Las eléctricas catalanas se arman para comprar comercializadoras en quiebra

Hola Luz, Factorenergia y Nexus obtienen fondos para aprovechar la caída de los márgenes de las comercializadoras pequeñas

Emili Rousaud, director ejecutivo y propietario del 25% de Factorenergia.

Se avecinan meses turbulentos en el sector eléctrico. Con una subida de la luz que no se relajará hasta, al menos, primavera, serán muchas las comercializadoras pequeñas que sufrirán la subida de los costes al no poder trasladarlos a los clientes. En la industria ya se augura una oleada de quiebras. Y son varias las compañías que se preparan para pescar en río revuelto: Factorenergia, Holaluz y Nexus Energía captan fondos para crecer a caballos de la crisis.

Siguiendo el ejemplo del Reino Unido, las eléctricas más pequeñas que solo sean comercializadoras podrían no tener la capacidad de hacer frente a la escalada de los costes y terminar en quiebra. Así lo advirtió Cani Fernández, presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), en un encuentro con periodistas celebrado el pasado mes de septiembre.

La dirigente avisó de que las firmas con menor solidez que no tengan contratadas coberturas para hacer frente a la subida de la electricidad que compran lo pasarán mal hasta el punto de que podrían verse obligadas a bajar la persiana. Las dudas solamente se ciernen sobre firmas pequeñas, por lo que los grandes del sector –que nutren a la mayor parte de los clientes– no corren peligro.

Las firmas ya asentadas en el sector quieren aprovecharlo. Los gigantes esperan. A la espera de las maniobras de gigantes como Iberdrola, Naturgy o Endesa, las organizaciones de tamaño medio ya se posicionan para crecer a base de adquisiciones. Las que no obtuvieron ya la liquidez necesaria están a punto de hacerlo.

En su camino por conseguir el millón de clientes a finales de 2023, Holaluz anunció hace dos semanas que había captado 11,3 millones de euros procedentes de dos accionistas “de la Unión Europea” con tal de “realizar operaciones de adquisición de comercializadoras en España”. Fue la firma que expresó más claramente sus intenciones después de una operación que se materializará en las próximas semanas.

La empresa dirigida por Carlota Pi cederá el 3,85% de su capital a los inversores –ya presentes en el accionariado–, que articularon la inyección a través de préstamos participativos a un precio de 13,81 euros por acción. De este modo, ambos superarán el 5% de los títulos de la eléctrica, que no dio los nombres de los dos fondos.

Nexus Energía da entrada al grupo japonés Sojitz

También para acelerar su crecimiento, Nexus Energía dio entrada al conglomerado japonés Sojitz a su accionariado con “una participación minoritaria relevante”. La compañía, que también está presente en Portugal y México, tiene el objetivo de alcanzar los 1.800 millones de euros de facturación en 2024 y el capital nipón servirá para acercarse al objetivo tanto orgánicamente como a base de adquisiciones.

La operación se cerrará antes de finalizar el año, una vez reciba la aprobación necesaria. “Servirá para dinamizar el plan de negocio creando sinergias relevantes en aspectos clave como, entre otros: potenciar el desarrollo del autoconsumo; firma de acuerdos de compra de energía a largo plazo (PPAs); incremento del volumen de energía a representar en mercado; apoyo para la expansión en comercialización de energía para el segmento doméstico y en el proceso de internacionalización”, explicó la firma en un comunicado.

Factorenergia deshoja la margarita

Si bien el boceto inicial contemplaba la salida a bolsa en 2021, Factorenergia no tiene claro ahora que sea el momento de saltar a cotizar a los mercados. El grupo dirigido por Emili Rousaud analiza tanto el asalto a los parqués como alternativas que van desde la emisión de bonos a la entrada de un nuevo accionista a su capital. La subida de los precios de la luz –que ha golpeado sus márgenes– ha provocado el viraje en la hoja de ruta.

Aunque con contratiempos, Factorenergia busca fondos que sirvan para ejecutar el plan estratégico, que marcha con retraso debido a los vaivenes del precio de la energía. De no hacerse antes de finalizar el ejercicio, la salida a bolsa no queda descartada. Más bien aparcada a la espera de un momento con menos presión sobre el sector.

Temor a una oleada de quiebras de eléctricas

Las empresas se arman así ante un posible descalabro en el sector. “Nos tememos que haya muchas pequeñas comercializadoras que puedan quebrar”, advirtió la CNMC hace semanas. La razón: no tendrán la capacidad para trasladar el aumento del coste de las electricidad a los clientes, con los que tienen pactadas unas condiciones que no se pueden modificar sin notificárselo antes ni ofrecerle la posibilidad de cambiar de compañía.

De este modo, solamente las que tengan contratados seguros que les cubran el precio al que compran la electricidad podrán respirar ante una escalada de precios que no se volverá a la normalidad hasta, auguran, el mes de marzo. En primavera, el adiós del frío ayudará a relajar la subida de los costes.

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Los clientes eso sí no deberán preocuparse de la quiebra de su comercializadora. Fernández aseguró que los consumidores están cubiertos ante el riesgo de quiebra. Mantendrían el servicio contratado en el mercado regulado con otra compañía.

Sin embargo, también existe la posibilidad de que las empresas opten por romper los contratos con los clientes que no les salen rentables. Ya sucedió en 2018, cuando subió el precio de la factura de la luz: incluso firmas del tamaño de Naturgy activaron cláusulas de salida y dejaron de suministrar luz a clientes de gran tamaño.

Carles Huguet