Guía fiscal para invertir el dinero del Gordo

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CONSEJOS PARA LOS GANADORES

21 de diciembre de 2011 (21:21 CET)

Lo confiesan la mayoría de los ganadores: después de la alegría embriagadora de haber obtenido un premio gracias a la lotería, sobreviene una gran responsabilidad. “¿Cómo gestionar adecuadamente 400.000 euros?”, es la pregunta que se harán los agraciados con el gordo de Navidad.

La mayoría de los beneficiados tiene la tentación de liquidar su hipoteca, pero esta opción casi siempre resulta una mala decisión. Si la situación financiera del ganador es adecuada y cuenta con unos plazos y saldo pendiente por amortizar razonable, parece sensato no amortizar.

Es relativamente sencillo, según los expertos consultados, canalizar inversiones con el premio que rindan más que el coste de la hipoteca. En este caso, la mejor opción es mantenerla, ya que en los próximos años los préstamos hipotecarios podrían beneficiarse de deducciones fiscales por vivienda habitual, según las recomendaciones de EFPA España, una entidad dedicada a la planificación financiera.

Analizar la carga fiscal

Los premios de la lotería están exentos de IRPF, pero una vez invertidos los ganadores deberán pagar a Hacienda por los rendimientos que genere. Algunos productos financieros, como los fondos de previsión, pueden ser una ayuda útil. Los ganadores también deberán tener en cuenta que el gasto del dinero implicará el pago de otros impuestos como el IVA o las transmisiones patrimoniales.

Otro tributo que afecta el dinero recibido es el de patrimonio. Tanto si se invierte como si se gasta, la cantidad estará afectada desde este mismo año si el patrimonio total supera los 700.000 euros, salvo en comunidades con ciertas excepciones como Madrid y Valencia donde hay bonificaciones del 100% del impuesto.

Considerando la fiscalidad de cada producto financiero, finalmente la decisión de dónde invertir debería ser consultada con un profesional. Un asesor financiero podría ayudar a los agraciados a sacar el mayor rendimiento al premio, no solo a corto plazo cuando las decisiones suelen ser especulativas, sino a largo plazo.
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