España no está sola: el paro juvenil es una epidemia en todo el mundo

stop

CAMBIOS ESTRUCTURALES

Cadena de montaje de Seat en la factoría de Martorell (Barcelona)

12 de mayo de 2013 (21:46 CET)

Los datos en España sobre el paro juvenil han provocado algunas polémicas por la metodología que se emplea, pero se considera que la Encuesta de Población Activa, la EPA, discutida por el presidente de la CEOE, Juan Rosell, es la que cuenta. En Europa es la que se tiene en consideración. Y la EPA muestra que hay en España un 57% de desempleo juvenil.
 
Otra cosa es ver los tramos de edad. Un joven de 25 o 26 años en paro debería causar una mayor preocupación que si tiene 16 o 17 años. Pero, en cualquier caso, demuestra que España no está ofreciendo oportunidades laborales.

Sin embargo, a pesar de las especificidades de España, el paro juvenil se ha convertido en una epidemia mundial, debido a diferentes razones, en función de la coyuntura de cada país. The Economist ha hecho sus propios cálculos, a partir de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los estudios de la OCDE, y las bases de datos del Banco Mundial. Y afirma que hay unos 290 millones de jóvenes en el planeta que ni están trabajando ni estudiando.
 
Se trata de un 25% de los jóvenes de todo el mundo, lo que equivale casi a toda la población de Estados Unidos.

España, Marruecos y Egipto

El problema es mayor en determinadas áreas geográficas. España, Francia, Italia y Grecia son los países, dentro de los estados más ricos, con mayors tasas de paro juvenil.

Marruecos, Egipto y otros países del norte de África y de Oriente Medio son los que presentan peores datos entre los estados emergentes.
 
Las razones que se ofrecen es que no hay crecimiento económico, los mercados laborales no funcionan o presentan excesivas rigideces, y no existe una buena conexión entre la formación educativa y las demandas del mercado de trabajo.

El paro juvenil, como el general

El catedrático de Economía Aplicada de la UB, Antón Costas, explica que, contrariamente a lo que se explica en España, donde todo el mundo se echa las manos a la cabeza, pero no se reacciona, el paro juvenil en España no es diferente al de otros países del entorno europeo.

En todo caso, lo que apunta Costas es que la proporción entre los diferentes colectivos es similar. “El paro juvenil en España es el doble del paro general, y esa es exactamente la misma relación entre todos los países, con la única diferencia de que nuestro nivel es cuantitativamente algo más alto”.

Es decir, el problema de España no es tanto el paro juvenil como “el paro a secas”, según Costas. Y si el paro se reduce, en general, se “reducirá también el paro juvenil”.

El sistema productivo expulsa a millones de personas

The Economist analizaba el fenómeno mundial en uno de sus últimos trabajos de investigación. Y situaba como uno de los elementos clave la revolución tecnológica que se está produciendo. El debate de fondo, en realidad, que se apunta, --y lo hacen algunos expertos en los últimos meses—es que el sistema productivo mundial está echando del mercado a millones de personas.
 
Es decir, el sistema económico puede prescindir de mano de obra, y, la menos organizada, y la que está en peores condiciones de entrada, aunque cuente con una mayor formación –a priori—es la de los jóvenes.

Problemas propios

Jordi Costa, profesor del departamento de Recursos Humanos de Eada, no quiere esconderse en esas tendencias globales, y apunta que en España se cometieron errores. El crecimiento económico de los últimos años no tuvo en cuenta que se aprovechaba de unos jóvenes que habían dejado la formación. “El boom inmobiliario sacó de las aulas a muchos jóvenes, que ahora, con el pinchazo de la burbuja y la recesión, se han quedado totalmente fuera”. 

Costa está de acuerdo, sin embargo, en que habrá un paro estructural más alto del que se podría aceptar hacer unos años. Pero que, como ocurre siempre –desgraciadamente—las crisis y las situaciones límite llevan a cambios profundos. “Vamos hacia una nueva etapa, donde será necesario crear trabajos temporales, donde nos olvidaremos del pleno empleo, y con salarios acordes a esos trabajos que también serán parciales, a media jornada”. 

Experiencia alemana

El profesor de Eada ofrece algunas reformas, en todo caso, necesarias para llevar a los jóvenes al mercado laboral. “Hay que ir hacia la formación profesional, compartida con el trabajo”, en la línea de la experiencia de Alemania.

Quien lleva meses explicando el problema es Santiago Niño Becerra, catedrático de Estructura Económica en  el IQS de la URLL. En una de sus últimas reflexiones escritas, en la Carta de la Bolsa, reproduce un mensaje que recibió por parte de un joven en paro, de 28 años y delineante de profesión.

Con contactos o sin ellos

Niño Becerra afirma, primero, que la experiencia de ese joven no es única, y que las tasas de desempleo juvenil en Europa son enormes, aunque en España sean, además, de “escándalo”.

Sostiene que la demanda de trabajo es mucho mayor a la oferta, y que hay una desconexión entre la formación y las necesidades de ese mercado laboral. Considera que las salidas profesionales para los “superbuenos con contactos”, estarán claras, y también para los que no tengan contactos, pero aguanten mucho, “con unos sacrificios tremendos, y aceptando todo”.

Para el resto, no se pronuncia.

Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad