Grecia se juega un todo o nada en Bruselas

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CRISIS EN LA EUROZONA

El ministro de Economía, Luis de Guindos (d), con su homólogo griego, Yannis Varoufakis (i), en Bruselas

en Barcelona, 21 de junio de 2015 (12:32 CET)

La enésima cumbre extraordinaria en Bruselas sobre la crisis griega vivirá un nuevo capítulo este lunes con el encuentro entre los jefes de Estado y de Gobierno de la eurozona. Aunque enésima, el tiempo apremia y las decisiones críticas por ambas partes parece que tendrán que llegar, sí o sí, en la semana que comienza. La amenaza de un impago al FMI y de una posterior salida del euro y de la UE del país heleno, con la consiguiente sacudida en toda la región, están sobre la mesa.

El gobierno griego lo sabe y en las horas previas al evento ha querido dejar clara la relevancia política, económica y social de la cumbre. Yannis Varoufakis, ministro heleno de Finanzas, firma este domingo en el dominical alemán Frankfurter Allgemeine Sonntagzeitung una carta en la que pide a la canciller alemana, Angela Merkel, que no siga "las sirenas de su gobierno que quieren echar por la borda al único gobierno griego que ha sido fiel a sus principios y que puede llevar al país por el camino de las reformas".

En la misiva, Varoufakis apunta a que "todo depende" del encuentro de este lunes, al que su Gobierno acude "con la voluntad de aceptar compromisos", siempre que estos no pasen por aceptar condiciones que dejen "poca esperanza de que Grecia pueda pagar sus deudas".

Escenarios

En lo primordial, los escenarios que se contemplan son dos. Por un lado, un acuerdo entre las partes que facilitaría continuar con la emisión de liquidez por parte del BCE, que tendría como contraparte unas reformas que, según el calado, pondrían a Tsipras en una difícil situación política en su país (y que podría desembocar en la convocatoria de nuevas elecciones).

O, por el otro, un fracaso diplomático que implicaría la asfixia de las cuentas de Atenas y un más que probable impago al FMI el próximo 30 de junio, fecha en la que vence un préstamo de 1.600 millones de euros. Una situación que muchos ven como la antesala de un corralito financiero y de la salida de Grecia de la eurozona (grexit), con el posible contagio a los países de su entorno.  

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