La trampa de la ‘ofensiva Mercadona’ de Podemos: los supermercados son las empresas menos rentables

La cadena de Juan Roig gana 2,6 euros de cada 100 que factura, mientras Inditex e Iberdrola se sitúan alrededor del 10 y la banca, de 20. La inflación impacta especialmente en los supermercados

El presidente de Mercadona, Juan Roig. EFE Manuel Bruque

Podemos lleva meses amenazando con topar los precios de la cesta básica de la compra para hacer frente la inflación. En un acto del partido el fin de semana, su secretaria general, Ione Belarra, se desquitaba con las empresas de la distribución y personalmente con el propietario de Mercadona, Juan Roig, a quien acusó de ser un “capitalista despiadado” que está “haciéndose de oro a costa de la crisis económica derivada de la guerra de Ucrania” para defender su medida anticrisis.

La también ministra de Derechos Sociales y Agenda Urbana se olvidó, sin embargo, de un detalle: pese a facturar miles de millones, los ‘supers’ son empresas poco rentables. Sus márgenes de beneficios, de por sí muy estrechos al tratarse de un sector económico en el que reina la competitividad, se han ido contrayendo con la inflación, dejándoles en ratios muy lejanos en comparación con otros ámbitos económicos.

Así lo muestran los datos analizados por Economía Digital a partir de las cuentas de resultados más recientes de las principales cadenas de supermercados que operan en España, la mayoría a cierre de 2021. Pese a ser un gigante y probablemente una de las compañías más conocidas por los españoles, la empresa de Riog solo gana 2,65 euros por cada 100 euros que factura. En 2021, ingresó más de 25.700 millones de euros, mientras que ganó 680 millones, una cifra que ya se redujo en comparación con otros años por el impacto en sus costes operativos de los primeros signos de inflación a finales de 2021.

Sin tener en cuenta Dia, que estuvo a punto de entrar en concurso de acreedores hace unos años y continúa perdiendo dinero, el resto de empresas de la distribución siguen una tónica similar. Las ventas globales del grupo Carrefour, a quien Belarra también apeló directamente, superaron los 73.200 millones de euros en 2021, pero apenas ganó 1,5 euros por cada 100 que facturo. Las cadenas de un tamaño mediano como Eroski y Consum se llevaron un beneficio de 2 euros por cada 100 vendidos, mientras que Lidl y Alcampo tenían la relación facturación beneficio más alta, situándola alrededor de los 3 euros a datos de 2020, los más recientes aportados por ambas multinacionales al Registro Mercantil.

Estas cifras no tienen nada que ver con los beneficios anotados por las grandes empresas que operan en España, sean del sector que sean. También vinculada al comercio, Inditex ganó hasta setiembre de 2022 13 euros por cada 100 que facturaba, una cifra que se incrementa en 2 euros en comparación con el cierre de 2021, por lo que la empresa de Amancio Ortega ha ampliado sus márgenes en plena escalada de precios.

Por detrás siguen las compañías que suministran servicios básicos. Por ejemplo, Iberdrola facturó el año pasado más de 39.000 millones y ganó casi 4.000 millones por lo que se lleva menos de 10 euros de beneficio pro cada 100 que ingresa. La rentabilidad más alta la luce la banca, que multiplica por 10 veces la de los ‘supers’: Santander ganó casi 20 euros por cada factura de 100 en 2021.

Las únicas empresas del gran consumo que quedan por debajo de Mercadona son Ikea, cuyos márgenes se desplomaron en 2022 por la inflación, y El Corte Inglés. Los datos más recientes aportados por el grupo presidido por Marta Álvarez son de cierre de 2021, cuando aún arrastraba pérdidas tras el golpe de la pandemia lo que explica por qué ganó solo 0,9 euros por cada 100 facturados.

La rentabilidad de los 'súpers' cae aun más en 2022

De todos estos datos, hay que tener en cuenta que los de Mercadona corresponden a 2021 porque no publica datos trimestrales y los de cierre de 2022 aun no han visto la luz. Así pasa con otras cadenas de supermercados, pero en las que sí han ido dando datos de 2022, se aprecia un recorte de los márgenes de beneficio coincidiendo con la inflación disparada.

A la espera de que las empresas presenten resultados de cierre de 2022, Carrefour y Eroski son las únicas cadenas que publicaron datos a mitad de año. En el segundo semestre, el grupo galo pasó a ganar apenas 0,6 céntimos por cada tíquet de 100 euros, mientras que la cadena vasca se quedó en una ratio de 1,77 euros. Dia también publico sus cuentas a cierre de junio, pero mantuvo los números rojos.

La competencia y la venta a volumen, las causas

Estos márgenes tan estrechos se explican por el propio modelo de negocio de la distribución española. Por un lado, se trata de un sector muy concentrado en manos de apenas seis empresas, lo que la convierte en una actividad altamente competitiva. Todas las cadenas buscan aumentar los precios lo mínimo posible para no caer en pérdidas, pero sin perder la guerra de la demanda: “Si Mercadona puede vender los yogures un 5% menos lo hará, porque le dispara la cuota de mercado”, apunta Pau Vila, presidente del think thank Ostrom en declaraciones a este medio.

Los supers apuestan por la venta en grandes volúmenes y en la rotación de productos, por lo que intervenir sus precios o reducir los beneficios no servir para reducir el precio de venta al público. Además, Vila defiende que la mayor parte de los beneficios de las cadenas de supermercados no provienen de la compra venta de alimentos, sino de productos de bazar, tarjetas fidelidad o de reinversiones. Por último, el también empresario cree que, de topar los precios de los alimentos, quien acabaría pagando el pato serían los proveedores, dado que el poder de negociación de las principales distribuidoras les presionaría a vender sus productos más baratos.

Pese a la reducción de sus márgenes, la mayoría de supermercados españoles aprobaron amplias subidas de sueldo el año pasado. Por ejemplo, el comité de dirección de Mercadona acordó una subida salarial para toda su plantilla en España y Portugal acorde con el Índice de Precios de Consumo (IPC), mientras que Dia pactó con los sindicatos un incremento de entre un 8% y un 12% para 2023 y 2024.

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Xavier Alegret