El Reino Unido se prepara para vivir sin efectivo

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La revolución tecnológica apunta hacia una sociedad en que el dinero en efectivo dejará paso a formas alternativas de pagos

Pago con el sistema contactless con tarjeta de crédito.

Londres, 17 de enero de 2016 (04:00 CET)

¿Es el nuevo Imaginbank, de la Caixa, un síntoma más de que el mundo camina globalmente hacia una economía en que el dinero en efectivo tiende a desaparecer cada vez más rápidamente, y es sustituido por operaciones registradas simplemente en aplicaciones de nuestros teléfonos móviles o en las páginas web de las cuentas bancarias? ¿Es esta idea, la de la cashless society, tan sólo un horizonte utópico al que nunca se acabará de llegar?

Las innovaciones tecnológicas de los últimos años —en verdad, desde la introducción de los primeros ordenadores en los bancos, hace ya seis décadas—, por una parte, y los datos registrados de uso del dinero en efectivo, por otra, sugieren tanto una cosa como la contraria.

Aun así, el vértigo ante el nuevo escenario se impone gracias a la puesta en marcha de todo tipo de iniciativas de transacciones monetarias relativamente recientes, bien publicitadas, como pueden ser Bitcoin, PayPal, Square Cash o Apple Pay.

Cada vez menos dinero en efectivo

Datos de un estudio sobre usos de la banca comercial en todo el mundo realizado por el Royal Bank of Scotland (RBS), y publicado a mediados del año pasado, indicaban que en 2014 se realizaron 417.000 millones de pagos sin utilización de efectivo.

Pero la cifra es tan solo ligeramente superior a la tasa de aumento del número de retirada de dinero en metálico de los cajeros automáticos, según el mismo informe. De lo que se deduce, según los autores, que "el efectivo sigue siendo el medio favorito de pago de una significativa proporción de la población mundial".

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De entre las nuevas tecnologías, la más popular y utilizada sigue siendo la tarjeta de débito o crédito, que "representa más de la mitad de las transacciones cashless en todo el mundo", si bien el llamado dinero de plástico no puede considerarse en sí mismo nueva tecnología. La primera tarjeta de crédito data de los años 50 del siglo XX y las de débito de los 70.

Crece el uso de tarjetas

Por otra parte, de los 417.000 millones de pagos realizados sin dinero de papel en 2014, el 55 % se hizo con tarjetas, mientras que en 2010 su uso sólo había alcanzado el 48%. Un incremento significativo en su empleo, pues, que se sitúa en el 12% anual.

A su vez, y prácticamente en el mismo período, entre 2009 y 2013, la demanda de efectivo global creció en treinta de las economías más avanzadas, del orden del 8,9% anual, según otro análisis, en este caso de la ATM Industry Association, entidad que controla más de tres millones de cajeros automáticos en todo el mundo.

Y a pesar de la contundencia de los datos señalados, estos que sugieren un hecho y su contrario, por todo el mundo aparecen nuevos sistemas de transacciones monetarias que tienden a marginar el uso del dinero contante y sonante, sean billetes o monedas.

El Reino Unido lidera la tecnología contactless

El Reino Unido es buen ejemplo de ello. Uno de cada diez pagos con tarjeta durante el año pasado tuvo lugar con la nueva tecnología llamada contactless (sin contacto), modo operativo que facilita hacer pagos pequeños, incluso muy pequeños, desde la compra de un periódico hasta el pago de un café. A juicio de los expertos, ésta es la principal amenaza para el efectivo.

Entre el 4 y el 7 de abril, Copenhague será la sede del congreso Money 20/20, el evento anual más importante del mundo que reúne a los innovadores de las emergentes tecnologías de pagos. Es la primera vez que el foro se celebrará fuera de Estados Unidos, lo que evidencia la creciente importancia de Europa en la innovación en pagos y tecnología financiera. De hecho, en Holanda ya hay cafés e incluso supermercados que no aceptan dinero en efectivo. Por poner un caso, la bien conocida cadena Vlasmsch Broodhuys.

Todo depende de la bancarización de la sociedad

Diferentes sistemas se adaptan al entorno, en función del índice de bancarización de la sociedad y también de la confianza de los clientes en las instituciones financieras. M-Pesa es el más conocido en África, especialmente en Kenia, y ha habido intentos, con desigual suerte, de introducir sistemas similares en Botswana, Sudáfrica y Nigeria, en este caso de la mano del banco central del país.

En China, la aplicación móvil WeChat, parte del gigante digital Tencent, ha introducido recientemente un servicio de transferencias de dinero. Muy popular, tiene 650 millones de usuarios, que pueden transferir la moneda local, remimbi, o en bitcoins.

¿Suponen este tipo de alternativas el golpe de gracia a los billetes o las monedas? Sin duda, el mundo vive una más de muchas evoluciones-revoluciones culturales, en este momento asociada a la tecnología móvil y las aplicaciones que se crean, de todo tipo y utilidad. Pero los billetes bancarios, la primera noticia de los cuales, al menos en sus formas primitivas, datan del siglo VII en China, aún darán mucha guerra. Lo que sí está condenado, al menos en el Reino Unido, son los cheques bancarios. 2018 será el año de su desaparición.
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