Directivo psicópata

La tragedia está servida cuando la conjunción de factores como la ignorancia, los complejos, el rencor y la codicia desmedida pueden obtener resultados devastadores para las personas.

John Ham en uno de los fotogramas de la serie Mad Men de AMC

John Ham en uno de los fotogramas de la serie Mad Men de AMC

Me gustaría empezar este artículo, como ya hice en mi anterior testimonio sobre la psicopatía empresarial Empresario psicópata, reiterando que no tengo formación en psicología y que todas estas reflexiones son fruto de nada más, y también de nada menos, que un bagaje de treinta años de experiencias personales como empresario.

Sois varios los que me habéis escrito y comentado el referido artículo. Incluso mi amigo Manuel Carneiro Caneda, para acertada mayor abundancia, escribió en Economía Digital Galicia Sostiene Ferreira, donde nos alertaba de tres peligrosas combinaciones: ignorancia y poder, soberbia y dinero, tos y diarrea. Sin duda, un análisis soberbio sobre la psicopatía empresarial, seguramente fruto de experiencias vividas en primera persona. Muchos de vosotros también me habéis alertado sobre la existencia de directivos y ejecutivos de empresa que, sin ser propietarios de la misma, ostentan un comportamiento similar.

He de decir, si me lo permitís, que un directivo psicópata puede ser mucho más letal todavía para el ecosistema empresarial. Todos tenemos en la cabeza, especialmente los que llevamos muchos años trasegando por el espectro empresarial, algunos ejemplos concretos de ejecutivo psicokiller. Seguramente, la mayor parte de ellos que yo recuerdo con comportamientos similares, estarían entre rejas.

Volviendo a los fundamentos de mi anterior artículo, si consideramos la psicopatía la incapacidad manifiesta de sentir el dolor que produce el daño que estamos infringiendo con nuestras acciones, intentaremos hacer un ejercicio resumen de las tipologías de psicopatía en los directivos de las empresas.

Este resumen es fruto, en su mayoría, de vivencias personales pero también de manifestaciones de personas autorizadas y víctimas de dicha psicopatía.  Debemos tener también en cuenta que esta clasificación no es definitiva, ya que convendría realizar un trabajo de investigación muy exhaustivo para poder completarla.

Corrupto. Un clásico en el contexto de grandes empresas, pero también en las no tan grandes. Podríamos denominarlo también como el “estilo egipcio”. Cobra por todo, hasta por respirar, y lo hace vendiendo favores y haciendo negocios al margen de la empresa desde su posición dominante.  Esta modalidad es un clásico en el contexto de la Administración pública.

Acosador psíquico. Un especialista en el maltrato psicológico, en el menosprecio y en la vejación implacable.

Acosador sexual. Su motivación diaria se localiza en la entrepierna, donde se centraliza su CPU para el proceso de la información. Considera a las mujeres seres inferiores, aunque también existe esta tipología psicopática en el ámbito femenino.

Acosador homófobo. Centra su psicopatía hacia personas con definiciones sexuales fuera de lo que el considera estándar. Se da principalmente en hombres y en casos extremos puede acabar en violencia física, hecho que he constatado personalmente.

Despreciador físico. Se vale de cualquier diferencia física o psíquica para utilizarla como motivo de burla o desprecio. Prefiere ejercer su condición de acosador en público, preferentemente delante del resto de cohabitantes del ecosistema de la empresa. Si eres más o menos feo, más o menos gordo, más o menos flaco, más o menos cojo… Todos son motivos para que este individuo pueda utilizarlo como arma arrojadiza.

Sibilino. A veces el psicópata directivo tiene un comportamiento nada estridente, contenido y en apariencia educado. Detrás de esta cortina de humo se posiciona un ser muy peligroso, sigiloso y sibilino. Un manipulador nato que podríamos definirlo con la siguiente frase:  “Ni una mala palabra, ninguna buena acción y ausencia de alguna buena intención”.

Implacable. No se casa ni con su madre.

Psicópata multidisciplinar.  Es el que manifiesta más de tres tipologías citadas anteriormente.

No pretendo desde esta atalaya sentar cátedra alguna sobre la psicopatía en la empresa. Lo que sí intento, únicamente con ansias docentes y decentes, es paliar o mitigar este tipo de comportamientos, que sin duda acontecen en el ámbito empresarial, pero que también ocurren, seguramente con distintas motivaciones, en el plano personal.

Estoy convencido de que las psicopatías citadas no son las únicas, pero también estoy dispuesto, como siempre, a seguir aprendiendo y a ir incorporando las nuevas tipologías. Este tipo de actuaciones, por desgracia, son inherentes al comportamiento humano y, simplemente, no van a desaparecer. Lo que sí podemos hacer es poner el foco en los mismos y denunciarlos para que lo que no se consigue con educación y formación, se logre con la aplicación de las leyes.

«La ignorancia frecuentemente proporciona más confianza o seguridad que el conocimiento»

Justin Kruger y David Dunning

La ignorancia y los complejos son la argamasa que une este tipo de comportamientos psicopáticos, que en casos extremos llegan a encaminar a las personas por senderos tan terribles como el del suicidio. Poca broma con esto, porque la tragedia está servida cuando la conjunción de factores como la ignorancia, los complejos, el rencor y la codicia desmedida pueden obtener resultados devastadores para las personas.

Como decía mi madre, cargada también de una enorme experiencia en la vida, la ignorancia es muy atrevida.

José Antonio Ferreira Dapía