La estrategia de los gestores de la fortuna de Amancio Ortega: casi una década sin vender

Al margen de Inditex, tanto en el terreno inmobiliario como en el energético, el holding del hombre más rico de España lleva casi 10 años sin operaciones de desinversión, tras la salida de Banco Popular y NH Hoteles

Amancio Ortega junto a su hija Marta en Casas Novas / EFE / Cabalar

Amancio Ortega junto a su hija Marta en Casas Novas / EFE / Cabalar

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Según el índice a tiempo real de Forbes, Amancio Ortega es la fortuna mundial número 15 con un patrimonio valorado en 75.000 millones de dólares, cerca de 69.000 millones de euros al cambio. La estimación de su riqueza se ha incrementado este principio de año gracias al arreón en bolsa de Inditex, que se ha revalorizado más de un 14% hasta acercar su capitalización a los 89.000 millones de euros. Al margen de los beneficios que le reporta su paquete accionarial de un 60% del imperio textil, todo hace indicar que este ejercicio marcará récord con sus inversiones en el ladrillo. A finales de 2021, expertos independientes tasaron su cartera en 15.264 millones de euros y durante el 2022 efectuó compras por valor de 2.700 millones. Las adquisiciones no van a parar, tal y como indicó esta semana Roberto Cibeira, CEO de Pontegadea, su family office.

El pasado ejercicio los gestores de la fortuna de Ortega también continuaron con sus inversiones en activos energéticos: un área de negocio que aglutinan participaciones en Enagás, su filial de renovables (a través de la que ha desembarcado en el hidrógeno verde) Redeia, la lusa REN y el parque eólico Delta y el solar Kappa, ambos de Repsol. Todo esto al margen de Telxius, la filial de infraestructuras de telecomunicaciones de Telefónica, de la que Ortega posee un 30% tras la reciente operación de compra a KKR.

Todas estas operaciones evidencian un hecho que dice mucho acerca de la política inversora de Pontegadea: hace casi una década que el fundador de Zara huye de las desinversiones. La suya es una apuesta continua por el crecimiento.

Apuesta sobre seguro

Con una política que pasa por reinvertir los jugosos dividendos que le aporta su participación en Inditex, al contrario que otras grandes fortunas y socimis inmobiliarias, Ortega Gaona lleva casi una década sin desinversiones de relumbrón, ni en el ladrillo ni en sus otras participadas al margen de la multinacional textil. Este movimiento se puede entender atendiendo a varias razones. En el terreno inmobiliario, y aunque recientemente ha dado el salto tanto a los edificios residenciales como a los activos logísticos, el empresario gallego apuesta mayoritariamente por grandes edificios de oficinas en zonas de lujo que, a su vez, alquila a gigantes de la talla de Amazon, Facebook o Apple. Un seguro a todo riesgo que lo aleja de la necesidad de vender.

En el terreno energético, las últimas apuestas de Pontegadea se centran mayoritariamente en empresas con participación estatal (posee un 5% de Enagás y otro tanto de la antigua Red Eléctrica), con negocios en sectores casi monopolísticos y con amplios dividendos.

Los consejeros delegados de Repsol y Pontegadea, Josu Jon Imaz y Roberto Cibeira. Foto: Repsol
Los consejeros delegados de Repsol y Pontegadea, Josu Jon Imaz y Roberto Cibeira. Foto: Repsol

De hecho, hace nueve años que no se le conocen al hombre más rico de España desinversiones de peso. La última, en 2014, cuando Pontegadea se deshizo de su participación en el extinto Banco Popular, donde retenía un 1,5%. En esa altura había ya dejado atrás sus inversiones en NH Hoteles o en la inmobiliaria Quabit.

Del Popular a NH

El desembarco de Ortega Gaona en el Popular tiene su origen en la inversión que realizó en el Banco Pastor a finales de 2005, cuando adquirió a Caixa Galicia una participación de un 4,95%. De hecho, la family office del hombre más rico de España llegó a tener un puesto en el consejo de administración de la entidad financiera que ocupó José Arnau, actual vicepresidente de Pontegadea y de Inditex. Este es otro de los hechos que diferencia las inversiones del empresario ahora con respecto a hace una década (a pesar de tener un 5% de Enagás y de Red Eléctrica, no forma parte de los órganos de administración de estas cotizadas).

La participación del padre de Sandra y Marta Ortega se diluyó después de que el Popular absorbiese el Pastor, con lo que acabó por retener un paquete accionarial en el primero de un 1,5%, del que se deshizo en 2014.

También en aquella época abandonó el capital de NH Hoteles, compañía de la que llegó a controlar más de un 10%. La última operación de desinversión se fraguó hace ahora nueve años cuando vendió el paquete que le quedaba de la hotelera, de poco más de un 4%, al grupo chino HNA. La operación, teniendo en cuenta la cotización de aquel momento, se tasó en casi 50 millones de euros.

El ladrillo crece

Tampoco en el ladrillo se le conocen a Amancio Ortega ventas de calado en los últimos años. Las distintas memorias de Pontegadea Inmobiliaria no destacan operaciones en ese sentido. Así al contrario, tras el parón inversor forzado por la pandemia en 2020 y 2021, el pasado ejercicio, los de Roberto Cibeira acometieron compras de alrededor de 2.700 millones de euros, sobrepasando en más de 1.000 los dividendos percibidos como accionista de Inditex.

Con adquisiciones como el edificio Royal Bank de Toronto, un inmueble de oficinas en Glasgow, dos rascacielos de lujo en Nueva York y Seattle o siete centros de distribución en Estados Unidos, la apuesta del empresario va en línea contraria a la que han seguido algunas de las grandes socimis de España o, sin ir más lejos, Sandra Ortega a través de Rosp Corunna.

Esta misma semana, El Confidencial publicó que Colonial, la gran socimi del país junto a Merlin Properties, arrancó el año con la venta de tres edificios de oficinas en Madrid por unos 300 millones de euros. Esta operación se enmarcaría dentro de un plan de desinversión con el que prevé cerrar operaciones en los primeros meses del año por unos 500 millones.

En el caso de Sandra Ortega, al margen de su salida de Room Mate tras el concurso de acreedores al que se precipitó la hotelera de Kike Sarasola (ahora en manos del fondo Angelo Gordon), a principios de 2022 trascendió la venta de un hotel en Miami operado por la cadena Standard al empresario neoyorkino Barry Sternlicht por unos 55 millones de euros.

Más inversiones

Por contra, en el imperio del hombre más rico de España, apuestan por continuar comprando. Así lo apuntó esta misma semana Cibeira, en una mesa redonda sobre inversiones en el sector del real estate organizada por IESE. El ejecutivo admitió que la compañía lleva muchos años sin hacer grandes operaciones en España, principalmente porque ya hay otros grandes actores, las socimis Merlin y Colonial, que cotizan en el Ibex 35 y tienen más controlado el mercado. Sin embargo, señaló que siguen analizando operaciones en el mercado nacional y que, «si hay alguna opción que se enmarque en la estrategia de la empresa, se llevará a cabo».

Además, pronosticó más operaciones en su primer mercado inmobiliario, Estados Unidos, donde aseguró haber cerrado transacciones con descuentos de hasta el 30% en algunos activos respecto al precio inicial marcado por el vendedor.

Sin sicavs desde 2010

Lo cierto es que en lo que a operaciones financieras se refiere, la foto fija dice que Amancio Ortega siempre ha madrugado más que el resto de fortunas patrias. Si el pasado fue el año en el que, debido al cerco a los mariachis impuesto por el Gobierno, grandes patrimonios de Galicia y del resto de España, como Ortega Mera, Rodríguez Cebrián o Luis Fernández Somoza, dijeron adiós a sus sicavs, el cofundador de Zara transformó en 2010 sus sociedades de inversión en capital variable, Keblar y Alazán – entre las dos movían algo más de 160 millones de euros– en sociedades anónimas que, un año después, serían absorbidas por Pontegadea, abandonando este tipo de vehículos inversores.

En cualquier caso, aún en plena crisis inflacionaria, la apuesta de Pontegadea parece clara: continuar creciendo.

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