Esta conocida empresa donostiarra de material de oficina se declara en quiebra
La quiebra de esta empresa de material de oficina responde a múltiples factores que han erosionado su rentabilidad y viabilidad
Empresa que vende productos de oficina desde hace décadas entra en quiebra
Una histórica empresa de origen vasco se ha declarado en quiebra tras más de un siglo operando. Era conocida por vender material de oficina de buena calidad y, en los últimos tiempos, de lujo. Hablamos de Tuncalya, fabricante de la marca El Casco, fundada en el año 1920 bajo la sociedad Olave Solozabal, creada por Juan Olave Bilbao y Juan Solozabal Mendive, ambos ex empleados de la fábrica de bicicletas Orbea.
El grupo entró en concurso de acreedores y ahora afronta un proceso de liquidación que supone su desaparición definitiva. Según han informado desde Crónica Vasca, el Juzgado de lo Mercantil número 1 de Donostia ha declarado su insolvencia y ha acordado la suspensión de sus facultades de administración.
Con esta resolución se abre la fase primera fase de la quiebra, la liquidación, se decreta la disolución de la sociedad y cesa en sus funciones su administrador y propietario, Bayrak Vedat.
Tuncalya contaba con un capital social de 600.000 euros y tenía su sede en el polígono industrial de Pagatza, en la localidad guipuzcoana de Elgeta. Su historia empresarial se remonta a comienzos del siglo XX, concretamente en el año 1920, cuando inició su actividad en el sector armamentístico, fabricando revólveres y otras armas bajo marcas como El Casco, Duque y Tejón.
La quiebra de una empresa con más de 100 años de antigüedad
Fue en la década de los años 30 cuando la compañía dio un giro estratégico y comenzó a producir material de oficina como grapadoras, afilalápices, pesacartas y numeradores automáticos que destacaron rápidamente por su calidad y acabaron equipando numerosas oficinas tanto públicas como privadas.

Unos años más tarde llegó la Guerra Civil, uno de los momentos más críticos para la empresa. La fábrica fue bombardeada por la Legión Cóndor alemana, que la consideraba un objetivo militar por su pasado vinculado a la producción de armas, quedando prácticamente destruida.
Tras el conflicto, los fundadores lograron reconstruir las instalaciones y apostaron de forma definitiva por el material de oficina, consolidándose durante décadas como una marca referente en España y, a partir de los años setenta, se especializó en productos de escritorio de lujo, con diseños cuidados y acabados artesanales.
Sin embargo, en los últimos años, la empresa no ha logrado adaptarse a un mercado cada vez más competitivo y dominado por grandes fabricantes internacionales y productos de bajo coste. La presión de precios y la reducción de la demanda han acabado llevando a esta histórica firma vasca al cierre definitivo al entrar en quiebra.
La competencia internacional y los productos de bajo coste
La quiebra de esta empresa local con más de un siglo de trayectoria confirma la realidad de un sector que se ha visto muy afectado por la competencia internacional y los productos de bajo coste. Esta firma siempre ha apostado por productos de alta calidad y diseño, con un público fiel entre profesionales y oficinas que valoraban la durabilidad y la estética de sus artículos.
Pero la intensificación de la competencia internacional, especialmente de grandes fabricantes asiáticos que pueden producir a costes muy bajos, ha sido uno de los motivos de la quiebra de esta compañía.

Los productos procedentes de China han ganado una cuota de mercado significativa. Grapadoras, archivadores, bolígrafos y otros suministros de oficina llegados desde Asia se venden a precios muy competitivos, atrayendo tanto a consumidores particulares como a grandes empresas y administraciones públicas.
La presión de estos importados baratos ha reducido los márgenes de beneficio de la empresa local, que no ha podido igualar esos precios sin sacrificar la calidad que siempre ha caracterizado sus productos.