Volkswagen decidirá si Seat fabrica más eléctricos en Martorell en 2025

La automovilística catalana tiene blindada su producción hasta 2030, pero necesita nuevos modelos para garantizar los volúmenes de producción y empleo a largo plazo

Fábrica de Seat en Martorell. Foto: Seat.

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Volkswagen prepara el próximo ciclo inversor. El gigante automovilístico decidirá a lo largo del año 2025 si asigna a la fábrica de Seat en Martorell una segunda plataforma eléctrica acompañada de otra tanda de coches cero emisiones que permitan a la corporación garantizar su futuro a largo plazo.

La fábrica catalana está blindada hasta 2030. En plena transformación hacia la electrificación del mercado, el centro de operaciones de la automovilística tiene completa la lista de vehículos que fabricará en los próximos cinco años, pero el futuro una vez superada esta fecha todavía pende de lo que decida su matriz alemana.

Una vez terminen las obras para electrificar una de las cadenas de montaje en el centro catalán, Seat iniciará la fabricación del Cupra Raval y el Volkswagen I2all, dos de los coches eléctrico del segmento urbano que Volkswagen sacará al mercado en los próximos años. Además, Wayne Griffiths, CEO de la compañía, ha anunciado este jueves durante una rueda de prensa para presentar los resultados anuales de la automovilística que el grupo invertirá en nuevas versiones del resto de modelos trabajados en Martorell.

Nuevas versiones

El ejecutivo ha destacado el rol que desempeñará la marca Seat en la empresa con el lanzamiento de coches hibrido enchufables antes del fin de la era de combustión. En los próximos años, la compañía actualizará el Arona y el Ibiza y sacará a las carreteras una nueva versión del León, todos ellos ensamblados en Cataluña.

Sobre Curpa, la empresa presentará en breve las actualizaciones del Cupra León y el Cupra Formentor, el coche más importante para la catalana en palabras de su primer ejecutivo, también ensamblados en Martorell. El resto de eléctricos de la marca que saldrán a la venta en los próximos años se fabricarán en otras plantas de Volkswagen.

Así quedará la fábrica hasta 2030, pero lo que suceda en la próxima década está en manos del consorcio automovilístico. Con inversiones tan cuantiosas, las decisiones se deben tomar con años de antelación, por lo que fuentes conocedoras aseguran que el consejo de supervisor del grupo, el órgano en el que se toman las decisiones estratégicas más relevantes, deberá de planear qué fabricará en cada centro el próximo 2025.

El mismo Griffiths ha reiterado en varias ocasiones en que Martorell necesita la famosa segunda plataforma eléctrica a partir de 2030, para mantener el empleo y los niveles actuales de producción. De hecho, los sindicatos de la factoría cifraron en 2.000 los puestos de trabajo que se destruirían en el centro sin otra línea de montaje eléctrica.

El fin de los coches térmicos en Europa

El 2030 queda ya cerca del 2035, el año en el que se dejaran de vender en Europa turismos que no sean cero emisiones, según ha decretado la Unión Europea, por lo que todos los modelos que fabrique el grupo a partir de entonces deberán de ser eléctricos.

Sin embargo, se repartirán pocos coches entre muchas fábricas y se iniciará una batalla entre los propios centros productivos de Volkswagen para atraer carga de trabajo. A la hora de establecer qué factoría produce qué vehículo, el grupo se fija en muchos factores, como en el mercado local, el tipo de automóvil o la estructura de costes de cada planta.

El consejero delegado de Seat y Cupra, Wayne Griffiths (2d), posa junto a varios directivos, tras la rueda de prensa que ha ofrecido este jueves en Barcelona. EFE/Toni Albir

Es probable que los vehículos que se asignarán en esta segunda tanda ni siquiera se hayan presentado, pero ya hay alguna pista de lo que depara tanto a Seat como a Cupra. Cupra llegará a Estados Unidos a finales de esta década con una versión eléctrica del Formentor y un crossover SUV eléctrico más grande. La empresa ya ha anunciado que este segundo vehículo se fabricará en alguna de las plantas del grupo Volkswagen ubicadas en Norte América, pero la futura versión BEV del coche estrella de Seat todavía no tiene una ubicación.

“El Formentor BEV será el más importante de nuestra gamma. Si yo pudiera elegir, me gustaría tenerlo en Martorell”, dijo Griffiths. Desde los sindicatos de Seat, consideran que mantener el Formentor en el centro barcelonés; así como atraer una futura versión del Tavascan, actualmente fabricado en China, sería una opción ideal para poder mantener la actual estructura de costes de la empresa y su creciente rentabilidad.

Un posible Seat eléctrico

Otra opción es el misterioso Seat eléctrico. Tras muchas especulaciones de que la marca homónima podría desaparecer como fabricante de coches una vez se dejen de vender coches térmicos, Griffiths ha dejado claro que están estudiando la posibilidad de lanzar un modelo eléctrico de la firma Seat: “No va a desaparecer”, reiteró. Sin embargo, los coches de la marca tradicional tiene unos márgenes mucho más reducidos que los deportivos de Cupra, por lo que el consejero delegado considera que esté vehículo tardará en llegar, dado que la tecnología actual no permite elaborarlo sin perder dinero.

De hecho, Griffiths ha fiado la posibilidad de que este automóvil acabe en Martorell a su rentabilidad. “Para hacer un coche eléctrico por menos de 20.000 euros necesitas una base de costes muy muy competitiva. ¿Podría ser en España? Si hay energía renovable a buen precio y el absentismo baja a niveles de otros fabricantes. Energía hay a millones y tenemos trabajadores preparados, al final dependerá de qué fábrica sea más competitiva, pero mi prioridad es que la empresa sea rentable”, ha concluido.

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