Cal Pinxo, el secreto de la fideuá

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Passeig de la Ribera, 5 (Sitges) www.calpinxositges.com 93-894-86-37

02 de septiembre de 2011 (12:59 CET)

La cocina de pescado y marisco mediterránea gira en torno al arroz, que es la especialidad de Cal Pinxo y la que le ha dado más prestigio. Es un digno representante de lo que podríamos denominar la marisquería levantina española.


Emigrado de la Barcelona preolímpica hasta el paseo marítimo de Sitges, este local ha evolucionado en refinamiento desde aquel emplazamiento en la mismísima playa barcelonesa hasta convertirse en un restaurante confortable, casi de lujo, delante también de la orilla que justifica la escapada de la ciudad. Es difícil encontrar algún barcelonés que no lo conozca y no lo valore. Aunque cuenta con muchos turistas de posibles entre sus clientes, la mayoría son nacionales que saben dónde van. Es de los mejores de Sitges.

Decorado con buen gusto, el comedor interior recuerda lo que podría ser la bodega de un antiguo barco de pesca con ventiladores en el techo y el añadido de las exposiciones permanentes de cuadros y esculturas. La terraza, el espacio nocturno más cotizado, tiene vistas a la playa y a la iglesia de San Sebastián, es un lugar privilegiado para ver desfilar a todo Sitges. La suerte ha acompañado a Cal Pinxo con la decisión del ayuntamiento de eliminar el aparcamiento de la zona, con lo que aquel recodo de la población se ha consolidado más que nunca como un remanso de paz en una localidad tan animada como esta.

La carta está estructurada de forma muy racional, con un capítulo de fritos, trece entrantes, once mariscos y sopas, diez arroces y fideuás, además de una corta y selecta relación de carnes. También incluye platos poco habituales, como el mero al horno y ostras Gessami. Para mi gusto, el plato estrella es la fideuá sin tropezones, limpia y con los cabellines crujientes, tanto los tostados de la superficie como los del fondo de la paellera. Recuerda el saber hacer del mejor arroz a banda de los cocineros valencianos.

La carta de vinos es amplia, con ofertas interesantes, donde dominan, como es lógico, los blancos. Los platos y la ubicación del restaurante te invitan a este tipo de vino, servido siempre a la temperatura correcta. Café Lavazza, muy correcto. Se dice pronto, pero servir 110.000 paellas al año es una barbaridad, solo al alcance de un establecimiento con casi un centenar de empleados que no cierra nunca y que tiene su cocina abierta doce horas al día.
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