Santander y BBVA contemplan la posibilidad de una recesión global por las tensiones geopolíticas
Santander y BBVA advierten que el aumento de las tensiones geopolíticas y el incremento del precio del petróleo podría derivar en una recesión global.
Ana Botín, presidenta de Santander, y Carlos Torres, presidente de BBVA. Vía: Manuel Hernández
Santander y BBVA contemplan la posibilidad de una recesión global, por las tensiones geopolíticas y la escalada de los precios de la energía y del petróleo debida al conflicto en Oriente Próximo.
Los dos mayores bancos españoles publicaron el jueves folletos informativos en los que incluyen, entre los riesgos contemplados para su negocio, la posibilidad de una recesión económica. Desde mitad del pasado siglo, las recesiones económicas globales han ido precedidas de una crisis energética y un incremento de los precios.
En febrero de 2026, «el conflicto militar entre Israel, Irán y Estados Unidos se intensificó significativamente, incluyendo ataques aéreos y con misiles en territorio iraní y posteriores ataques de represalia», indica Santander en un folleto de emisión de valores de renta fija publicado el jueves en CNMV.
La economía global enfrenta cambios significativos «por las políticas de la Administración estadounidense», afirma BBVA
«Estos acontecimientos han provocado, o podrían provocar, volatilidad en los precios del petróleo y el gas, interrupciones en la cadena de suministro, presiones inflacionarias e incertidumbre en el mercado, entre otras consecuencias», añade.
Los aranceles impuestos por la Administración Trump, la depreciación del dólar, la política exterior y medidas relacionadas con la inmigración «podrían transformar aún más las relaciones comerciales internacionales, los flujos de inversión y las cadenas de suministro de manera significativa«, señala también Santander, «lo que resultaría una continua volatilidad del mercado y un menor crecimiento global, intensificando las preocupaciones sobre el entorno macroeconómico mundial, la inflación y la posibilidad de una recesión«.

BBVA dice en su Documento Universal, publicado el jueves en CNMV, que el auge del proteccionismo comercial y la rivalidad entre Estados Unidos y China podrían intensificar «aún más el riesgo geopolítico», en un contexto marcado por los conflictos en Ucrania y Oriente Próximo, la crisis en Groenlandia «y la escalda del conflicto en Irán, el cual podría derivar en un encarecimiento significativo de materias primas como el petróleo y el gas».
En particular, apunta BBVA, «sigue habiendo incertidumbre sobre el impacto en Turquía [el mayor mercado del banco tras México y España] de la situación geopolítica en Oriente Medio».
El grupo presidido por Carlos Torres añade que, en respuesta a estos riesgos y a «los cambios en la política exterior de Estados Unidos», la Unión Europea ha adoptado medidas para aumentar el gasto militar, «lo que podría apoyar el crecimiento, pero también añadir presión al alza sobre la inflación y los tipos de interés en la región».
La economía global, afirma BBVA, enfrenta «cambios significativos», entre otros motivos, «por las políticas de la administración estadounidense«. La incertidumbre sobre sus consecuencias «es excepcionalmente alta, lo que incrementa sustancialmente los riesgos geopolíticos, económicos y financieros».

«En conjunto», resume BBVA, «el aumento de las tensiones geopolíticas globales eleva la incertidumbre sobre la evolución de la economía mundial y la probabilidad de disrupciones económicas y financieras, incluida una recesión«.
El segundo mayor banco español alude reiteradamente a la política actual de la Administración estadounidense, que podría «contribuir a la volatilidad financiera y macroeconómica», a lo que se suman, dice, «los temores de una menor independencia de la Reserva Federal en su toma de decisiones por factores de naturaleza política».
Tanto Santander como BBVA advierten también que el aumento de las tensiones geopolíticas está provocando un incremento de los ciberataques, y apuntan, sobre el empleo de la Inteligencia Artificial, que ha elevado el riesgo de acceso no autorizado a los sistemas informáticos de los bancos y sus clientes.
El banco presidido por Ana Botín recuerda que la presencia física del grupo en Oriente Próximo «es muy limitada» y que su exposición directa a ese mercado «no es significativa».
Pero asume que la capacidad «de algunos clientes para cumplir con sus obligaciones» podría verse afectada negativamente si estos tienen mayor exposición a los mercados ruso, ucraniano o de Oriente Próximo.
BBVA también llama la atención sobre la política migratoria de Donald Trump. «Un mayor control migratorio podría afectar al mercado laboral estadounidense, aumentar las presiones inflacionarias y lastrar el crecimiento», considera.
Conflicto, petróleo y recesión
El precio del barril de Brent volvió el jueves a superar la barrera de los 100 dólares, tras ataques perpretados contra petroleros en el estrecho de Ormuz.
Los precios del petróleo y la energía varían prácticamente a diario, con una elevada volatilidad, respondiendo a los bombardeos o acciones militares en Oriente Próximo o a declaraciones del presidente de Estados Unidos sobre un final o no a corto plazo de la guerra en Irán.
El barril de petróleo a 100 dólares durante dos meses no llegaría a provocar una recesión global, según Oxford Economics
Casi todas las recesiones posteriores a la Segunda Guerra Mundial estuvieron precedidas por un aumento de los precios del petróleo y una política monetaria restrictiva, de ahí el temor actual a que el conflicto en Oriente Próximo derive en una recesión económica mundial.
El jueves analistas de Oxford Economics advirtieron que el mantenimiento de precios de 140 dólares del barril de petróleo durante dos meses, unido a otros factores, sería suficiente para generar una «recesión global leve».
«La correlación entre las fluctuaciones del mercado bursátil y los cambios en los precios del petróleo aumenta durante los choques petroleros en comparación con periodos de mayor estabilidad de precios del petróleo», afirman los analistas de Oxford Economics.
Si el precio del barril, consideran los mismos expertos en un informe publicado por Bloomberg, se mantuviera en un precio de 100 dólares, se restarían unas décimas de crecimiento económico, y habría una inflación más alta, pero no se llegaría a la recesión.