Tres inversores hunden más al Popular

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Los fondos Samlyn, Marshall Wace y AQR colocan 170 millones de acciones en posiciones cortas, lo que ha provocado un desplome bursátil del 35% desde la ampliación de junio

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron

Madrid , 17 de noviembre de 2016 (06:00 CET)

Se mostraba hace unos días un tanto extrañado el presidente del Banco Popular, Ángel Ron, de que las supuestas "fortalezas" de la entidad no estuvieran pesando positivamente en el ánimo de los inversores.

Y aprovechaba para acusar a los fondos especulativos del desplome del 35% sufrido en bolsa, desde que el pasado 23 de junio empezaran a cotizar los 2.000 millones de nuevas acciones procedentes de la ampliación de capital.

La respuesta de los inversores aludidos –Samlyn, Marshall Wace y AQR– no se hizo esperar, aumentando todavía más el capital del banco en posiciones cortas que han venido amasando desde el pasado mes de julio.

Dejaban así claro estos fondos que el ERE acometido sobre 2.600 empleados o los cambios organizativos en la cúpula directiva resultan elementos insuficientes para cambiar el sesgo de su inversión, y que prefieren mantener la apuesta a que el banco siga replegándose a corto plazo en el parqué.

Al menos hasta que, a finales de enero, la entidad presente, al cierre de 2016, unas pérdidas históricas por las obligadas provisiones a las que está obligado, o mantenga la incógnita sobre la salida de su balance de un volumen de activos inmobiliarios problemáticos valorados en 6.000 millones de euros.

Desplome sin suelo

En ese momento, salía al paso Ron para intentar frenar la hemorragia bursátil sufrida por el banco en las once sesiones precedentes –entre el 25 de octubre y el 8 de noviembre–, cuando se desplomó un 24%, provocando que, primero, dejara atrás el umbral de los 1,1 euros por acción, luego cayera por debajo del euro, y estuviera a punto de perder los 90 céntimos tras las elecciones presidenciales de Estados Unidos ganadas por el republicano Donald Trump. Al final, esa barrera se franqueaba este miércoles al cerrar en 0,89 euros.

Aunque el conjunto de las actuales posiciones cortas en el banco ascienden al 8% de su capital –unos 330 millones de acciones– solo la mitad son realmente las causantes del desplome de la cotización desde la ampliación de capital de junio. Un paquete de 170 millones de acciones equivalente al 4% del capital del banco, las adquiridas por esos tres fondos prácticamente de manera concertada en los últimos meses.

Estrategias diversas

Marshall Wace y AQR llevan tiempo en esta operativa a corto en el Popular, mientras que Samlyn irrumpía, por primera vez, a mediados de julio. Y lo ha hecho de una manera un tanto atenuada, del inicial 0,51% al actual 0,73%.

Nada que ver con las estrategias, mucho más arriesgadas, de los otros dos fondos, que tras reducir estas posiciones significativamente a principios del pasado mes de junio, justo antes de la ampliación de capital –Marshall lo hizo hasta dejarlas en el 0,48% del capital y AQR en el 0,47%–, las han elevado a los actuales 1,83% y al 2,64%, respectivamente.

Acción concertada

Los efectos de esta acción concertada de estos inversores sobre el Popular –entrando y saliendo de la operativa a corto en las mismas fechas– coinciden con los picos de subidas y bajadas de la cotización del banco.

Tras la ampliación, el primer gran revés se produjo entre los días 1 y 2 de agosto, dos sesiones en las que el Popular cayó un 11,26%. Recuperaba un 10,69% hasta el 10 de agosto y volvía a retroceder otro 8,79% entre el 11 y el 19 de ese mismo mes.

El núcleo duro, incapaz de amortiguar la hemorragia

Además del batacazo sufrido entre finales de octubre y principios de noviembre, que obligó a Ángel Ron a salir a la palestra, también fue significativa la caída del 12,58% sufrida por las acciones entre el 12 y el 19 de septiembre, o el agujero del 8,63% registrado entre el 10 y el 13 de octubre.

Para equilibrar esta operativa especulativa, el Popular, a través de su núcleo duro, ha dado entrada en la Sindicatura de Accionistas a nuevos partícipes y ha incrementado el peso de las compras sobre las ventas. De momento, a la vista está, sin mucho éxito.
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