Iberdrola vende su negocio de gas en Canadá

La compañía energética vende el almacenamiento de gas que operaba en Canadá para avanzar en su plan de reducción de emisiones

Ignacio Sánchez Galán, presidente de Iberdrola. EFE

Las grandes energéticas españolas han acelerado el fin de sus negocios de gas. Después de que Endesa adelantara a 2040 su hoja de ruta para acabar con la comercialización de todos sus productos en este sector, ahora ha sido Iberdrola la que ha dado un paso adelante y se ha desprendido de uno de los almacenamientos que operaba en Canadá.

La compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ha decidido vender al grupo canadiense Atco las instalaciones que gestionaba en la provincia de Alberta a través de su filial Scottish Power Overseas Limited. Un paso más para llevar a cabo los compromisos de reducción de emisiones contaminantes que se ha marcado la empresa.

Iberdrola tenía hasta la fecha una participación del 57% en el almacén canadiense, que tiene capacidad para albergar hasta 43.000 millones de pies cúbicos de gas. Su salida de este negocio limitará ya el negocio de reservas de gas de la compañía española únicamente al último reducto que maneja en Reino Unido.

La operación se enmarca dentro de la estrategia que Iberdrola impulsó ya en 2001 para llevar a cabo desinversiones de activos en los sectores no estratégicos. En los últimos años, ya se ha desprendido de otras instalaciones de este estilo en Estados Unidos, mientras que también vendió las plantas de regasificación de Sagunto y Bizkaia.

Las empresas españolas se desprenden del gas tras la crisis energética

Los planes de Iberdrola y de Endesa para eliminar todo su negocio del gas se produce en un momento marcado por la crisis energética. Precisamente el alto coste de las importaciones de este combustible en el mercado internacional es lo que ha desencadenado la escalada de precios por su impacto sobre las centrales de ciclo combinado.

Los dos nuevos pasos se han producido además justo cuando ha terminado la última cumbre del COP26 de Glasgow en el que las grandes potencias del mundo validaron sus compromisos para avanzar hacia las energías sostenibles y reducir la huella de carbono de las industrias.

La compra sí que ha sido bien recibida por Atco, que quiere aprovechar el efecto que pueda provocar en el mercado local en los próximos años. “El gas natural no solo es una fuente de energía fundamental para nuestra economía actual, sino que también sirve como componente crítico en la transición energética hacia un futuro más limpio”, ha declarado Bob Myles, el vicepresidente ejecutivo del grupo canadiense.