CL Grupo Industrial mueve ficha y oferta por Papresa en pleno concurso de acreedores

El proceso concursal abre una carrera contrarreloj para asegurar la continuidad de la histórica papelera vasca mientras se negocia su venta y el futuro de más de 200 empleos

El proceso concursal abre una carrera contrarreloj para asegurar la continuidad de la histórica papelera vasca mientras se negocia su venta y el futuro de más de 200 empleos

El proceso concursal abre una carrera contrarreloj para asegurar la continuidad de la histórica papelera vasca mientras se negocia su venta y el futuro de más de 200 empleos

La histórica papelera Papresa, ubicada en Errenteria (Gipuzkoa), ha entrado en concurso de acreedores en un momento crítico para su futuro industrial. La compañía, con más de un siglo de trayectoria, afronta una situación límite marcada por una elevada deuda y la incertidumbre sobre el mantenimiento del empleo, mientras el grupo extremeño CL Grupo Industrial ha presentado una oferta para hacerse con la empresa.

La entrada en concurso de acreedores de Papresa no ha sido una sorpresa total, sino el desenlace de meses de deterioro financiero. La compañía acumulaba una deuda cercana a los 70 millones de euros, tras haber pasado previamente por una fase de preconcurso mientras intentaba refinanciar su situación.

Este procedimiento judicial implica que la gestión de la empresa queda en manos de una administración concursal, que sustituye a los actuales propietarios en la toma de decisiones. Además, abre la puerta a la liquidación de activos o a la venta de unidades productivas como vía para satisfacer a los acreedores.

En el caso de Papresa, el juzgado ha dado un plazo limitado para que posibles interesados presenten ofertas o alegaciones, lo que acelera los tiempos de una operación que marcará el futuro de la planta.

La oferta de CL Grupo Industrial para adquirir Papresa

En paralelo al concurso de acreedores, CL Grupo Industrial ha movido ficha, según Cadena SER, con una propuesta vinculante para adquirir la papelera. Esta oferta incluye tanto el negocio de packaging como el de papel prensa, una novedad relevante respecto a planteamientos anteriores en los que esta última línea quedaba fuera por su menor rentabilidad.

La operación, sin embargo, no está exenta de polémica. En un primer momento, el plan contemplaba un ajuste significativo de la plantilla, con el posible despido de cerca de la mitad de los trabajadores. Aunque la propuesta ha evolucionado, el impacto laboral definitivo sigue siendo una incógnita.

La entrada en concurso de acreedores, lejos de frenar la operación, puede facilitarla, ya que permite ordenar la venta bajo supervisión judicial, según Europa Press, y priorizar la continuidad de la actividad si se considera la mejor opción para los acreedores.

 Papresa en Errenteria
Papresa en Errenteria

La preocupación de la plantilla por el concurso de acreedores

El futuro de los más de 200 empleados de Papresa es uno de los principales focos de tensión. Durante los últimos meses, los trabajadores han protagonizado movilizaciones y paros para exigir garantías de empleo y transparencia en las negociaciones.

Los sindicatos han criticado la falta de información y han defendido la viabilidad de la empresa, especialmente de la línea de papel prensa, que consideran rentable pese a las dudas planteadas por los posibles compradores.

El comité de empresa teme que la operación industrial se traduzca en un recorte estructural que afecte de forma irreversible al tejido laboral de la zona. En este contexto, el concurso de acreedores se percibe como un punto de inflexión que puede acelerar decisiones clave sin consenso social.

Un caso que refleja una tendencia

El caso de Papresa no es aislado. En los últimos años, el número de empresas que recurren al concurso de acreedores ha aumentado en España, afectando a sectores muy diversos. Este mecanismo legal se ha convertido en una herramienta habitual para gestionar insolvencias, reestructurar deuda o facilitar procesos de venta.

En muchas ocasiones, como ocurre en Papresa, el concurso no supone necesariamente el cierre inmediato, sino una fase de transición en la que se busca garantizar la continuidad de la actividad bajo nuevas condiciones o propietarios.

Sin embargo, el éxito de estos procesos depende en gran medida de encontrar inversores dispuestos a asumir el riesgo y de equilibrar los intereses de acreedores, trabajadores y administraciones públicas.

Un futuro aún abierto

La evolución de Papresa dependerá en las próximas semanas de las decisiones que se tomen en el marco del concurso de acreedores. La oferta de CL Grupo Industrial se perfila como la principal alternativa para garantizar la continuidad de la planta, pero no es la única opción sobre la mesa, ya que el proceso permite la presentación de propuestas alternativas.

Mientras tanto, la incertidumbre sigue marcando el día a día de la empresa y de sus trabajadores. El desenlace de este proceso no solo determinará el futuro de Papresa, sino que también servirá como ejemplo de cómo se gestionan las crisis industriales en un contexto económico cada vez más exigente.

En definitiva, el concurso de acreedores de Papresa pone de manifiesto las tensiones entre viabilidad económica, mantenimiento del empleo y reestructuración empresarial, en un escenario donde cada decisión puede tener consecuencias duraderas para toda una comarca.

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Álvaro Ramírez Narbón
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