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Liberbank se enfrenta de nuevo a los bajistas, su auténtica prueba de fuego, tras cerrar con éxito la ampliación de capital y reducir su exposición inmobiliaria

Barcelona, 21 de noviembre de 2017 (04:55 CET)

Llega la hora de la verdad para Liberbank. El banco se enfrenta este martes de nuevo, tras cinco meses de veto, a los bajistas, que fueron su auténtica pesadilla a finales de primavera, después de la quiebra del Popular. En estos meses ha construido un escudo para intentar sobrevivir a los ataques de los especuladores, su única opción para seguir en solitario. En caso contrario, la entidad será pasto de las compras.

El escudo, cuya efectividad se verá en los próximos días, está compuesto principalmente de dos elementos llevados a cabo para subsanar sus dos grandes problemas: el exceso de activos tóxicos en su balance y la debilidad de su solvencia. En este tiempo, Liberbank pactó la venta de parte de su ladrillo y cerró la ampliación de capital de 500 millones de euros, que de paso, redujo sensiblemente el peso de las cajas en su accionariado, un atractivo añadido para los inversores.

Este martes empiezan a cotizar las nuevas acciones emitidas por Liberbank. Una ampliación de 500 millones para fortalecer su balance, en la que el banco ha dejado de ser la unión de Cajastur, Caja Extremadura y Caja Cantabria, que controlaban casi el 60%, para convertirse en una entidad con las antiguas cajas con un peso más reducido y en la que un grupo de fondos tiene una presencia importante. Y esto se reflejará en el consejo de administración.

Las cajas reducen su peso en Liberbank del 60% al 32%, mientras algunos fondos se hacen fuertes

Tras la ampliación de capital, las cajas rebajan su peso al 32%. Le siguen una serie de fondos liderados por Oceanwood (15,9%), como Wellington Management Group (4,16%), Norges Bank (3,26%), Arrowgrass Master Fund (2,78%) y alguno más con alrededor del 1% del capital. Son fondos que apoyaron la ampliación de capital, por lo que creen en el futuro del banco… o al menos en que se recupere en bolsa.

El otro problema era su alta exposición inmobiliaria, que resolvió antes de la ampliación de capital. Hace un mes anunció la venta de ladrillo a Bain Capital Credit y Oceanwood por 602 millones de euros, de los que 342 millones eran residencial, 180 suelo y obras en construcción y 80 millones, terciario. Además, Liberbank hizo ventas directas de 209 millones más durante el tercer trimestre.

Después de resolver estos problemas, algo crucial de cara a su futuro, el banco quiere hacer cambios en su consejo de administración, reduciéndolo de 15 a 11 miembros y quitando peso a las cajas. Se prevé que Manuel Menéndez continúe como consejero delegado, mientras que las cajas reduzcan de cinco a tres su peso. Masaveu (5,6%), Aivilo (7,5%) i Oceanwood también tendrán asiento, mientras que los otros cuatro puestos serán para independientes. Los cambios los debe aprobar la junta de accionistas.

Este martes, día clave para Liberbank

Con estas credenciales, Liberbank se enfrenta este martes a su pesadilla. La CNMV decidió levantar el veto a los bajistas, vigente desde junio y que se prorrogó en dos ocasiones, poniendo como fecha límite el 30 de noviembre. Ya advirtió, no obstante, que podría levantarse antes si el banco culminaba su ampliación de capital, por lo que este martes volverá a estar desprotegida ante la posible llegada de fondos que apuesten por su caída.

A principios de junio, tras la quiebra del Popular, los bajistas se abalanzaron sobre Liberbank, que cayó el 40% en bolsa en menos de una semana. Esta circunstancia es la que llevó a la CNMV a proteger al banco, mientras éste resolvía sus problemas.

No obstante, en las últimas semanas algún fondo se ha colado con posiciones cortas, lo que está siendo investigado por el regulador. Guevara Fund Limited declaró el 2% de Liberbank en corto el 10 de noviembre. Habrá que ver si este martes hay apetito de los fondos o consideran que ya no puede cotizar más bajo.

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