Un macroproyecto eólico amenaza al mayor productor ecológico de Galicia

Dos aerogeneradores, la línea de evacuación y una subestación que pretende instalar Capital Energy, la empresa que mutiló el concurso eólico de la Xunta, afectan a los terrenos de Casa Grande de Xanceda, donde trabajan 50 personas

Vacas de A Casa Grande de Xanceda pastando en los terrenos de la sociedad

Vacas de A Casa Grande de Xanceda pastando en los terrenos de la sociedad

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La proliferación de proyectos eólicos en Galicia desde el final de la crisis financiera e impulsados por la descarbonización y la transición energética ha llegado a los terrenos de Casa Grande de Xanceda, el mayor productor ecológico de la comunidad. En la granja, símbolo de sostenibilidad y emprendimiento en el rural, viven con extrema preocupación el proceso de tramitación del parque Gasalla, que afecta directamente a sus terrenos, y de los otros tres que promueve Capital Energy entre Ordes y Mesía.

De salir adelante –aún no está en exposición pública–, dos de los siete aerogeneradores de 200 metros que prevé el proyecto se adentrarían en sus terrenos o colindarían con ellos, así como la subestación eléctrica y las líneas de alta tensión que atravesarían los pastos. El molino más próximo se ubicaría a 800 metros de la sede y a kilómetro y medio del colegio de Xanceda y de las piscinas municipales. El impacto visual, el ruido, las obras de montaje con su afectación al terreno, la parcelación provocada por las líneas de alta tensión o la pérdida de valor del suelo son algunos de los impactos que prevén las socias de la granja. Pero es más que eso. Creen que la producción ecológica y el bienestar animal, una de las señas de identidad de la firma, son incompatibles con instalaciones industriales de tal magnitud.

Plano del parque eólico Gasalla. En la parte inferior derecha, afectados por la subestación, las líneas de alta tensión y dos aerogeneradores están los terrenos de Casa Grande de Xanceda

Casa Grande de Xanceda cuenta con 50 empleados estables, el 60% mujeres, y 300 vacas que pacen libremente por sus prados. Durante estos años han trabajado en recuperar la flora y la fauna de los terrenos, que son parte indispensable de un modelo de producción ecológica con el que elaboran yogures, leche, kéfir, mantequilla, quesos o helado. La empresa familiar, fundada por los abuelos de la actual generación, recibe unos 5.000 visitantes al año.

«No estamos en contra de los eólicos y las energías renovables. Al contrario, promovemos la sostenibilidad y entendemos la importancia de las renovables frente a las energías fósiles, pero debe hacerse de otra manera», dice Victoria Fernández Armesto, socia de la granja y nieta de los fundadores.

Ubicaciones de los aerogeneradores y distancia respecto a las viviendas y equipamientos municipales

La empresa se ha personado en la tramitación como afectada por el parque eólico Gasalla, lo que le permite acceder a la documentación y presentar alegaciones durante el proceso antes de su salida a exposición pública. Victoria Fernández pone como ejemplo del choque entre el modelo de la granja y la instalación eólica que han solicitado la declaración de Espacio Privado de Interés Natural (EPIN) para preservar la biodiversidad y sostenibilidad ecológica de los terrenos. Dicho de otra manera, se han autoimpuesto normas para asegurar la continuidad de los valores ambientales que fundamentan el proyecto de Casa Grande de Xanceda.

Capital Energy promueve tres parques eólicos en la zona

Capital Energy, 32.900 megavatios en proyectos no realizados

El grupo que promueve el parque de Gasalla y otros dos en la zona –Solpor y Legre– es Capital Energy, un viejo conocido del sector eólico gallego, pues llegó a tumbar en los tribunales el concurso eólico que impulsó Alberto Núñez Feijóo al llegar a la Xunta impugnando las valoraciones de los proyectos.

La sentencia tuvo pocas consecuencias prácticas, pues el Supremo acotaría la resolución a solo una parte del concurso y, por otra parte, las empresas tampoco estaban dispuestas a desarrollar los megavatios. Sin embargo, Capital Energy empezó después de aquello a engordar su cartera de proyectos. A cierre del pasado ejercicio tenía 32.893 MW en España y Portugal pendientes de desarrollar. De estos, 12.124 se encuontraban en desarrollo y 20.769 MW en fase de estudio.

«De los 12.124 MW en desarrollo, 6.832 MW cuentan con acceso a la red aprobado (6.075 MW eólicos y 757 MW fotovoltaicos), 3.875 MW con obtención de aprobación de acceso esperada a corto plazo (3.328 MW eólicos y 547 MW fotovoltaicos) y 1.517 MW
eólicos debidos a sobredimensionamiento», explicaba Capital Energy en su memoria de ejercicio.

Simulación del impacto visual de la instalación eólica

La sociedad ha realizado varias operaciones de venta de parques eólicos bajo el formato ready to build, es decir, traspasó los parques tras el proceso de tramitación, aunque asegura que no es la vocación principal de su negocio. Estas operaciones son similares a las de las mineras exploradoras, que una vez localizado el yacimiento, traspasan a otra empresa los derechos mineros sin interesarse por su explotación.

«Históricamente el Grupo ha desarrollado la actividad de promoción y desarrollo de proyectos de energías renovables, financiando su crecimiento reciclando capital a partir de la venta ocasional de algunos proyectos en situación Ready to Build. En la actualidad el Grupo se encuentra en fase de promoción, desarrollo, construcción de sus proyectos de energía renovable (eólica y fotovoltaica) y comercialización de energía eléctrica», señala Capital Energy.

En diciembre del año pasado, por ejemplo, traspasaron el parque eólico Sierra de Eirúa, en Asturias, de 5 aerogeneradores de 5.000 kv y un presupuesto de 25 millones para su desarrollo. En 2018 formalizaron un acuerdo con Aquila Capital, fondo con sede en Hamburgo, un acuerdo de compraventa de parques en estado «muy avanzado de tramitación administrativa». Se trataba de 420 megavatios eólicos y 290 megavatios fotovoltaicos. Estas prácticas y la falta de proyectos en explotación hace temer en Casa Grande de Xanceda que la compañía tenga un interés especulativo en los terrenos, lo que acrecienta su preocupación.

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