El Gobierno maniobra para no influir en la acción de Telefónica cuando ya ha subido un 9% desde el anuncio de la Sepi

La entrada del Gobierno en el accionariado del operador azul guarda una interesante contradicción: es una operación anunciada en público, pero con muy poca transparencia

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El Ejecutivo de Pedro Sánchez anunció el 19 de diciembre de 2023 su intención de comprar hasta un 10% de Telefónica. El objetivo era contrarrestar el poder de la saudí STC y mantener la españolidad del operador. Tres meses después se desconoce por completo la operativa que está siguiendo la Sepi. El Gobierno no quiere interferir en la cotización de la compañía, aunque ya parece tarde. 

Según ha podido conocer ECONOMÍA DIGITAL en fuentes cercanas al Ministerio de Hacienda, órgano del que depende la Sepi, no se están dando a conocer detalles de la operación para que la Bolsa no pueda asumir externalidades al propio negocio de Telefónica.

Esta situación se ha puesto de manifiesto tras haber quedado colgados la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado (PGE). Una de las opciones para abordar financieramente la entrada de la Sepi en Telefónica era hacerlo a través de los PGE. Ahora se deberán manejar nuevos escenarios, pero no se ha señalado ninguna otra opción. 

Esa es la obsesión del Gobierno en estos momentos. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ya previno hace semanas que trabajarían con la intención de no interferir en el mercado. Una situación que la han llevado al extremo. 

A falta de tres semanas para la celebración de la junta general de accionistas de Telefónica, se desconoce por completo si la Sepi ya ha activado los mecanismos de compra, o de momento se mantiene a la espera. Una situación que puede dejar en mal lugar al Gobierno por dos motivos: la acción del operador azul no ha parado de moverse desde el 19 de diciembre; y ante esta situación el coste de la operación no deja de elevarse. 

Telefónica, con tres meses de movimientos 

El día que la Sepi anunció la entrada en Telefónica con la compra de hasta un 10% de la compañía, la cotización del operador azul era de 3,57 €/acción. La valoración bursátil de la empresa en estos momentos era de 20.529 M€. 

Tres meses después, la compañía cotiza por encima de los 22.541 M€. Esto supone una subida superior al 9%. Algo que sus accionistas recogen de buen grado, pero que supone un gasto de 200 M€ en la compra del 10% que la Sepi tiene pensado llevar a cabo si todavía no lo ha hecho. 

El Ejecutivo se enfrenta a una operación muy complicada. Según explican fuentes financieras a este medio, que la operación sea pública —y por parte de un inversor estatal— conlleva más dificultades técnicas que otro tipo de movimientos. De cara a la contratación de asesores, a la forma de hacerlo, a la negociación con otros accionistas, o con la compra directa en el mercado.

El Gobierno se enfrenta a la dicotomía de no querer interferir en el mercado por responsabilidad financiera, pero también por interés particular. Los analistas proyectan que la acción de Telefónica puede romper el techo de los 4 €/título

Si el Gobierno todavía no ha empezado el proceso de compra, la operación seguirá encareciéndose. Y si ya lo ha hecho, sus intenciones para no interferir tampoco estarían resultando eficaces.

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Raúl Masa

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