¿Golpe a la CAM? BBVA y Santander echan el ojo a Dexia

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Ahogada por la crisis de deuda europea, la entidad franco-belga Dexia parece abocada a la nacionalización. Los bancos más saneados de Europa, con los dos grandes españoles entre ellos, podrían querer una parte del pastel

Vista exterior de la sede central del banco Dexia, en Bruselas, Bélgica

07 de octubre de 2011 (13:24 CET)

Según la prensa belga, la lista de interesados está formada por la flor y nata de la banca europea: Santander, BBVA, HSBC, Rabobank, Société Générale y Deutsche Bank. Aunque este último ha revisado a la baja sus previsiones de resultados  --profit warning-- que demuestra las dificultades que atraviesa todo el sector.

Dexia es un bocado muy apetitoso. Más concretamente la parte belga de la entidad, que es la gran víctima de la pérdida de valor de su cartera de deuda pública por la gran cantidad de bonos griegos que contiene. Bélgica va a negociar con Francia la partición de Dexia con el objetivo final de nacionalizar el banco y, tras esta operación, venderlo. El Estado belga crearía un banco malo con los activos tóxicos y enajenaría el resto.

Mientras el negocio más residual del banco, el de Luxemburgo, ha recibido una oferta de compra del fondo soberano de Qatar valorada en 900 millones de euros, ni Francia ni Bélgica han perdido un solo minuto para poner soluciones a la situación crítica de la entidad. En la parte gala, las autoridades económicas trabajan a toda velocidad para que la actividad crediticia a particulares y entidades locales sea absorbida por la Banque Postale y la Caja de Depósitos.

El de financiación es uno de los grandes negocios de Dexia, que en España firmó en el año 2000 una alianza estratégica con Banc Sabadell para crear una joint venture. El rating de la sociedad, llamada Dexia Sabadell, está bajo los focos de Moody’s tras el colapso del banco franco-belga. La firma de calificación crediticia ha extendido la revisión para una posible rebaja de la calificación 'Baa2' a largo plazo y 'Prime-3' a corto de la sociedad. Considera que sus activos están "significativamente expuestos" a las regiones y ayuntamientos en España.

¿Competencia a la CAM?

De la noche a la mañana, Dexia se ha convertido en una oportunidad para los grandes transatlánticos bancarios europeos para entrar en mercados maduros pero estables como el francés o el belga. El presunto interés de Santander y BBVA coincide en el tiempo con la subasta de la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM). El Banco de España quiere tener cerrada la operación a finales de este mes. Por el tamaño de la entidad, sólo hay tres posibles compradores españoles: los bancos que presiden Emilio Botín y Francisco González y La Caixa.

La entrada en escena de Dexia podría condicionar la venta de la caja alicantina, que será subastada en las mejores condiciones de la historia. Sin embargo, los bancos están exigiendo al Banco de España un esquema de protección de activos (EPA) blindado hasta tal punto que sus cuentas no se vean afectadas ni en un solo céntimo euro por las hipotéticas pérdidas que pueda aflorar la entidad.
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