Una industria gallega de luces y sombras

Mientras los gallegos excepcionales tengan que salir fuera a demostrar su valía no tendremos nada que hacer en el sector industrial ni en ninguno

Trabajadores de Alcoa en Lugo durante las protestas realizadas en 2020. Foto: EFE/Eliseo Trigo

Trabajadores de Alcoa en Lugo durante las protestas realizadas en 2020. Foto: EFE/Eliseo Trigo

El peso del sector industrial en Galicia se sitúa en algo más del 18% del PIB y genera alrededor del 16% del empleo. Tres áreas sostienen el peso de la industria en la región: la automoción, la alimentación y el textil ¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de nuestro sector industrial?

Tradicionalmente, el sector más importante para la industria en Galicia era el de la alimentación. Los tiempos han cambiado y ahora ese primer puesto se lo disputan la automoción y el textil. La alimentación ha pasado a un tercer puesto, aunque no por ello ha perdido fuerza, puesto que sigue siendo el primero en términos de empleo. Dos son los motivos que llevan a la automoción y al textil a la primera posición: Stellantis e Inditex, las empresas punteras en cada campo respectivamente.

En términos de riqueza, el sector de la moda va muy por delante. Según un informe de Ardán (2018), el sector textil lo conforman más de un millar de empresas, con unos ingresos de 30.000 millones. Por su parte, la industria del automóvil la componen 1.700 empresas y lograron en 2018 unos ingresos de 10.650 millones. Tan solo Inditex obtiene el 58% de la facturación; Stellantis el 42%.

La tercera en discordia, la alimentación

La profesionalización, una creciente actividad exportadora y el peso que ejercen grandes empresas hacen de la alimentación una industria de gran importancia en Galicia. Genera el doble de empleo que la automoción, con hasta 31.600 trabajadores en 2017, el 24,5% del total del sector.

Industrias como la láctea o las conservas tienen una fuerte tradición productora. En los últimos años ha comenzado a despuntar el sector de la transformación de alimentos. Coren es el referente de esta industria, como mayor grupo agroalimentario.

Más allá de Stellantis e Inditex

Según un estudio del Consello Económico Social (CES), la producción de vehículos y maquinarias dependientes representa el 18% del sector industrial. Por su parte, el sector textil representa un 13,9% del PIB industrial. Pese a la tendencia a pensar que ambas industrias beben únicamente de Stellantis o Inditex, a lo largo de toda Galicia se despliegan otras importantes fábricas que colaboran en la importancia de Galicia dentro de España.

Así, fábricas de componentes, piezas y accesorios para coches aglutinan hasta un 55% del VAB. En la otra rama, en Galicia también tienen sede multinacionales de la moda, como Bimba y Lola o Adolfo Domínguez. Además de A Coruña, Galicia cuenta con otras dos provincias, Ourense y Pontevedra que sin beber únicamente de Inditex se colocan en los primeros puestos del ranking español del sector.

Industria naval y energía: dos sectores arraigados pero con pérdidas

El mar no sólo juega un papel primordial para el sector primario sino también en la industria. La naval ha sido siempre una industria emblemática en Galicia que, tras pasar un importante bache en los últimos años, ha vuelto a coger ritmo, a pesar de crisis como la de Vulcano o Barreras. Destacan dos polos de construcción: Navantia, como referente público en Ferrol y Rodman o la propia Barreras, como privados en Vigo.

En la producción de energía, el desplome de Endesa o Naturgy ha sido un duro golpe pero lo contrarresta el auge de las renovables. Galicia produce el 63% de la electricidad eólica e hidráulica.

¿Cuál es el futuro de la industria en Galicia?

Seguramente el futuro de nuestra tierra pasa por los gallegos y su capacidad de anticiparse a los movimientos económicos y a las tendencias de los mercados.

La anticipación no ha sido una de nuestras mejores características salvo notables y honrosas excepciones por todos conocidas.

Mientras los gallegos excepcionales tengan que salir fuera a demostrar su valía no tendremos nada que hacer ni en el sector industrial ni en ninguno.

En mi modesta opinión, que vale justamente el valor que se le quiera dar, existe una oportunidad tremenda con la “maxi robotización” de la industria.

Con la implementación de tecnologías como la IA y los robots, negocios industriales que eran manifiestamente inviables en el contexto gallego y español, por mor de los costes salariales, se asemejarán posibles en los próximos años.

Conceptos como la sostenibilidad ambiental y la economía circular, serán una motivación extra para que las industrias fabriquen en Galicia.

Tendríamos que dar un firme paso adelante para prever todas estas cuestiones dentro de los sectores en los que somos fuertes. Pero también y una vez más, ponerle una vela a San Amancio y a San Cristóbal para que continúen contando con nuestra verde tierra y sean tractores y empujadores de sectores colaterales.

José Antonio Ferreira Dapía