Indra presenta un nuevo sistema de dron embarcado en Eurosatory

Instalado sobre un vehículo táctico, el sistema protege el avance de las unidades en movimiento, dificultando la coordinación de maniobras y ataques por parte del adversario

Dron de Indra presentado en Eurosatory

Dron de Indra presentado en Eurosatory

Indra presenta un nuevo sistema de dron embarcado en Eurosatory. La guerra en Ucrania ha reescrito muchas de las certezas que los ejércitos occidentales daban por sentadas sobre el campo de batalla moderno. Una de las más profundas afecta a la guerra electrónica.

La experiencia del conflicto ha demostrado que los sistemas tradicionales —grandes, potentes, caros y ubicados en la retaguardia— son insuficientes para responder a la velocidad y la naturaleza distribuida de las amenazas actuales.

Los ejércitos necesitan algo diferente: sistemas más ligeros, más tácticos, más baratos y diseñados para operar en primera línea, cerca del adversario.

Indra ha llegado a Eurosatory 2026 en París con una respuesta concreta a esa demanda. Se trata de un sistema de guerra electrónica embarcado en un dron cautivo que vuela conectado a un vehículo táctico 4×4 y que eleva sus sensores más de 100 metros sobre el terreno para extender su alcance en decenas de kilómetros.

La presentación en la principal feria de defensa terrestre europea sitúa a Indra en el centro de uno de los segmentos de más rápido crecimiento del mercado de defensa global, la guerra electrónica ligera y táctica para unidades en movimiento.

8x8 Dragon vehicle indra 2026
Blindado 8×8 Dragon. Indra 2026

Indra: un dron que ve y escucha lo que los soldados no pueden

El sistema funciona mediante un cuadricóptero equipado con cargas de guerra electrónica en banda de comunicaciones.

El dron vuela conectado físicamente al vehículo 4×4 mediante un cable que le proporciona alimentación eléctrica continua —eliminando las limitaciones de batería que afectan a los drones autónomos— y permite mantenerlo en vuelo estacionario a más de 100 metros de altura durante períodos prolongados.

Desde esa altura, el sistema tiene una ventaja táctica fundamental sobre cualquier sensor instalado en tierra: la curvatura terrestre y los obstáculos del terreno —edificios, vegetación, colinas— dejan de ser un problema.

El alcance de detección e identificación de comunicaciones enemigas se extiende en decenas de kilómetros a la redonda, cubriendo un área que ningún sistema montado sobre el vehículo podría alcanzar.

Josep María Recasens (d), y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu (i), durante el VI edición del Foro ANFAC, en Casa América, a 19 de febrero de 2026, en Madrid (España).Carlos Luján / Europa Press
Josep María Recasens presidente de Indra (d), y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu (i), durante el VI edición del Foro ANFAC, en Casa América, a 19 de febrero de 2026, en Madrid (España).Carlos Luján / Europa Press

Lo que el sistema detecta e identifica abarca toda la gama de comunicaciones del adversario: comunicaciones de voz, enlaces de datos y, de forma especialmente relevante en el contexto actual, los enlaces de control remoto utilizados por los drones enemigos.

En un campo de batalla donde los drones FPV y los sistemas aéreos no tripulados de bajo coste se han convertido en una de las principales amenazas para las unidades terrestres, la capacidad de detectar y localizar los enlaces de control de esos drones antes de que lleguen a su objetivo es una ventaja táctica de primer orden.

Instalado sobre un vehículo táctico, el sistema protege el avance de las unidades en movimiento, dificultando la coordinación de maniobras y ataques por parte del adversario mientras las tropas se desplazan hacia sus objetivos.

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