Fin de año en Via Veneto

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El restaurante más lujoso de Barcelona propone un menú de Nochevieja en el que sólo se bebe champagne

Via Veneto

18 de diciembre de 2014 (13:43 CET)

Via Veneto --una estrella Michelin-- es el único restaurante de Barcelona de gran nivel que ha sobrevivido a la crisis manteniendo su perfil de lujo y excelencia. La familia Monje lo conserva exactamente igual que en la década pasada, incluso que veinte años atrás.

Prueba de ello es el menú de fin de año que ha preparado para dar la bienvenida a 2015, un festival de los mejores productos del mercado fuera del alcance no sólo de los bolsillos de la mayoría de los mortales, sino de quienes no conozcan a los proveedores adecuados.

Comer con el mejor champagne


Se trata de dos ofertas idénticas que sólo se diferencian por la bebida. Mientras en una de ellas (325 euros por persona) el champagne Ruinart blanc de blancs acompaña todos los platos, en la otra (de un precio superior que aún no está ajustado) se ha elegido el Dom Pérignon, considerado el mejor champagne del mundo que será servido en botellas magnum. No en vano es el preferido de James Bond.

Los menús incluyen música de dj. para el cotillón, barra libre, aparcacoches, más una botella de Veve Clicquot vintage rosé de regalo. Además, hay un salón a disposición de los fumadores y churros calientes para ayudar a pasar la madrugada.

Lluerna al horno

Degustación previa


Pere Monje, que desde hace unos años tomó el relevo de su padre al frente de Via Veneto, ha explicado en qué consistirá la oferta del local a un grupo de afortunados periodistas que tuvieron –tuvimos-- la oportunidad de probar una degustación de lo que será el banquete.

Junto a él, Pedro Utrera, representante de LVMH-Moët Hennessy, se encargó de relatar las características de ambos champagnes y la mejor forma de servirlos: copa más propia de vino que de espumoso y temperatura baja, pero no excesiva. Los dos secretos para disfrutar mejor de las características de estas excelentes bebidas.

Ostras, caviar y marisco


Aunque cada año es un menú diferente, los Monje siempre incluyen como elementos inmutables de la Nochevieja las ostras, el caviar y el marisco. En este caso, el chef Sergio Humada –sustituyó al histórico Carles Tejedor hace un año-- sirve una ostra en escabeche de pollo de El Prat y otra con limón de Sóller. Ambas, criadas en la ría de Arousa. También pondrá un blinis con caviar iraní imperial dorado, que pasa por ser el mejor del mundo tras el mítico Beluga. Y un tartar de cigala gallega con huevas de salmón siberiano. Se trata de elegir entre uno de los tres entrantes.

La narración del resto del ágape se alargaría demasiado, aunque quizá merezca la pena hablar de la trilogía de raviolis de gamba de Palamós, la lluerna al horno y de una de las carnes más finas que se puedan encontrar en las mesas de la ciudad: el filete de buey charolais cortado y preparado con salsa de trufa negra.

Pese a que no se servirá la noche de fin de año, LVMH ofreció uno de sus vinos españoles, el toro de Numanthia 2009 para acompañar la carne. Un vino denso –necesita dos horas de apertura previa a la degustación--, aromático (sobre todo, regaliz) y fuerte: 14,5% declarados. Un auténtico placer.

 

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