depende del grado de vinculación del consumidor con cada compañía.
La CNMC advierte además de que estas estrategias pueden tener efectos relevantes sobre la estructura del mercado. El organismo considera que la fidelización intensiva puede generar “efectos de cierre” para operadores independientes que no cuentan con capacidad multienergía y que compiten esencialmente vía precio.
Pese a ello, el informe también reconoce que algunas estaciones independientes han reaccionado aplicando descuentos puntuales en zonas de fuerte competencia. No obstante, su capacidad financiera y comercial es mucho más limitada. Los incentivos son menores, temporales y centrados principalmente en captar demanda de forma inmediata.
La CNMC no ve anomalías en el aumento de márgenes de las gasolineras
Más allá de los descuentos, el supervisor ha analizado la evolución de los márgenes comerciales durante la crisis. La CNMC concluye que el comportamiento general de los márgenes se encuentra dentro de parámetros considerados normales para un contexto de elevada volatilidad internacional.
Según el informe, las variaciones observadas responden principalmente al desfase temporal existente entre la evolución de las cotizaciones internacionales y la traslación de los precios al surtidor, además de factores logísticos y comerciales habituales en el sector.
Entre las grandes marcas, Repsol y Moeve registraron los incrementos de márgenes más significativos en determinados momentos del conflicto, en parte por el peso de sus redes integradas y su capacidad de refino en España. Ambas compañías cuentan además con una elevada integración vertical, lo que les permite absorber parte de las tensiones del mercado y modular sus estrategias comerciales.
BP mostró un comportamiento más estable gracias a una menor exposición en red minorista, mientras que Galp y Disa presentaron evoluciones más moderadas, especialmente en aquellas zonas donde la competencia de operadores independientes y low cost es más intensa.
La CNMC, sin embargo, descarta de momento comportamientos anómalos generalizados. El informe explica que no se han detectado alteraciones estructurales incompatibles con el funcionamiento competitivo del mercado y recuerda que los precios de los carburantes dependen de múltiples variables: cotizaciones internacionales, costes logísticos, fiscalidad, obligaciones regulatorias y estrategias comerciales.
El organismo sí deja claro que mantendrá una vigilancia estrecha sobre la evolución del sector mientras continúe la inestabilidad geopolítica. La preocupación del regulador no se centra únicamente en el impacto inmediato sobre el consumidor, sino también en las consecuencias a medio plazo para la competencia.
“En consecuencia, el análisis de estas prácticas requiere atender no solo a su impacto inmediato sobre el consumidor final, sino también a sus efectos dinámicos sobre la estructura del mercado minorista”, concluye la CNMC. Una advertencia que apunta directamente a la creciente concentración competitiva de un sector donde las grandes petroleras están utilizando toda su capacidad comercial y energética para blindar cuota de mercado en plena crisis internacional.