Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank. EFE
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El grupo ganará cerca de 200 puntos básicos de capital el próximo ejercicio, lo que podría colocar su ratio de capital de máxima calidad por encima del 15%

Madrid, 11 de octubre de 2019 (04:55 CET)

Era una las palancas para generar valor en la fusión frustrada con Unicaja, pero ahora Liberbank la disfrutará solo. Los analistas comienzan a incluir en sus estimaciones que el Banco Central Europeo (BCE) dará el visto bueno a los modelos internos de valoración de riesgos de la entidad asturiana. Esto provocará un salto en su ratio de solvencia de máxima calidad, el CET 1 Fully Loaded, que podría llegar a superar el 15% el próximo año, frente al 12,8% con el que despidió el primer semestre de 2019.  

En un informe publicado este jueves, Renta 4 incorporaba este supuesto, elevando hasta el 15,6% su previsión para esta ratio al cierre de 2020; y al 15,9% en el caso de 2021. "Reiteramos nuestra recomendación de sobreponderar, con reducida exposición a IRPH y sólidos niveles de capital que permiten hacer frente a prosibles provisiones extraordinarias sin dejar de cumplir el objetivo de capital", apuntaba Nuria Álvarez, analista de Renta 4.

Esta experta profundizaba un poco más allá en el impacto para el banco de la aprobación de su modelo interno de valoración de riesgos. "Supondrá la reducción de en torno a 2.500 millones de activos ponderados por riesgo, que representan cerca de un 15% del saldo total en el primer semestre de 2019", calculaba. La entidad financiera, de acuerdo con Renta 4, podria utilizar ese exceso de capital para afrontar una dotación especial, que podría llegar hasta los 180 millones, con la que prepararse para un plan de reducción de costes.

Otro catalizador para reforzar su capital puede ser la venta de la participación del banco en Caser; que añadiría 30 puntos básicos. La operación está diseñada para cerrarse este año.

Liberbank ya había comenzado las gestiones para solicitar al BCE el uso de sus modelos internos antes del proyecto de fusión con Unicaja, que se prolongó desde septiembre de 2018 hasta bien entrado 2019, cuando ambas entidades renunciaron a alcanzar un acuerdo por no llegar a un pacto sobre el precio.

El capital podría haber sido uno de los hándicaps que impidieron la fusión. El BCE habría exigido que el banco fusionado contara de partida con la ratio CET 1 Fully Loaded más elevada entre los dos (entonces era el de Unicaja, que cerró 2018 con un nivel del 13,5%); lo que obligaba a afrontar una ampliación de capital dilutiva para los accionistas y complicó el acuerdo sobre cuál debía ser la ecuación de canje. En medio, además, irrumpió Abanca con su atípica oferta; enrareciendo más la operación porque aumentó la presión sobre el precio.

Liberbank, camino en solitario

Durante la presentación de resultados semestrales, Manuel Menéndez, consejero delegado de Liberbank, negó que desechara operaciones corporativas como había señalado Abanca, pero también insistió en que debían generar valor y que el banco contaba con planes para continuar en solitario. Una de las estrategias en la que está siendo incisivo es en la reducción de activos adjudicados -en los últimos meses ha optado por la venta a minoristas a través de Haya-, y en el incremento del volumen de crédito; como alternativa para compensar en el margen de intereses los tipos negativos.

El control de los costes es la otra herramienta y, al igual que otros bancos españoles, Liberbank está cerrando poco a poco oficinas. De acuerdo con Renta 4, en el conjunto de 2019, el plan sería clausurar un total de 100. La mitad ya fueron clausuradas en la primera mitad del año.

 

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