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En las entrañas de Fasga: “A la hora de la verdad, somos más empresa que el propio El Corte Inglés”

Sindicalistas, directivos y rivales denuncian la connivencia entre los grandes almacenes y la organización a lo largo de los últimos años

Una empleada limpia un expositor de gafas de sol en un centro de El Corte Inglés en Madrid. EFE/ J.j. Guillén

Después de encadenar victoria tras victoria en las elecciones sindicales de El Corte Inglés, Fasga se convirtió por antecedentes en el sindicato hegemónico en los grandes almacenes. La sombra de ser una formación amarilla planeó sobre la institución desde su formación. La etiqueta no parece molestar a nivel interno: “A la hora de la verdad, somos más empresa que la propia empresa”, admiten líderes de la organización de puertas para adentro.

El clima laboral tradicionalmente pacífico del grupo se agrietó en 2020 con la pandemia. Ante el boom de la venta online, la compañía optó por trasladar a personal de otras divisiones a atender la nueva demanda. Al contrario de lo que sucedió siempre, no hubo indemnizaciones por encima de la norma: a muchos se les rebajó la categoría salarial con el nuevo destino.

Cuando se denunció el hecho a los sindicatos, no hubo respuesta. En una conversación a la que ha tenido acceso Economía Digital de un afectado con un líder de Fasga, la falta de oposición se hace evidente. “Cuando se trata de poner un cartel o cambiar una papelera sí, pero a la hora de la verdad somos más empresa que la propia empresa”, admite el dirigente.

“(Los sindicatos) están siguiendo lo que dice la dirección porque les han prometido que se mantendrán los puestos de trabajo. Les han dicho: esto es lo que hay si queréis que mantengamos los 90.000 empleos. A cualquier precio. Pueden hacer contigo lo que quieran”, añade. Finalmente, los grandes almacenes presentaron a comienzos de este año un expediente de regulación de empleo (ERE) para más de 3.000 personas.

La actual cúpula de Recursos Humanos de El Corte Inglés está liderada por antiguos dirigentes de Fasga

Como explicó este medio el domingo, buena parte de la actual dirección de Recursos Humanos procede de la formación. El director de la división, Manuel Pinardo, y su número dos, Pablo Tauroni López de Rodas, ocuparon cargos de responsabilidad en el sindicato antes de dar el salto a ejecutivos de primera línea. En el organigrama del departamento aparecen más nombres de otros históricos del sindicato.

La tendencia no es nueva. Entre los fundadores de Fasga se encuentra Carlos Quintana Abajo, histórico director de Recursos Humanos de los grandes almacenes. Nacida en El Corte Inglés, la organización se ha extendido en los últimos años a otras empresas del sector.

A pesar de los vínculos con el gigante de la distribución, Fasga ganó siempre las elecciones a las que se presentó. Para empezar, porque contaba con una mayor base de afiliados que el resto de formaciones. “Al entrar a El Corte Inglés, junto al contrato te dan la hoja para afiliarte al sindicato. No te obligan, pero te lo recomiendan”, explica un trabajador de la empresa. “Además, siempre se dijo que había más posibilidades de que te hicieran fijo según la formación en la que militabas”, añade la misma persona.

La complicidad histórica entre El Corte Inglés y Fasga

“Si miras entre los cargos intermedios, los gerentes y los jefes de planta y de departamento verás una sobrerrepresentación de empleados con el carné de Fasga”, señalan fuentes de otra organización de carácter minoritario. “El sindicato al que estás afiliado es uno de los criterios que se tienen en cuenta para la política de ascensos de la compañía”, añaden.

Contactada por Economía Digital, un portavoz de El Corte Inglés replica a las acusaciones: “La promoción interna se produce por méritos propios y no por afiliación sindical.

Una vez la mayoría de mandos pertenece a la formación, la relación que se establece se vuelve evidente. De hecho, los primeros afiliados de la historia del sindicato, a comienzos de los ochenta eran en buena parte dirigentes de la empresa. Pertenecer a la organización se convirtió casi en un símbolo de popularidad: se trataba de arrastrar a los empleados mejor valorados de los centros para que el resto les siguiesen. “El éxito de Fasga es que tiene motivación vaginal”, era uno de los mantras repetidos por sus fundadores.

“Sí, Fasga es lo que parece”, dice un antiguo director de centro de El Corte Inglés

Un antiguo director de un centro comercial de la empresa no duda en confirmar la complicidad entre ambos. “Sí, son tan mangoneables como parece”, asegura a preguntas de este medio. A cambio de mirar hacia otro lado, la empresa les otorgaba una serie de favores: desde beneficiarlos en los ascensos a incluso subvencionarles las fiestas que organizaban, ejemplifica.

Durante los comicios, “se daba la instrucción a los dirigentes para que hiciesen campaña por Fasga”. “También se permitía a los líderes de este sindicato que se promocionasen fuera de las horas permitidas, algo que no sucedía con el resto de formaciones”, admite. “Para dar sensación de normalidad democrática incluso se pedía a algunos que se inscribieran a Fetico para que no fuese todo monocolor”, zanja.

Fasga reeditó en 2018 su victoria en las elecciones, donde obtuvo el 53% de la representación total. Comisiones Obreras, UGT y Fetico presentaron denuncias sobre irregularidades en el procedimiento. Quedaron en nada.