Mucho hidrógeno y muy pocos electrolizadores, que en Galicia fabricarán Navantia, Repsol y Enagás

A pesar de la proliferación de proyectos de hidrógeno verde, las previsiones podrían no cumplirse por la debilidad en la cadena de suministros y la ausencia de electrolizadores suficientes para cubrir la demanda

Navantia y Repsol se alían para impulsar el desarrollo industrial del hidrógeno renovable

Navantia y Repsol se alían para impulsar el desarrollo industrial del hidrógeno renovable – NAVANTIA

El hidrógeno verde es uno de los vectores energéticos clave para llegar al objetivo de neutralidad climática en 2050 marcado por la UE. Entre otras aplicaciones, permitirá descarbonizar gran parte del sector industrial, además del energético o del transporte. Según las previsiones de Hydrogen Council, en poco menos de tres décadas este tipo de hidrógeno llegará a representar el 18% de la demanda de energía a nivel mundial. 

En la comunidad gallega, al calor de las ayudas de descarbonización, los proyectos de hidrógeno verde se reproducen pero, ¿todos tienen salida? Expertos consultados por Economía Digital Galicia dejan claro el gran hándicap que supone la escasa fabricación de electrolizadores. Un dato lo evidencia: la comunidad suma ya cinco grandes proyectos que optarían a las ayudas del PERTE de las energías renovables, pero tan solo uno de electrolizadores, el que impulsan Navantia, Repsol y Enagás.

Las proyecciones del hidrógeno verde

La introducción de este vector renovable supone un avance en el arquetipo de la producción industrial. Por este motivo, los países han acelerado el desarrollo de proyectos en sus fronteras para liderar el sector. En el caso de España, según datos del Ministerio de Ciencia e Innovación, aspira a aportar el 10% del hidrógeno verde que se genere en toda Europa en el año 2030.

A pesar de este vertiginoso crecimiento, hay expertos que apuntan que estas elevadas previsiones de producción podrían no llegar a cumplirse. Según un reciente estudio de Nature Energy, el suministro de hidrógeno verde supondrá menos del 1% de la energía final para 2035. En el caso de Europa las previsiones son algo más optimistas y ese porcentaje podría alcanzarse en el 2030.

El cuello de botella en el desarrollo del hidrógeno verde se encuentra en la cadena de suministros. Según el autor del estudio, Adrian Odenweller, gran parte del debate e investigación sobre el hidrógeno se ha producido sobre «cuestiones relacionadas con la demanda de aplicaciones, mercados y sectores adecuados para su uso». Sin embargo, «ningún estudio ha analizado las vías de expansión de la electrólisis, tecnología de suministro que necesita experimentar una rápida innovación y despliegue para liberar su potencial para mitigar el cambio climático».

El principal problema que surge con los electrolizadores en la actualidad, tal y como apunta el estudio, es que «son pequeños y se fabrican individualmente». Para conseguir hacer frente a la demanda global de hidrógeno verde proyectada, la producción de estos dispositivos «debe multiplicarse por 6.000-8.000 de cara a 2050 para contribuir a escenarios de neutralidad climática», como el perseguido con el Acuerdo de París.

Así, parece que aún es pronto para garantizar el éxito del hidrógeno verde. Según apunta el informe de Nature Energy, incluso con un «crecimiento de las capacidades de electrólisis», tan rápida como la energía eólica o la solar, «existe una fuerte evidencia de escasez a corto plazo e incertidumbre a largo plazo en términos de disponibilidad».

¿Qué son los electrolizadores?

El hidrógeno verde se obtiene a través de un proceso de electrólisis impulsado por energías renovables que consiste en utilizar una corriente eléctrica para separar con electrodos de la molécula del agua el oxígeno y el hidrógeno

Los electrolizadores son los dispositivos que ejecutan este proceso, de ahí su importancia para la expansión de este sector. En ellos se apilan los electrodos conductores divididos por una membrana a las que se les aplica un voltaje. Este suministro energético genera en el agua una corriente eléctrica con la que se separan sus componentes. 

El hidrógeno obtenido en el proceso puede almacenarse como gas comprimido. También puede ser licuado para su uso industrial o en pilas de combustible (para suministrar electricidad a medios de transporte) . En cuanto al oxígeno, puede ser liberado a la atmósfera o también puede almacenarse para un uso posterior, por ejemplo, en el sector sanitario o industrial.

Reforzar la cadena de suministros

El desarrollo del hidrógeno verde requiere, por tanto, una mayor expansión del sector de los electrolizadores. Según explican desde la Asociación Galega del Hidrógeno a Economía Digital Galicia, la falta de electrolizadores es algo que afecta a nivel global, por lo que «es necesario expandirlo para hacer frente a la demanda estimada». «Esta debilidad de la cadena de suministros va a provocar que tengamos que esperar por los electrolizadores», apuntan.

Galicia es una de las comunidades que también ha querido buscar su hueco en el sector del hidrógeno verde. Hasta el momento cuenta con 5 proyectos de los 63 que han pasado la primera fase de admisión en la línea de ayudas ‘H2 Pioneros’, dentro del PERTE de energías renovables, hidrógeno renovable y almacenamiento.

En concreto se trata de las iniciativas H2 Pole (impulsada por Reganosa y EDP Renovables), Julio Verne (Autoridad Portuaria de Vigo), A Coruña Green Port H2 Mobility (Enerfin), H2 Galicia (Foresa e Iberdrola en Caldas de Reis) y la producción de H2 verde a partir de fotovoltaica en el área portuaria de Bouzas. Además, hay otra convocatoria de proyectos tractores de hidrógeno verde en el que se han presentado el proyecto Triskelión, de Forestal del Atlántico, y H2 Meirama, de Naturgy, entre otros.

Sin embargo, la producción de electrolizadores en la comunidad es mucho menor ya que, hasta el momento, Galicia solo cuenta con un proyecto destinado a ello. Es la Gigafactory de Repsol y Navantia, en alianza con Enagás; una planta con una capacidad de producción superior a un gigavatio al año en la que el astillero a través de su división Seanergies pondrá en marcha una línea de producción de electrolizadores, con potencias iguales o superiores a 20 megavatios, dentro de la fábrica de turbinas.