Las hipotecas mixtas, un producto con demasiada letra pequeña

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Este tipo de créditos, como los plantea la banca española, son un colchón para las entidades en tiempos de tipos bajos

La novación de una hipoteca permite realizar modificaciones en el contrato

Barcelona, 28 de mayo de 2016 (12:29 CET)

Si una persona busca financiación para comprar una vivienda, es probable que el banco le aconseje o recomiende una hipoteca a tipo mixto. Este tipo de préstamos hipotecarios han florecido rápidamente en la cartera de ofertas de cada entidad a lo largo del último año. Pero ¿por qué? ¿Qué interés tiene el banco en vendernos este tipo de hipotecas? ¿Qué ventajas tienen para el consumidor? 

Las hipotecas mixtas benefician al banco no al cliente

Los préstamos hipotecarios a tipo mixto, según están planteados por los bancos españoles, son un producto que en poco beneficia a los consumidores, más bien son un colchón para la banca en un periodo de tipos bajos.

Como si de una cláusula suelo se tratase, las hipotecas mixtas impiden disfrutar a los hipotecados de un euríbor actual en negativo. El 99% de estas hipotecas incluyen un periodo fijo durante los primeros años (entre 3 y 15 años). Este interés suele rondar el 2%.

Después de una década a tipo fijo, estas hipotecas mudan a un interés variable, con un diferencial medio del  1,25%. Evidentemente, no es posible adivinar el valor de cotización del euríbor dentro de unos años, pero si se aplica la lógica y se sigue la tendencia cíclica del mercado financiero, es probable que para entonces el índice cotice en valores más altos que los actuales.

De esta forma, el consumidor nunca se beneficia de su hipoteca, ya que paga un interés fijo del 2 % cuando podría estar pagando un interés variable de euríbor 0,99%. Y cuando el interés pase a ser variable (por ejemplo a euríbor 1,25%) el euríbor, probablemente, no estará en negativo sino más alto. Solo con que cotizara al 2%, significaría afrontar un interés superior al 3 %.

A qué perfil puede interesarle una hipoteca mixta

Las hipotecas fijas son el producto financiero elegido por las personas de cariz conservador y con una mayor aversión al riesgo. También, tienen más éxito entre clientes con un mayor poder adquisitivo, debido a que suelen tener cuotas más altas. Las hipotecas variables son la opción preferida por aquellas personas que quieren empezar pagando menos por su hipoteca y no tienen inconveniente en exponerse a una posible subida del índice de referencia.

Sin embargo, una mixta ¿a quién puede atraer? Alguien con aversión al riesgo no firmaría este tipo de préstamo hipotecario, porque no puede controlar la cotización del euríbor dentro de 10 años. Y alguien que quiera comenzar pagando menos, aprovechando el euríbor en negativo, tampoco firmaría estas hipotecas.

Esta opción puede ser elegida por personas que prefieren un tipo fijo, pero que no pueden permitirse una hipoteca fija, debido a que tienen cuotas más elevadas al disponer de menos plazos. Estas hipotecas mixtas tienen más plazo y le garantizarían, como mínimo, un periodo de tiempo con una cuota inmóvil. Además puede que cuando acabe el plazo fijo, el nivel económico de la familia haya ascendido y puedan afrontar con más garantías el tipo variable.

También, pueden ser la opción escogida por aquellas personas que consideran que la economía se recuperará antes de lo previsto, y los tipos de interés subirán a corto plazo, de modo que una hipoteca mixta puede ser un salvoconducto para protegerse de un euríbor ascendente.
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