Los Freire paran las fábricas españolas de Megasa por el precio de la luz

La dirección de la planta en Narón retrasa como mínimo una semana la vuelta al trabajo tras las vacaciones de la Navidad al considerar inviable la producción con los actuales precios de la electricidad

Planta de Megasa en Narón / Megasa

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Parón obligado en Megasa por la escalada en el precio de la luz. La factoría de la siderúrgica en Narón cumplirá al menos tres semanas sin actividad como consecuencia de los elevados precios de energía. La dirección de la planta de Ferrolterra ha comunicado a la plantilla que la vuelta al trabajo tras las vacaciones de Navidad se retrasará, como mínimo, ocho días.

«En principio la fecha para la vuelta estaba prevista para el día 2 de enero, pero lo que nos han trasladado desde la empresa es que se retrasará, como mínimo, hasta el día 10», apunta Carlos Bascoy, presidente del comité de empresa. Se trata de un margen de ocho días más de vacaciones a la espera de una relajación en el mercado eléctrico que vuelve a hacer viable su producción.

La lupa sobre el mercado de la luz

Y es que desde la dirección de la compañía siguen de cerca la evolución del precio de la luz para decidir si se materializa la vuelta al trabajo el día 10. La cotización de la electricidad en esta semana y la siguiente proporcionará una «referencia» sobre la estimación de gastos en energía que servirá a la compañía como base para sus cálculos y para la toma de decisiones sobre el ritmo de producción.

«Con el precio por encima de los 200 euros el megavatio [en el mercado mayorista] o incluso los 300 que hemos visto recientemente, la producción es inviable«, advierte Carlos Bascoy, que se encuentra a expensas de recibir comunicaciones de la empresa para conocer la fecha de regreso de las vacaciones.

Este periodo suele ser históricamente de una semana y en él se aprovecha para realizar la denominada parada de mantenimiento para poner la factoría a punto. Sin embargo, este año se prolongará durante al menos tres (la entrada a las vacaciones también se adelantó en torno a una semana) y, una vez se materialice la vuelta, la planta se adaptará, previsiblemente a los nuevos horarios que instauró el pasado mes de octubre para lidiar con los precios de la luz. «En el caso de volver, la producción se concentraría en el turno de noche, fines de semana y festivos», avanza Carlos Bascoy.

Parón también en Zaragoza

La de Narón no es la única planta del grupo Megasa que ve alterado su calendario de vacaciones como consecuencia de la escalada de la electricidad. Según ha avanzado el Heraldo de Aragón y ha podido confirmar Economía Digital, la factoría de Megasider en Zaragoza lleva sin producir desde el pasado 13 de diciembre y continúa sin una fecha definitiva de regreso, al igual que la de Narón.

Ambas factorías, dos de las tres que Megasa despliega en suelo español (la tercera se encuentra en Valencia y se dedica a la generación de chatarra fragmentada y cizallada), se ven golpeadas por los elevados precios de la electricidad. La Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) cifra en 121,7 euros el precio del megavatio hora para la gran industria en España una vez sumado el precio del mercado mayorista, los costes regulados, los recargos y los impuestos.

Se trata de un sobreprecio de casi 36 euros respecto a los 85,33 euros que paga la gran industria alemana y, además, supone duplicar los 50,9 euros a los que asciende este mismo indicador en Francia, según los cálculos de AEGE, que elabora este dato con la media acumulada del spot hasta el 27 de diciembre y que completa con los futuros inmediatos hasta final de año.

La crisis por la luz llega también a Portugal

Además, desde el comité de empresa de Megasa en Narón constatan que estos ajustes por el precio de la electricidad han llegado también a Portugal, país en el que la compañía cuenta con dos factorías (Seixal y Maia). «Por lo que tenemos entendido, allí también están produciendo a las horas más baratas», apunta Carlos Bascoy.

La escalada de la luz se ha visto agravada en el país portugués con el fin de las subastas de interrumpibilidad el pasado mes de octubre. Se trata de un mecanismo casi idéntico al que estuvo en vigor en España hasta junio del año pasado. Bajo esta fórmula, el Gobierno compensaba a la industria electrointensiva con cantidades millonarias a cambio de que esta pudiese verse sometida a cortes de suministro eléctrico en momentos en los que la generación eléctrica no fuese suficiente para cubrir la demanda de los consumidores.

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