Seat rebaja previsiones para 2022: Martorell fabricará 440.000 coches

La compañía rebaja las expectativas del año pasado, aunque confía en ensamblar más coches que en 2020 pese al impacto de la crisis de los microchips

Dos operarios de la fábrica de Seat en Martorell trabajan en el montaje de un Seat Arona. Seat.

Para 2021, Seat creía que podía fabricar 483.000 coches en la fábrica de Martorell (Barcelona). La escasez de microchips rápidamente dejó en agua de borrajas las previsiones y tras dos expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) terminará la campaña por debajo de las 400.000 unidades. Los augurios para 2022 son más conservadores de lo que eran hace un año, pero se mantiene la ambición de producir más vehículos que este año: el objetivo es alcanzar los 440.000 automóviles.

La filial de Volkswagen AG –la matriz que Volkswagen, Seat, Audi, Skoda y Porsche— se reunió este jueves con el comité de empresa para aprobar el calendario provisional del ejercicio 2022. Se pactaron hasta 221 días de actividad en la planta catalana, que ensambla el Seat Arona, el Seat Ibiza, el Audi A1, el Seat León y el Cupra Formentor.

De alcanzarse las cotas de trabajo previstas, de Martorell saldrán hasta 440.000 coches a lo largo de todo 2022. Sin embargo, los sindicatos son escépticos con los datos al no vislumbrarse una salida a corto plazo de la crisis de los microchips. Seat sabe que la escasez se mantendrá durante al menos la primera mitad de 2022, por ello tiene un ERTE abierto hasta el 30 de junio de 2022.

Los efectos de la falta de piezas se incrementaron durante la segunda mitad de la campaña. Fue la estocada definitiva a una recuperación esperada durante la segunda mitad del año, cuando se pensaba en recuperar la producción perdida durante el primer paquete de despidos temporales. No fue así. Es más, los contratiempos se acrecentaron.

“La situación seguirá siendo difícil en la segunda mitad de 2021 y la primera de 2022, pero no puedo decir cuando está previsto que esto pase”, señaló el presidente de la automovilística, Wayne Griffiths, en un encuentro con periodistas en septiembre. Seat tuvo que cerrar Martorell de forma ocasional durante los últimos meses por la problemática.

Por la falta de semiconductores, Seat ya se quedará lejos de la producción prevista para 2021. En diciembre del año pasado, la organización diseñó un calendario para olvidar la pandemia y alcanzar las 483.000 unidades. Aunque desde la empresa se resisten a poner cifras a la caída, sí admitieron siempre que será imposible alcanzar la cifra prevista por la virulencia de la crisis de microchips.

En 2020, la producción ya había sido menor de lo esperado por el estado de alarma, que obligó a cerrar Martorell por semanas, y quedó en 350.000 coches por culpa de la pandemia.

Seat crece pese a la escasez

Apesar de la crisis de los semiconductores, Seat reduce los números rojos en los nueve primeros meses de 2021. Si hasta septiembre de 2020 se había dejado 290 millones de euros, las pérdidas en el mismo periodo de este ejercicio fueron de 159 millones de euros. La mejora la impulsaron la recuperación de las ventas frente al año del coronavirus y el buen recibimiento del Cupra Formentor, un vehículo que deja un gran margen de beneficios a la compañía.

La automovilística con sede en Martorell consiguió reducir un 45% las pérdidas operativas. La cifra está todavía a años luz de los 248 millones de euros que ganó hasta el mes de septiembre de 2019, antes del golpe del coronavirus.

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En esta ocasión, el principal obstáculo para la organización que dirige Wayne Griffiths fue la crisis de los semiconductores, que limitó la producción de toda la industria del automóvil. Evitó que Seat diera respuesta “a la alta demanda” existente. Con la escasez de vehículos, tanto la compañía española como el resto del sector subieron precios, por lo que el margen se vio menos afectado.

Entre enero y septiembre, los ingresos de Seat escalaron un 20,1% hasta los 7.259 millones de euros; muy por encima de los 6.043 millones del año anterior. Además de la subida de márgenes, la automovilística se benefició del ascenso de Cupra, personificado en la buena acogida que tuvo el Cupra Formentor en el mercado.

Carles Huguet