La CIG y ASCA convocan una huelga en Abanca ante la «pérdida de poder adquisitivo» de la plantilla

Los sindicatos denuncian el recorte de salarios, el aumento de los horarios laborales y la destrucción de empleo, con un aumento de la temporalidad "a través de la utilización de contratos en prácticas para la cobertura de puestos estructurales" o contratos a tiempo parcial

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Huelga a la vista en Abanca. Los sindicatos CIG y ASCA han convocado para el 11 de enero un paro con el que pretenden reclamar medidas con las que compensar la «brutal» pérdida de poder adquisitivo desde 2010, así como la apertura de una negociación para reducir los horarios laborales. Ese mismo día, según informan en un comunicado, también celebrarán una manifestación en la ciudad de A Coruña, que saldrá a las 11,00 horas del Obelisco.

Apunta que se trata la primera huelga en el sector que se convoca para «exigir que los beneficios multimillonarios no sean a coste de mantener los duros recortes que la entidad impuso al personal durante los años de crisis financiera». Censura que Abanca «tuvo unos beneficios en septiembre de 429 millones de euros, triplicando los del año anterior, pero que pretende mantener indefinidamente las condiciones laborales implantadas a través de los sucesivos ERE justificados por la crisis financiera».

Recorte de salarios y ampliación de horarios

Según explican, los salarios del convenio de CECA, que agrupa a los bancos nacidos de las antiguas cajas, entre ellos Abanca, se incrementaron un 5,1% desde 2010, un periodo en el que el IPC subió un 27,1%. Añade que desde la fusión «se recortaron salarios», «hoy los más bajos del sector financiero», al tiempo que se ampliaron horarios. «El personal trabaja más tardes y durante más meses que en el resto de entidades», agrega.

 Junto a esto, denuncia «destrucción» de empleo, con un aumento de la temporalidad «a través de la utilización de contratos en prácticas para la cobertura de puestos estructurales» o contratos a tiempo parcial. «Esto provocó una precarización del empleo y las condiciones laborales de ese personal, muchas veces desplazado la oficinas fuera del lugar de residencia».

 Además, la CIG también señala que existe un «clima laboral tóxico derivado de una política comercial tremendamente agresiva», al tiempo que pide revertir los recortes en materia de seguridad después de los atracos a sucursales de Vigo y Ourense.

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