Phone House cerrará la mitad de sus tiendas y despedirá a 435 empleados

La compañía del grupo Dominion, participado por la familia Riberas, llega a un preacuerdo con la plantilla para el ERE

Phone House, perteneciente al grupo vasco Dominion, de la familia Riberas (Gestamp) y empresarios ligados a CIE Automotive, alcanza un preacuerdo por su Expediente de Regulación de Empleo, el primer ajuste laboral por el coronavirus que ha llevado a cabo una empresa del sector de las telecomunicaciones. La empresa de España distribuidora de teléfonos móviles ya sabe qué 148 tiendas de España bajarán su persiana, y también cuántos trabajadores serán despedidos.

Tal como avanzó Economía Digital, el último planteamiento de la compañía era el despido de 506 empleados, una propuesta que rebajaba la oferta inicial de 543 trabajadores. No obstante, la negociación con los trabajadores se ha traducido en una nueva propuesta, de 435 salidas. 

Los trabajadores afectados finalmente percibirán la indemnización equivalente a 30 días por año de servicio, con un tope de diecisiete mensualidades e importe máximo de 48.000 euros, según el documento consultado por este medio.

La decisión pone fin al conflicto iniciado hace meses en Phone House, empresa tecnológica de la cotizada Global Dominion, cuyo control está en manos de Acek Desarrollo y Gestión Industrial, el holding de la familia Riberas, también propietaria de Gestamp, y de otras familias.

Una es la familia March, a través de Corporación Financiera Alba, y otra es la malagueña Domínguez de Gor, dueña de la cadena de ropa Mayoral. Completan el listado de accionistas significativos, dos directivos ligados a CIE Automotive y socios financieros como el fondo soberano noruego Norges Bank.

Más de la mitad de tiendas propias cerrarán

Por lo que respecta al cierre de establecimientos, la compañía mantiene la intención de eliminar 148 tiendas, todas ellas propias, lo que supone más de la mitad de comercios de este tipo. Para la modalidad de franquicias (252 franquicias, de acuerdo a datos de cierre de ejercicio) no hay previsto ningún ajuste, sino todo lo contrario. 

La compañía quiere aprovechar la ocasión y está preparando una propuesta de “apoyo extraordinario”, según sus propias palabras, a aquellos empleados que estén interesados en desarrollar el negocio de franquicia con Phone House tras haber sido afectados por el ERE.

Phone House ofrece a los afectados por el ERE abrir una franquicia

La base de este proyecto es incentivar este trasvase de tiendas propias a franquiciadas principalmente con la mejora en las condiciones financieras de pago de la inversión inicial, como la obra y el mobiliario.

La empresa defiende que esta financiación será al 50% en el momento de inicio, y el otro 50% en 24 mensualidades. Hasta entonces, este abono se realizaba en su totalidad en el momento de inicio de actividad. También se incluyen mejoras en las condiciones de pagos de royalty, así como un apoyo a la apertura.

Un negocio venido a menos 

El coronavirus ha asestado la puntilla a un gigante con pies de barro. La crisis epidemiológica no creado los problemas, sino que los los ha agravado. El último aviso llegó en marzo desde Reino Unido, donde la cadena minorista de tecnología Dixons Carphone, la antigua propietaria de Phone House en España — entonces era conocida la compañía como The Phone House—, cerró 531 tiendas y despidió a 2.900 trabajadores.

La eliminación de las subvenciones para la adquisición de teléfonos móviles por parte de los operadores tradicionales como Telefónica y Vodafone tuvo como una de sus consecuencias la deriva de Phone House, que empezó a hacerse cada vez más patente. Aparecieron nuevos competidores de bajo coste en el mercado, lo que redujo los márgenes no solo del operador de telefonía, sino también del distribuidor.

Así lo vivieron los principales distribuidores de competidores, que desaparecieron o, en el mejor de los casos, cerraron puntos de venta y cambiaran su estrategia empresarial.