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Nestlé sufre un desplome del 17% en sus beneficios y este es su plan para salvar el negocio
La multinacional suiza acelera la venta de activos y un recorte de 16.000 empleos para recuperar rentabilidad en 2026
Archivo – FILED – 13 June 2018, Baden-Wuerttemberg, Ludwigsburg: Nestle sign can be seen on one of its facilities. Nestle S.A. has entered into an agreement to sell its U.S. ice cream business to Froneri for $4 billion. Photo: Christoph Schmidt/dpa
Nestlé ha cerrado 2025 con un descenso del 17% en su beneficio neto, situándolo en 9.033 millones de francos suizos (alrededor de 9.900 millones de euros), en un contexto marcado por la presión de divisas, el encarecimiento de costes y una ralentización en algunos mercados clave. El retroceso en las ganancias ha obligado al gigante suizo de la alimentación a redoblar su estrategia de simplificación y a redefinir prioridades para proteger su rentabilidad a medio plazo.
Aunque la cifra final sigue siendo elevada en términos absolutos, el ajuste supone un golpe relevante para un grupo acostumbrado a resultados estables. El entorno económico internacional, con volatilidad cambiaria y menor dinamismo en determinadas regiones, ha erosionado los márgenes, a pesar de que el crecimiento orgánico se mantiene en terreno positivo.
La compañía ha anunciado que centrará sus recursos en cuatro grandes áreas consideradas estratégicas: café, alimentación para mascotas, nutrición especializada y productos de alimentación y snacks. Esta concentración busca reforzar las marcas con mayor capacidad de crecimiento y rentabilidad, al tiempo que se desprende de activos menos alineados con la nueva hoja de ruta.
Ventas a la baja por el efecto divisa, pero crecimiento orgánico sólido
En términos de ingresos, Nestlé facturó 89.490 millones de francos suizos en 2025, un 2% menos que el año anterior. La depreciación de ciertas monedas frente al franco suizo tuvo un impacto negativo cercano al 6%, lo que explica en gran parte la contracción en cifras reportadas.
Sin embargo, si se excluyen los efectos del tipo de cambio y las variaciones en el perímetro contable, las ventas crecieron un 3,5%. Este crecimiento orgánico sugiere que la demanda subyacente se mantiene, aunque con diferencias notables entre regiones.
En América, los ingresos retrocedieron un 4,6%, mientras que en Asia, Oceanía y África la caída fue del 3%. Europa, por el contrario, registró un avance cercano al 3%, lo que compensó parcialmente el deterioro en otros mercados. El comportamiento desigual por geografías refleja la complejidad del escenario global en el que opera la multinacional.
Venta del negocio de helados y foco en áreas estratégicas
Uno de los movimientos más relevantes del plan de transformación es la negociación avanzada para vender la participación restante en su negocio de helados a Froneri. Nestlé ya había reducido su exposición en este segmento, y ahora busca completar su salida para liberar recursos y simplificar su cartera.
La decisión se enmarca en una estrategia más amplia de optimización, con la que el grupo pretende concentrar inversiones en categorías donde posee marcas líderes y ventajas competitivas claras. La desinversión en helados responde a la necesidad de priorizar negocios con mayor margen y estabilidad.
El consejero delegado, Philipp Navratil, ha defendido que esta reorganización permitirá asignar capital de forma más eficiente y acelerar la ejecución estratégica. Según ha señalado, la compañía quiere reforzar aquellas divisiones con mayor potencial de crecimiento sostenible.
Ajuste de plantilla y ahorro de costes
El plan de transformación incluye una reducción significativa de la estructura organizativa. El pasado otoño, Nestlé anunció un recorte de 16.000 puestos de trabajo en un plazo de dos años, con el objetivo de reducir gastos y simplificar procesos internos.
Hasta el momento, la compañía ha logrado avanzar un 20% en su meta de ahorro de 1.000 millones de francos suizos en costes operativos de oficina, adelantándose a lo previsto. La simplificación organizativa busca otorgar mayor autonomía a las unidades locales y acelerar la toma de decisiones, reduciendo duplicidades administrativas.
Este ajuste forma parte de un programa más amplio orientado a mejorar la eficiencia y reforzar los márgenes en un entorno de presión inflacionaria y competencia creciente en el sector alimentario.

Evolución dispar por divisiones
El comportamiento de las distintas áreas de negocio ha sido heterogéneo. Nestlé Health Science registró una ligera caída en ingresos, mientras que Nespresso logró un crecimiento moderado del 1,6%. El segmento de aguas y bebidas premium se mantuvo prácticamente estable.
En el último trimestre del año, las ventas reportadas descendieron un 2,4%, aunque el crecimiento orgánico fue del 4%. Esta divergencia confirma que el impacto cambiario y ciertos ajustes puntuales han distorsionado la evolución real del negocio.
La compañía confía en que el refuerzo de sus marcas principales en café y alimentación para mascotas impulse el crecimiento real interno en los próximos trimestres, apoyado en innovación y expansión en mercados emergentes.
Perspectivas para 2026: crecimiento moderado y cautela
De cara a 2026, Nestlé prevé un crecimiento orgánico de entre el 3% y el 4%, con una aceleración del crecimiento real interno respecto a 2025. No obstante, la empresa anticipa un impacto negativo puntual derivado de devoluciones y escasez de inventario vinculadas a la retirada de determinados productos de fórmula infantil.
La dirección se muestra prudente pero optimista. La aceleración de la estrategia y la focalización en negocios clave deberían traducirse en una mejora progresiva de la rentabilidad, aunque el contexto externo sigue siendo desafiante.
Philipp Navratil ha reconocido que aún queda trabajo por hacer, pero sostiene que las medidas adoptadas en 2025 ya están empezando a dar resultados, especialmente en términos de cuota de mercado y crecimiento orgánico en el segundo semestre.
Un año de transición para el gigante suizo
El descenso del 17% en el beneficio neto marca un punto de inflexión para Nestlé, que afronta un proceso de transformación profundo para adaptarse a un entorno cambiante. La combinación de desinversiones selectivas, recorte de costes y concentración en negocios estratégicos constituye la hoja de ruta para recuperar dinamismo financiero.
Si el plan logra consolidarse y las condiciones macroeconómicas se estabilizan, la multinacional podría retomar una senda de crecimiento más sólida en los próximos ejercicios. Por ahora, 2025 queda como un año de ajuste y redefinición, en el que el gigante alimentario ha decidido priorizar la rentabilidad y la simplificación frente a la expansión indiscriminada.