El interés de las hipotecas sube en febrero

La subida del euríbor encarece las hipotecas más de 100 euros

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El euríbor vuelve a repuntar en febrero, por undécimo mes consecutivo, y sube la cuota de las hipotecas con tipo variable

Barcelona, 27 de febrero de 2019 (14:52 CET)

Los hipotecados que pagan tipos variables viven unos últimos años de bonanza por el euríbor negativo, sobre todo tras la cancelación de las cláusulas suelo. Pero el índice hipotecario encadena ya casi un año de subidas, lo que repercute ya en subidas de las hipotecas. Tras el repunte de enero, con la cifra de febrero, los créditos para viviendas aumentarán más de 100 euros anuales, y la previsión del euríbor para los próximos años es que subirán.

¿Cómo afecta la subida del euríbor a la hipoteca? A falta de un día para el cierre de febrero, el euríbor apunta a que terminará el mes en -0,108%, el porcentaje más alto en dos años, después de encadenar once meses de subidas. Este incremento significará el encarecimiento de las hipotecas a las que les toque revisión anual con el índice de febrero de entre 8 y 9 euros al mes, lo que al cabo del año supone hasta 108 euros.

Las cantidades pueden ser mayores o menores en función de la hipoteca. Para un crédito estándar de 200.000 euros a euríbor más un diferencial de un punto, la cuota a 30 años pasará de 693 a 701 euros. La misma hipoteca a 20 años subiría por encima de los 1.000 euros: de 999 a 1.008.

Son cifras todavía bajas, sobre todo si se compara con el euríbor disparado de los años del boom inmobiliario, pero el mercado está apuntando una tendencia hacia el cero. Lo que salva por ahora a los hipotecados es que el Banco Central Europeo se resiste a subir los tipos de interés este año, si bien podría hacerlo en la segunda mitad de 2020. Cuando eso suceda, sí que es de esperar una subida más importante del índice de referencia para las hipotecas, volviendo a las tasas positivas que abandonó hace justo tres años.

Apuesta por hipoteca a tipo fijo

La evolución del euríbor hacia tasas negativas provocó que los bancos, que firmaban el 80% de las hipotecas a tipo variable, empezaran a promocionar el tipo fijo. El Sabadell fue el más activo, y su presidente no se cortó en explicitarlo, pero el resto de grandes bancos —el Santander, BBVA y Caixabank— hicieron lo mismo.

Así, actualmente se calcula que aproximadamente la mitad de las hipotecas se firman a tipo fijo. El cliente se olvida de posibles sorpresas, tanto negativas como positivas, ya que sabe exactamente lo que pagará hasta el último día, mientras que al banco le permite cobrar un porcentaje mayor de intereses a corto plazo. A largo es una incógnita, dependerá de los plazos y de la política monetaria del BCE.

¿Euríbor sí o no?

Es difícil responder la eterna duda sobre qué es mejor la hipoteca fija o variable. Pero existe en el mercado hipotecario una tercera opción, si bien es la más impopular: las hipotecas mixtas. Estas usan un tipo fijo los primeros años de hipoteca —entre cinco y diez— y un variable a partir de entonces. Algunos bancos las han intentado propagar porque son las que más les benefician, ya que les permiten cobrar intereses más altos a corto plazo, con el euríbor en negativo, y cuando se supone que los tipos serán más altos, empezar a referenciarse a ellos.

Los clientes, en general, han huido de la opción mixta, entendiendo que no les juega a favor. A la hora de decidir entre hipoteca fija o variable, hay varias cuestiones que hay que tener en cuenta: el plazo —cuanto más largo, a priori más interesante la fija, ya que se supone que los tipos terminarán subiendo en un momento u otro—, la oferta en concreto —si el tipo fijo que se ofrece es alto o bajo, y también si lo es el diferencial que se aplica al euríbor en las variables— y las ganas de arriesgar o, por el contrario, de estar tranquilo hasta el último día.

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