Los números de la CAM que han seducido a Oliu

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INTEGRACIÓN

El presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu

08 de diciembre de 2011 (22:38 CET)

La Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM) era la más fea del baile, la última opción para los banqueros llamados a reorganizar el sistema financiero. Probablemente, sólo se habrían abrazado a la pretendiente alicantina a las seis de la mañana, cuando las pistas suelen estar ya vacías.

La CAM es un cero a la izquierda para muchos. En varias entidades coinciden en señalar el despilfarro, el ‘ladrillo’ y el tejemaneje político del Partido Popular valenciano. El cóctel que provocó la intervención del Banco de España, servido por unos directivos que han guiado la caja de ahorros abusando de sus retribuciones --según ha denunciado el propio regulador--, ha espantado a todos menos al presidente del Banc Sabadell, Josep Oliu.

Mientras Emilio Botín “no quería ni oír hablar de la compra de la CAM” e Isidro Fainé se ofrecía al gobernador Ordóñez (Mafo) para trocearla, Oliu vio una oportunidad para impulsar al Sabadell hasta el grupo de entidades esenciales para el sistema. El selecto grupo de bancos con mayor tamaño y, por lo tanto, cuya caída pondría en riesgo al sector. “Nos sentimos muy cómodos con nuestro nuevo tamaño”, reconoció este jueves el nuevo dueño de la CAM.

Oliu, a quién le gustaba más el Pastor, se ha dejado seducir, quizá por una necesidad acuciante, por unos activos que, aislados de la toxicidad que emana del balance de la caja de ahorros, ofrecen sinergias por valor de 330 millones de euros, dispara la cuota de mercado del Sabadell en España hasta el 9,3% (desde el 4,3%) y convierten al resultante en un gigante en las provincias de Valencia, Alicante y Murcia con más del 40% del mercado en su poder.

El impacto comercial

La suma del Sabadell y de la CAM elevará la participación en el mercado de pymes y corporaciones, la especialidad de la entidad catalana, hasta el 24,2%, es decir otros cinco puntos porcentuales. En Alicante rozará el 60% y en Murcia sobrepasaría el 46%. Así que la CAM aportará 2,5 millones de clientes al Sabadell por lo que la cuota de mercado medida en depósitos y en créditos se duplicará hasta el 6,2%. El número de oficinas será de 1.900, una vez cerradas aproximadamente 300 por redundancias.

Los activos agregados ascenderán a los 166.000 millones. La CAM aportará el 42,9% de éstos. En total, los depósitos de clientes ascenderán a los 80.067 millones (el 37,5% proviene de la caja de ahorros). Otra vertiente, la inversión crediticia bruta asciende hasta los 124.000 millones gracias a las aportaciones del 42% a cargo del nuevo miembro del grupo del Sabadell.

Y la lista sigue en todas las magnitudes económicas que se analicen: la CAM contribuye con entre el 15,5% y el 42,9%, según el volumen sobre el que se preste atención. El lastre, como la cuestionada cartera industrial (con Terra Mítica como activo emblemático), se venderá o será cubierto por el Banco de España.

El capital básico

Pero de lo que ya puede sacar pecho Oliu es subirse al vagón de los sistémicos con la solvencia suficiente para que Bruselas no apremie recapitalizaciones. Según los requisitos de la Entidad Europea Bancaria (EBA, por sus siglas en inglés) el grupo amasa un 9% en capital de calidad, el CORE Tier 1. El core capital es del 10,2%, mientras que el capital principal combinado asciende al 9,9%.

La CAM parece más atractiva sin sus ropajes tóxicos. Quemar esas prendas es cosa de todo el sector a través del Fondo de Garantías de Depósitos. “Es una operación de rescate bancario, tiene toda la lógica”, dice Oliu. En Sabadell están seguros de la operación. Tanto, que esperan ganar dinero con la caja en un año, aunque “estamos ante una operación muy dura, nadie nos ha regalado nada”.

De momento, cabrá esperar el veredicto de las entidades comunitarias, que tienen la última palabra sobre las nupcias comunicadas este miércoles y apadrinadas por Mafo.
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